Cultura

María Tena escribe una historia de adulterios, celos y desamor

Tena maneja con habilidad el recurso literario de la evocación

2019-02-06 17:03:20 Leído : 281 veces.
En “Nada que no sepas” la escritora María Tena profundiza en algunas constantes de sus novelas anteriores.

Francisco R. Pastoriza 

SemMéxico/Periodistas en Español. 6 de febrero de 2019.- A veces las personas necesitan viajar al pasado para aclarar ciertos acontecimientos que perturban su vida. Buscan una explicación satisfactoria que les proporcione tranquilidad para seguir viviendo o que les libere de la carga de una culpabilidad, muchas veces asumida de forma equivocada.

Es lo que le ocurre a la protagonista de esta novela de María Tena, “Nada que no sepas”, galardonada en 2018 con el Premio Tusquets de novela. Una historia de desamor, de celos, de infidelidades, que se van desvelando poco a poco sobre el fantasma de una madre muerta de forma violenta en circunstancias que la protagonista quiere aclarar de una vez por todas.

Para investigar esas circunstancias viaja de Madrid a Montevideo, donde ocurrieron los hechos cuando era adolescente, durante la década de los sesenta del pasado siglo, unos años de riqueza y prosperidad en un país al que se conocía como la Suiza de América, una época que vino a truncar el terrorismo urbano de grupos revolucionarios de uno y otro signo, desde los Tupamaros a los Escuadrones de la muerte, que condujeron a un golpe de estado cívico-militar que culminó con las dictaduras de Juan María Bordaberry y Alberto Demicheli y terminó con la prosperidad del país.

La protagonista quiere enfrentarse al pasado a través de los testimonios de quienes habían sido compañeras de juegos y de colegio, amigas y amigos de una infancia rota por el acontecimiento trágico que cambió su vida. Piensa que esas personas que un día fueron niños como ella y que ahora son adultos entrados en la cuarentena, tienen la información que busca para desvelar un misterio con el que ha vivido desde que su padre decidiera el regreso repentino a España después de la muerte de la madre de la protagonista. Una adolescencia feliz de excursiones y días de playa, de fiestas en el jardín y comidas al aire libre, en compañía de mujeres atractivas y hombres apuestos y elegantes, que se vio abruptamente quebrada por la muerte inesperada de la Madre (Tena escribe la palabra casi siempre con mayúscula).

La historia se desarrolla en dos planos que corresponden al presente y al pasado de esa protagonista, dos historias paralelas en las que algunas de las situaciones que vivieron sus padres en el pasado se repiten ahora en su vida actual. A través de los testimonios de sus antiguas amigas y de un intercambio postal con uno de los compañeros de adolescencia va descubriendo poco a poco que la incertidumbre, el desamor, el adulterio y otras experiencias de su vida son las mismas que sus padres vivieron en aquellos años lejanos en los que no era consciente de una situación que entonces no podía comprender.

María Tena maneja con habilidad el recurso literario de la evocación y el recuerdo de los padres, que es una presencia constante en la vida de las personas sobre todo cuando ya se han perdido. Sitúa esa evocación en la adolescencia, que es la época en la que con más intensidad irrumpe en la memoria de quienes los recuerdan.

Por eso la protagonista vuelve una y otra vez a aquellos años de felicidad inconsciente para encontrar ahora, desde la madurez, las respuestas a los misterios que la han acompañado desde entonces, unos misterios que quiere exorcizar definitivamente porque intuye que es imprescindible para liberarse de un peso que ha condicionado su vida y cuya revelación sea tal vez la llave para acabar con los conflictos por los que atraviesa en su vida actual.

En la manera de resolver la duda que la invade en el aeropuerto en el que espera el avión de regreso a España estará la respuesta con la que va a encarar su futuro, una respuesta que en buena medida María Tena deja en manos del lector.


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