Internacional

8 de marzo: luchar desde el escenario

Obras y dramaturgas tratan de acabar con el predominio machista en el teatro


* Son muchas las feministas que deciden luchar desde un escenario.

Redacción

Ana de León
SemMéxico/AmecoPress.Madrid. 2 de marzo de 2017. La historia siempre ha estado escrita por hombres, bajo un predominio machista y racista. La historia, con cada una de sus artes, ha sido relata por ellos. Han sido varias las mujeres que han construido parte de la historia, y no se les ha reconocido. Hoy en día seguimos teniendo un pasado machista que nos proporciona pocos nombres femeninos en el mundo del teatro. Pero ya son muchas las obras y dramaturgas que se encargan de romper el techo de cristal que se lleva arrastrando desde la Grecia antigua.

Un poco de historia
El origen del teatro se remonta a la antigua Grecia, a los ritos que se les dedicaban a los dioses y diosas. La cultura griega era una cultura cantada, la voz era el vehículo para conocer la historia de sus antepasados, determinar las normas de la sociedad y de la religión, todo esto lo realizaban las mujeres.

Cuando el teatro se comenzó a diferenciar entre el popular y el culto, a las mujeres se les prohibió la participación en este último y la entrada al mismo. Aquellos personajes femeninos eran encarnados por hombres, tradición que perdura hasta la actualidad cuando se representa alguna obra de la antigua Grecia. Por tanto, las mujeres tendrán un pequeño hueco en el teatro popular, es ahí donde aparece la figura de las Mimas, mujeres sin voz que se comunicaban a través de los gestos.

Sin embargo se considera la primera dramaturga de la historia a Roswitha de Gandersheim. Esta autora alemana vivió y escribió sobre teatro en el siglo X. Sus escritos comenzaron cuando ingresó como monja en la abadía de Gandersheim. Sus obras imitaban a los clásicos romanos, pero nunca llegaron a representarse debido al ambiente que la rodeaba.

En España, aunque no se estudie en los libros de literatura e historia, la figura de las trovadescas y juglaresas estaba más presente en las representaciones. Algunos autores masculinos como el Arcipreste de Hita ya mencionaban en sus obras a “soldaderas”, una figura que se acercaba el género de la comedia o burla.

Sin embargo las trovadoras provenían todas de familias adineradas y aristócratas. Como Gandersheim se educaban en abadías o conventos donde corrían la suerte de que sus obras fuesen representadas, aunque fuese dentro del propio monasterio.

En los siglos XVI/XVII hubo mujeres como Ana Caro Mallén de Soto que se dedicaban, como ocio, al teatro pero que sus obras nunca vieron la luz ni pudieron ser presentadas.

Pero en el siglo XIX otras mujeres como Maria Lejarraga, Maria se zayas de Sotomayor se escondían bajo el nombre de su marido. En el caso de Lejarra su cónyuge era Gregorio Martínez Sierra. El consorte publicaba las obras de la esposa, y se llevaba la fama y popularidad. Ellas no consiguieron su merecido reconocimiento hasta años después.

El siglo XX en España la figura de la mujer emergió. Las dramaturgas se vinculaban con movimientos feministas, este es el caso de Maria Aurélia Capmany, Maria Luisa Algarra y Margatira Xirgu. Mujeres que consiguieron que sus obras llevasen su nombre, y no el de su marido.

Mujeres como Paloma Pedrero, autora teatral, han hecho a lo largo del siglo XX obras con una mirada feminista. Un ejemplo de es “Resguardo Personal”(1985) o “Locas de amar” (1994). Aunque las obras de Pedrero se dividen en tres etapas: la primera etapa se destaca por el desamor; la segunda por el individuo marginal, y el tercero por los asuntos sociales.

Subiendo el telón
El teatro se ha vuelto a poner de moda, y las mujeres con él. Son muchas las feministas que deciden luchar desde un escenario, y las que hacen ver a un público reducido que las mujeres y hombres están en igualdad de condiciones.

Son numerosos, también, los colectivos que apoyan el empoderamiento de las mujeres en el teatro. Uno de ellos es la asociación de dramaturgas españolas, un grupo de más de 30 autoras, encabezadas por Carmen Resino. En 1986 decidieron reunirse, no solo para analizar obras y leerlas, también para barajar diferentes maneras de entrar en el ámbito de la escritura teatral.

“En un acto que tuvo mucho de amistosa reunión y nada de ceremonia protocolaria, quedó formalmente constituida, el pasado 12 de marzo, la Asociación Dramaturgas Españolas. Organismo único en su género (…) se propone promover el teatro español en general y el femenino en particular, incentivar el intercambio y los contactos culturales para un mayor desarrollo y divulgación del quehacer teatral; promocionar el papel de la mujer en el ámbito escénico y contribuir su integración en la vida cultural española (…) Carmen Resino en su cargo de presidenta – resume en el afán de reinvindicar la actividad dramatúrgica femenina y, a través del teatro, contribuir a mejorar la situación de la mujer dentro del contexto social, cuyo sistema se obstina todavía en cerrarle determinados ámbitos de actuación” estas fueron las palabras que inauguraron en la librería La Avispa el 12 de marzo del 87 la asociación.

Otras mujeres deciden utilizar la risa, es decir, el género de la comedia para atraer a su público. Este es el caso de las XL, un dúo teatral compuesto por Nía Cortijo y Marta Sitjá con su espectáculo “Abándonate mucho”. “Nos llamamos las Xl porque revindicamos la máxima potencia que hay dentro de nosotras. No es solo una alusión a la talla, porque no defendemos la obesidad como estilo de vida. Pero sí defendemos la potencia que hay en cada una de nosotras, de la forma que sea. Siempre en una línea de respeto hacia lo que uno es” ha aclarado Nía Cortijo. “Abándonate mucho” es un espectáculo musical donde se destruye la idea del amor romántico, a través de diferentes personajes como princesas, roqueras o yonkis. Utilizando el humor quieren despertar conciencias para eliminar los estereotipos femeninos.

También hay hombres como Antonio Martín, director de teatro que se suma a la lucha por la igualdad. En el teatro Arlequín está interpretando ‘SuperEscalifragidístico’ y ‘A por ellos con voz de Mujer’: “en mi equipo son el 80% mujeres, y hay una igualdad de condiciones equilibrada” advirtió. “Con nuestra experiencia, la de todos y todas, hemos podido montar una obra teatral feminista” concluye.

‘A por Ellos, con voz de Mujer’ narra las vidas de cuatro amigas. La primera es Puri, una mujer que no cree en los hombres y lidera una asociación feminista. Rosa es la más joven del grupo y se va a casar con quien piensa que es el hombre de su vida. Mientras, Juana es una mujer felizmente casada y con tres hijos. Por último se encuentra Carmen, quien acaba de finalizar una relación que no le ha ido demasiado bien. Antonio Martín también ha utilizado el recurso de la comedia para lanzar un mensaje feroz y claro: las mujeres pueden hacer todo lo que se propongan, siempre que sean ellas mismas y utilicen sus recursos.

Las mujeres en el teatro
Antonio Martín recalca que las mujeres en el teatro van avanzando en la igualdad de condiciones, ya que hay más obras para ensalzar el empoderamiento de las mujeres, y hay un gran número de colectivos y personas apoyando este movimiento. Sin embargo, Nía Cortijo afirma, a través de su experiencia, que los hombres les cuestan hacer un hueco en los puestos de dirección.

Nía Cortijo comenzó en el teatro después de terminar sus estudios en la RESAD y Filosofía en la universidad. “ Marta y yo nos dimos cuenta que éramos feministas sin saberlo” declara Cortijo. En sus primeras obras, recuerda la actriz, se sentía desplazada, en un segundo plano. Pronto utilizó la discriminación positiva para figurar entre ellos como una más, dentro del camerino se pintaba los labios de rojo y se ponía “guapa”. Años después reconoce que era un error, y que ahora no utilizaría ese método, sino que se enfadaría. “La ira y el mal humor no son actitudes que se relacionen con las mujeres, debemos de estar tranquilas y sin ninguna queja”.

Sin embargo sí se reconoce el esfuerzo y la gran evolución que hay hoy en día de las mujeres en el teatro. En otras artes escénicas como el cine sigue habiendo una gran brecha que separa los géneros. “Muchas veces creemos que estamos haciendo un favor a las mujeres con actitudes como las de Dani Rovira en los Goya. Quizás la cuestión no estar en subirte a unos tacones, sino en quitárselos a las actrices y ponerles unas alpargatas, por ejemplo” propone Cortijo.

Por el contrario Antonio Martín opina que está más equilibrado, siempre hay una mujer protagonista y otra antagonista, para él la puesta de escena no está tan sesgada. Pero a nivel social y de dirección la brecha está muy abierta. En la comedia tradicional siempre se argumenta lo mismo: el hombre es quien engaña a su mujer. Desde su equipo se intenta que las mujeres salgan animadas, y con mucha fuerza.

La comedia tradicional sí sigue en una línea arcaica de risa fácil utilizando una figura femenina menospreciada. Aunque actualmente, sobre todo haciendo hincapié en el teatro musical, las mujeres tienen mucha fuerza, y suelen llevar ellas la voz cantante.

A nivel social no hay mucha conciencia del empoderamiento que supone la figura femenina. Las mujeres suelen ser el objeto nunca el sujeto. Sí hay que reconocer el trabajo que se hace desde varios puntos estratégicos de la sociedad para cambiar esta dirección, sin embargo, como dice Nía Cortijo, “queda mucho trabajo”. Respecto al teatro no hay más que ver la programación cultural de cada ciudad hecha por la concejalía de cultura de los ayuntamientos: la gran mayoría son espectáculos de hombres hechos por ellos.


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