Mujeres

“Ni Dios ni patrón ni marido”. Las Precursoras

* A principios del siglo XX en América Latina y el Caribe existían escasos espacios feministas.


* * Del cruce entre el anarquismo y el feminismo de principios de siglo, nacerá una conciencia crítica expresada en el protagonismo de importantes figuras femeninas.

Ana María Portugal

SemMéxico. Cd. de México. 7 de marzo de 2017.- En América Latina, la influencia de las corrientes anarquistas en el surgimiento del feminismo de las primeras décadas del siglo XX es una veta por explorar. En el Día Internacional de la Mujer, a manera de homenaje, intentamos trazar algunas coordenadas del extenso periplo que recorrieron las mujeres anarquistas que nos abrieron el camino.
Doble muro de silencio
A principios del siglo XX en América Latina y el Caribe existían escasos espacios feministas propiamente tales, y el reducido sector de trabajadoras apenas sí estaba sindicalizado. En este escenario, la irrupción de las corrientes anarquistas procedentes de ultramar fueron determinantes en la construcción de las ideas sobre emancipación femenina y la crítica a la sexualidad, a la religión y a la familia. En la práctica, el ideario anarquista que trajeron los miles de inmigrantes italianos, españoles y franceses, impulsó la creación de sindicatos y formas de organización comunitarias.

La mayoría de historiadores anarquistas han denunciado lo que llaman “el muro de silencio”, refiriéndose al escaso interés de la historiografía contemporánea de recuperar y/o investigar, el aporte de las distintas corrientes anarquistas que se instalaron en América Latina a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Las huellas de esta presencia siguen dispersas artículos y los testimonios personales recogidos en periódicos, libros y revistas de la época. La excepción es el libro de Ángel J. Capelletti y Carlos M. Rama, El Anarquismo en América Latina, notable aporte publicado en 1990 por la Biblioteca Ayacucho.

Con diferentes desarrollos, el anarquismo se expresó a través de múltiples experiencias organizativas, abarcando también, el periodismo, la literatura, la pedagogía y algunas expresiones artísticas. Alguien ha definido al anarquismo como un modo de ver el mundo, y no sólo una ideología sobre el proletariado. Sus conceptos de libertad, de autogestión y autonomía, inspiraron a las primeras mujeres contestatarias de los colectivos obreros, calando también en aquellas mujeres ilustradas que buscaban respuestas a su insatisfacción personal.

Pero así como los historiadores anarquistas llaman la atención sobre la escasa producción de estudios serios sobre el aporte del anarquismo en Latinoamérica, y critican una política de invisibilización, las feministas lamentamos el olvido y/o el poco interés de parte de estos mismos historiadores, salvo excepciones, por destacar las huellas dejadas por las mujeres que abrazaron esta ideología y que tuvieron un fuerte protagonismo en distintos momentos de la historia del anarquismo. Hemos revisado algunas fuentes sobre el anarquismo en América Latina, y en muy pocas encontramos referencias o comentarios del papel que tuvieron las mujeres, que no fue minoritario, ni menos marginal.

Como ya dijimos, el anarquismo llegó a América hispana en los barcos repletos de inmigrantes que desembarcaron en nuestras costas. Países como Argentina, Uruguay y Brasil principalmente, serán receptores de una numerosa inmigración europea. En el caso de Argentina, su notable crecimiento económico fue el incentivo para la llegada de grupos de trabajadores rurales y familias empobrecidas de las áreas deprimidas de Europa, así como de de refugiados políticos que fueron quienes fundaron periódicos e instalaron imprentas. Según la investigadora Maxine Molyneux, refiriéndose a la Argentina advierte que en el período comprendido entre 1860 y 1914, las tasas de crecimiento real del producto interno bruto, estaban entre las más altas del mundo, lo que otorgaba a la Argentina un liderazgo sobre el resto de Latinoamérica, que iba a ser retenido hasta los años sesenta”. (Molyneux, 1997). Con una economía en niveles crecientes, era fundamental incentivar la mano de obra vía la inmigración. La política inmigratoria de los sucesivos gobiernos argentinos permitió que entre 1857 y 1941 llegaran a la Argentina más de 6,5 millones de personas, quedando definitivamente cerca de 3,5 millones. La gran mayoría era de Italia (52 por ciento), luego venían los españoles y en tercer lugar los franceses. En estos países el movimiento anarquista era floreciente. Hacia 1914 la Argentina era el país con la más alta proporción de inmigrantes respecto de otros países. Los nuevos habitantes crearon formas de organización y resistencia que fueron aumentando a medida que no podían satisfacer sus necesidades vitales. Las promesas de mejores condiciones de vida no se cumplieron. Los bajos salarios, la ausencia de una legislación que normara las horas de trabajo, y el descanso, viviendas insalubres y precarias (conventillos), desencadenaron una ola de protestas. El descontento se canalizó en un sinnúmero de paros, como la huelga general de 1920. Connotados anarquistas como el italiano Errico Malatesta (1853-1932), el más conocido, desarrollaron una actividad intensa liderando protestas, escribiendo libros y dirigiendo periódicos. Malatesta llegó a Buenos Aires en 1885 huyendo de la persecución de que fue objeto en Europa. Fundó sindicatos como la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos. La propaganda y difusión de la doctrina ácrata fue en aumento. Entre 1880 y 1890 circularon en Buenos Aires 20 diarios anarquistas en francés, español e italiano. Había tanta literatura anarquista “circulando en Buenos Aires en los últimos años del siglo como en el bastión anarquista de Barcelona”, advierte Molyneux.

Algo más que un producto importado

Trasplantada a nuestro continente, la ideología anarquista produjo sus frutos. Las organizaciones obreras adoptaron formas diferentes a las europeas o estadounidenses, reivindicando un perfil autónomo alejado de la burocracia sindical. En Bolivia, México y Perú, por ejemplo, la prédica ácrata fue cercana a la tradición comunitaria indígena, centrando, en gran parte su acción en el problema agrario. En Bolivia, los trabajadores mineros anarcosindicalistas fueron los primeros en conquistar la jornada de las 8 horas. En el Perú en 1923, un grupo anarcosindicalista intentó organizar la Federación Regional de Obreros Indios, pero fueron reprimidos por el gobierno que consideró el proyecto altamente peligroso (Capelletti y Rama, 1990). Hacia 1892, en Paraguay, el grupo denominado “Los hijos del Chaco”, lanzó un manifiesto considerado como el primer documento libertario de ese país. En México, los grupos anarquistas colaboraron con los líderes de la Revolución Mexicana a través de los llamados “batallones rojos”. En 1906, los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, precursores de la Revolución Mexicana, fundaron el Partido Liberal Mexicano (PLM), inspirados en las ideas del anarco comunismo y donde un grupo de mujeres revolucionarias tuvieron protagonismo. A su vez, el famoso Plan de Ayala de Emiliano Zapata se inspiró en los postulados libertarios. En Cuba durante la guerra de la independencia librada contra Estados Unidos, los obreros anarquistas constituyeron un importante bastión de apoyo, y también participaron en la creación de organizaciones en el exilio cuya cabeza fue José Martí.

”Ni Dios, ni Patrón, ni Marido”

Esta consigna expresada en un artículo enviado por una suscriptora de La Voz de la Mujer, (1896-1897), define el ideario del feminismo anarquista de este periódico, el primero en su tipo que hace su aparición en Buenos Aires durante el verano de 1897. Fue realizado enteramente por mujeres inmigrantes españolas e italianas. El sello distintivo de La Voz de la Mujer “radicaba en su reconocimiento de la especificidad de la opresión de las mujeres. Convocaba a las mujeres a movilizarse contra su subordinación como género, al igual que como trabajadoras” (Molyneux, 1997). La consigna expresó un malestar y una protesta que se hizo presente en las páginas de la prensa anarquista producida por mujeres entre los años de 1896 y 1920. María Collazo (1884-1942), dirigenta anarquista uruguaya y directora del periódico La Batalla, confesó en 1915 que la disyuntiva para las mujeres era la de “prostituirse, suicidarse o rebelarse”, porque “el procedimiento usual al que se someten las relaciones sexuales bajo el régimen capitalista es el de la venta”.

Del cruce entre el anarquismo y el feminismo de principios de siglo, nacerá una conciencia crítica expresada en el protagonismo de importantes figuras femeninas, como Juana Rouco Buela (1889-1969) en Argentina, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza (1875-1942) en México, Luisa Capetillo (1879-1922), en Puerto Rico, y Petronila Infantes , en Bolivia, entre otras.
Son las historiadoras feministas quienes han puesto en valor la vida y acción de una saga de mujeres que ejercieron el periodismo político, se involucraron en acciones de protesta con voluntad de liderazgo y nunca hicieron concesiones. Su palabra escrita da fe de todo esto.
Pero todavía queda por descubrir nuevas huellas, las de desconocidas mujeres que hicieron de su militancia anarquista en cada uno de los países del continente, un modo de afirmar su presencia y dejar un legado, que hoy recogemos con emoción y agradecimiento.

UNA CRONOLOGÍA EN CONSTRUCCIÓN

A continuación, se presenta un breve recorrido cronológico que muestra algunos momentos protagónicos de las mujeres anarquistas entre 1884 del siglo XIX hasta el decenio de 1940 del siglo pasado en nuestro continente. Tenemos una tarea para delante de buscar nuevas pistas así poner en valor una parte muy importante de nuestra historia.

1884
Uruguay. El periódico anarquista La Lucha Obrera hace propaganda a favor de la creación dentro de la Asociación Internacional Obrera de Montevideo, de una sección femenina.

1995.
Argentina. Aparece en Buenos Aires, el folleto Propaganda Anarquista entre las mujeres, bajo la firma de Ana María Monzón, librepensadora italiana, que llega a Buenos Aires. Monzón abordó temas como el amor libre, la familia, la explotación en el trabajo fabril, las distintas formas de violencia conyugal: golpes, maltrato psicológico. “Queremos liberaros, escribió, de la codicia del patrón que os explota, de las acechanzas del cura que os llena la cabeza de supersticiones, de la autoridad del marido que os maltrata…”. El folleto fue reproducido en el periódico La Questione Sociale.

1890
Argentina. La anarquista uruguaya Virginia Bolten encabeza la primera marcha que se realiza en la ciudad de Rosario, celebrando el 1 de Mayo. Lleva una bandera roja con letras negras con la inscripción: “Primero de Mayo. Fraternidad Universal. Los trabajadores de Rosario cumplimos las disposiciones del Comité Obrero Internacional de París”. Fue la única mujer que pronunció un discurso.

1901
México. Aparece en Guanajuato, el primer número del periódico Vésper, editado por la periodista revolucionaria y anarquista mexicana Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, con el objetivo de combatir al gobierno de Porfirio Díaz. Con diversas interrupciones a causa de las clausuras, y encarcelamiento de la editora, el periódico se mantendrá hasta 1936.

1902
Perú. La revista anarquista La Idea Libre inicia la “Sección Feminista”, donde entre otros artículos reproduce textos de las sufragistas estadounidenses.

México. Vesper, de Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, se edita en la ciudad de México. Juana Belén establece vínculos con los hermanos Flores Magón, figuras centrales del anarco comunismo mexicano y fundadores del Partido Liberal Mexicano (PLM).

1903
Chile. Es creada la Federación Cosmopolita de Obreras en Resistencia, de orientación anarquista. La obrera Angela Muñoz Arancibia tiene destacada actuación en la creación de esta organización.

Argentina. Juana Rouco Buela, figura central del anarcosindicalismo argentino de tendencia feminista, dirige la palabra durante la manifestación del 1 de mayo convocada por la Federación Obrera Regional Argentina (FORA).

1905
Chile. El 10 de septiembre circula en Valparaíso el primer número de La Alborada (1905-1907), “publicación quincenal defensora de las clases proletarias”. La Alborada fue un periódico obrero de tendencia anarquista fundado y dirigido por la obrera tipógrafa Carmela Jeria, con el propósito de “defender muy en particular a las vejadas trabajadoras…”. Un año después, luego de una interrupción debida al terremoto que sufrió Valparaíso, reaparece en Santiago bajo la denominación de “publicación feminista”.

Puerto Rico. A la edad de 15 años, Luisa Capetillo (1879-1922), escritora, periodista y sindicalista anarcofeminista, participa en una huelga agrícola en Arecibo, su pueblo natal. Luisa Capetillo defendió la organización sindical de las trabajadoras, y editó la revista Mujer.

1906
Brasil. Por iniciativa de la activista anarquista Ernestina Lesina se crea la Asociación de Costureras de Sacos. Lesina lanza una convocatoria invitando a las trabajadoras a unirse a la lucha para lograr la reducción de la jornada laboral. Más adelante funda en Sao Paulo, el periódico Anima Vita. Conferencista y oradora, abrazó la causa de la emancipación femenina.

En Sao Paulo, las obreras anarquistas, María Lopes, Teresa Fabri y Teresa María Carini, lanzan un Manifiesto dirigido a las trabajadoras. Publicado en el periódico anarquista Terra Livre, las convoca a participar en el movimiento huelguístico desencadenado en Sao Paulo, y las incentiva a denunciar las pésimas condiciones laborales que tienen que soportar, las jornadas excesivas de trabajo, y los salarios miserables que perciben.

1907
Argentina. Juana Rouco Buela,Virginia Bolten, Teresa Caporaletii y María Collazo, organizan el Centro Femenino Anarquista. Paralelamente en la ciudad de Rosario es fundado el Centro Femenino Anarquista “Luisa Michel”, en memoria de la revolucionaria francesa que participó en la Comuna de París en 1848.

1909
Uruguay. Aparece el periódico anarquista La Nueva Senda, fundado por Virginia Bolten, María Collazo y Juana Rouco Buela y un grupo de anarquistas varones.

1911
Perú. Es fundado el periódico anarquista La Protesta donde escribe un grupo de mujeres que abordan temas relacionados con la situación de las obreras.

1914
Brasil. La obrera bordadora Angelina Soares se involucra en la causa anarquista escribiendo en el periódico Germinal-Barricata, editado en portugués e italiano por su hermano Florentino. Ayudó a fundar y dirigió el Centro Femenino de Educación.
1915
Uruguay. Aparece en Montevideo La Batalla, “periódico de ideas y de críticas”, bajo la dirección de la dirigenta anarquista María Collazo (1884-1942).

1916
México. Se forma el Grupo de Mujeres Ácratas perteneciente a la Casa del Obrero Mundial, encabezado por la costurera Esther Torres.

1917
México. Juana Belén Gutiérrez de Mendoza obtiene dinero y tierra para organizar una Colonia Agrícola Experimental Comunitaria. El proyecto no prospera por falta de apoyo sindical. Similar idea tiene la puertorriqueña Luisa Capetillo, quien tampoco logra interesar a los dirigentes sindicales. Ambos proyectos son calificados como “demasiado idealistas”.

1918
Brasil. Elvira Boni de Lacerda, lideresa anarquista, funda con Elisa Goncalvez de Oliveira, Aída Morais, Isabel Peletero, Noelia Lopes, Carmen Ribeiro, entre otras, la Unión de Costureras, Peleteras y Oficios Anexos.

México. El 16 de agosto es fundado el Centro Radical Femenino dentro de la corriente anarcosindista de la Casa del Obrero Mundial. El Centro publica el periódico El Iconoclasta y dice ser una publicación producida por “afanosas luchadoras, destinada a crear conciencia en la mujer esclavizada por el vampirismo romano que chupa la sangre a las mujeres”.

Perú. En Huacho se crea el Centro Femenino “Luz y Libertad” de inspiración anarquista, presidido por Luzmila La Rosa.

1919
Perú. Es fundado el Comité Femenino de Lucha Pro Abaratamiento de las Subsistencias, de inspiración anarquista que acuerda convocar a un “mitin femenino por el hambre”.

1921
Argentina. Un grupo de mujeres encabezadas por Juana Rouco Buela, funda el Centro de Estudios Sociales Argentino que da nacimiento al periódico anarquista de “Ideas, Arte, Crítica y Literatura” Nuestra Tribuna (1922-1924). Es la primera publicación anarquista de carácter internacional. A igual que el periódico La Voz de la Mujer, recibe muchas críticas y suscita una polémica entre los círculos anarquistas. Dos años después, el periódico reaparece en la localidad de Tandil por un corto tiempo donde afronta muchas dificultades que llevan a su cierre después de sufrir un ataque a balazos de un grupo opuesto a las ideas de la publicación.

1927
Bolivia. Nace la Federación Obrera Femenina (FOF), rama de la Federación Obrera Local (FOLP de tendencia anarquista que agrupa en su mayoría a empleadas del servicio doméstico, trabajadoras del mercado (recoveras) y cocineras. Acuerdan mantener una línea autónoma respecto de las organizaciones masculinas. Además de levantar una plataforma de reivindicaciones laborales, demandan el divorcio absoluto, la creación de guarderías y la igualdad ante la ley de todos los y las hijas/os.

1936
Bolivia. Aparece la Unión Femenina de Floristas. Ese mismo año, Petronila Infantes dirigenta anarquista, funda la Unión Sindical de Culinarias, para exigir un horario de trabajo. Paralelamente, el Congreso Obrero realizado en La Paz, aprueba exigir “la universalización del descanso dominical”, la jornada de 8 horas, la incorporación de las trabajadoras domésticas a la legislación social y la sustitución de la palabra “doméstica” por la de empleada de labores de casa. Un año después durante una manifestación de la FLOL, Petronila Infantes pronuncia un discurso para llamar la atención de la explotación que sufren las mujeres que perciben sueldos inferiores a los de los hombres. Dirigiéndose a “sus compañeras proletarias”, dice: “Las mujeres llevan la cadena más pesada, más negra y más infamante…El remedio es la rebelión”.

1947
Chile. Durante el régimen dictatorial de Gabriel González Videla, nace en Iquique el Ateneo Libertario “Luisa Michel”. Bajo la conducción de Flora Sanhueza, tiene como fines “atender las necesidades de las trabajadoras tejedoras de redes. Flora Sanhueza fue una destacada luchadora anarquista que en 1973 fue detenida y desaparecida durante la dictadura de Pinochet.



FUENTES
1997. La Voz de la Mujer. Periódico comunista-anárquico, 1896-1897. Prólogo de Molyneax, Maxine. “NI Dios, Ni Patrón, ni Marido. Feminismo anarquista en la Argentina del siglo XIX”. Universidad de Quilmes. Argentina.
1989. Bellucci, Mabel. “Anarquismo y Feminismo. El Movimiento de Mujeres Anarquistas con sus logros y desafíos hacia principios de siglo”. Buenos Aires.
2004. Valle, Ferrer, Norma. “Anarquismo y Feminismo. La ideología de cuatro mujeres latinoamericanas de principios del siglo XX”. Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, N°9, junio. San Juan, Puertorico..
2000. Diccionario Mulheres do Brasil, de 1500 até a actualidade biógrafico e ilustrado. Organizado por Shumaher, Shuma, Vital, Brasil, Erico. Editor Jorge Zahar. Río de Janeiro, Brasil.
1996. Barrancos, Dora. “Mujeres en Nuestra Tribuna: el difícil oficio de la diferencia”. Mora. Revista del Área Interdisciplinaria de Estudios de la Mujer. Universidad de Buenos Aires N° 2. Noviembre. Argentina.
1988. Sapriza, Graciela. Memorias de Rebeldía. Siete historias de vida. GRECMU, Montevideo, Uruguay.
1990. El Anarquismo en América Latina. Prólogo y Cronología: Capelletti, Ángel. Selección y Notas: Rama M.Carlos, y Capelletti, Ángel. Biblioteca Ayacucho. Caracas, Venezuela.
1994. Villaneda, Alicia. Justicia y libertad. Juana Belén Gutiérrez de Mendoza. 1875-1942. DEMAC, Documentación y Estudios de Mujeres, A.C. México.
1989. Dibbits, Ineke, Peredo, Elizabeth, Wolger, Ruth, Wadsworth, Ana Cecilia. Polleras Libertarias: Federación Obrera Femenina 1927-1964. TAHIPAMU/HISBOL, La Paz, Bolivia.
“Flora Sanhueza (1911-1974). Anarquista y luchadora social de Iquique”. El Amanecer. Publicación mensual anarquista. https://periodicoamanecer.woordpress



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