Seis Candidatos Presidenciales, ¿Son Muchos o son Pocos

2018-02-21 12:57:26 Leído : 12 veces.
Tres candidatos de partido y tres por la libre

SemMéxico, 21 febrero 2018.-Aunque en realidad son muchos… ¡nos salvamos de que fueran más! En México existen nueve partidos políticos nacionales y, como novedad, tenemos además a tres candidatos presidenciales independientes. Entonces pudieron haber sido doce, pero solo tenemos seis.

Paradójicamente Jorge Castañeda --en una especie de que nadie sabe para quién trabaja-- fue el impulsor vanguardista de una candidatura ciu-da-da-na a la Presidencia (después le pusieron independiente).

Hace seis años exigió su registro como candidato presidencial sin partido en el entonces Instituto Federal Electoral y, habiéndosele denegado, llevó su caso a la Suprema Corte, donde también le dieron “palo”. Castañeda alegó la garantía constitucional de ser votado, pero se resolvió que la ley solo preveía las candidaturas bajo las siglas de un partido político. Usted sabe, en los regímenes democráticos las leyes pueden ser buenas, mediocres o malas, pero igual todas deben obedecerse al pie de la letra.

Yendo más allá, hay intelectuales que afirman --ahora en relación con el Poder Legislativo-- que ni la vida, ni las propiedades ni la libertad de las personas se encuentran a salvo mientras el Congreso esté en sesión.

Lo que apenas hace seis años era un absurdo jurídico hoy es la ley. Y esa ley permitió que más de 50 personas se inscribieran inicialmente como candidatos presidenciales independientes, y que --gracias a la providencia-- solo tres: Jaime el Bronco Rodríguez, Armando Ríos Píter, y Margarita Zavala, lograran la nominación, para ir en contra también de tres candidatos de los nueve partidos políticos (todos ellos en tandas coalicionistas de tres, un número por demás cabalístico).

Jorge Castañeda escribió, enseguida, su libro “Solo Así, por una Agenda Ciudadana Independiente” para allanarle el camino a un candidato sin sello partidista el 2018 en pos de Los Pinos, que fuese la mejor carta, y única, para hacerla competitiva. Pero el concepto se pervirtió por partida doble: ni los interesados eran apartidistas, ni fue único: son tres y todos ellos provienen de renuncias a sus partidos políticos por llamarse a excluidos (del PRI, del PRD, y del PAN, respectivamente). No va, pues, ningún candidato auténticamente ciudadano, cuál era el propósito de la ley

Pero si --ahora-- a la burla de la ley vamos, como antes se fue a su estricto cumplimento, ésta semana fueron ya nominados candidatos partidistas oficiales Meade, Anaya y López Obrador, cuando desde las precampañas --con contrincantes internos inexistentes-- solo podrían ser ellos mismos los electos.

No satisfechos, le reclaman al árbitro del INE que les permita seguir en campañas ahora en las intercampañas ( Kafka mismo se sorprendería de ese extremo). Sobre todo Meade, del PRI a quien le urge también éste tiempo para intentar alcanzar a sus opositores, luego de salir mal y ya encarrerados aquellos.

Que vayan ahora tres candidatos de partido y tres por la libre no fue ni es lo que la ciudadanía esperaba para las próximas elecciones. Pero en esas estamos. Pasamos de la sartén, al fuego.

No somos los únicos que advertimos un escenario poselectoral complicado, por decir lo menos. Pero es el fruto de una serie de errores por parte de las autoridades y de abusos de parte de los partidos. Y, mientras, los ciudadanos, el tema central de las elecciones, excluidos del tema y limitados a ir a votar. Lo más seriecitos posible.

Eso es lo que tenemos.




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