San Martín Peras y San Pedro Apóstol

* Prometer no empobrece y eso pasa en la política.


* Foto: Cuartoscuro. * La vida de al menos tres o cuatro mujeres está en vilo.

Soledad Jarquín Edgar

Mujeres y Política
SemMéxico. Oaxaca. 26 febrero 2017. – Popular pero sabia. Dicen que prometer no empobrece y eso pasa en la política. Quedar mal, romper esperanzas y malgastar saliva. Un gobernador tiene un problema o una solución en cada habitante del lugar donde gobierna. Todo indica que el problema se centra en la malgastada estructura de quienes los asesoran y de su gente cercana, la de su confianza, que no capisce lo que el redentor-gobernador promete.
Y a qué viene tanta alharaca de la que escribe. Bueno a un anuncio que se hizo el 25 de enero pasado en el Palacio Municipal, pero antes debo advertir que hoy, la vida de al menos tres o cuatro mujeres está en vilo. Me refiero a este mismo domingo.
Nos hemos enterado, demasiado tarde, que Gabriela Maldonado Rivera, quien fue “castigada” hasta el desmayo a latigazos por parte de su abuelo -quien a su vez fue obligado por la autoridad municipal de San Martín Peras-, así como Rosa Aguilar Ramírez y Marina Díaz, podrían ser sometidas este domingo a una especie de escarnio público ante el enojo desbordado de las autoridades que convocaron a una asamblea para este domingo y advirtieron, que si estas mujeres no asisten, irán por ellas a sus casas para CORRERLAS o COLGARLAS.
Y sí, a veces se necesita mucho más que buenas intenciones, mucho más que entusiasmo. Hoy, este domingo, mientras usted lee, quizá algunas mujeres estén en peligro real. Quizá la única forma de resolver este problema sea haciendo cumplir la ley. De esto están enteradas las autoridades de todos los niveles y es que, en casi todos estos casos, hay una terrible cerrazón y mucha ignorancia, tanta que convencen al pueblo de que son las mujeres las que están contra sus pueblos, las que ponen el desorden, las que irrumpen y destruyen sus costumbres y sus usos.
Porque todo estaba bien mientras ellos, los machines del pueblo, tenían el poder, el “desorden” provino del instante en que las mujeres “pensaron” o “creyeron” que podían también ser parte del gobierno. Por eso hoy el mensaje es que se podrá solo “pasando sobre sus cadáveres”, los de ellos o los de ellas.
No es cosa menor. La vida de estas mujeres están en riesgo. Y eso lo saben las autoridades de Oaxaca. Ojalá que se hayan tomado todas las medidas necesarias para evitar todo lo inútil que resulta la violencia.
Esa es la cara real de la violencia en Oaxaca, combatir esta violencia machista, necesita que el gobernador del Estado, Alejandro Murat cumpla sus compromisos para no dejar mal paradas a las mujeres, en este caso, a las que hoy demandan el ejercicio pleno de sus derechos como ciudadanas. Solo eso.
Y tenemos que recordar que el pasado 25 de enero, en el palacio de gobierno, en el corazón de la capital del Estado, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa anunció que el Sistema Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, cuyas integrantes habían tomado protesta minutos antes, en presencia de la titular del Instituto Nacional de las Mujeres, Lorena Cruz Sánchez, sesionaría(en reunión plenaria y extraordinaria) en la población de San Pedro Atoyac, para dar apoyo a la presidenta municipal de esa localidad Irma Aguilar Raymundo, a más tardar “en las próximas dos semanas”.
Pues ya pasaron las dos semanas, es más ya pasó un mes completito y nada. El famoso Sistema no ha hecho la tarea que propuso, ordenó, mandató o ¿sugirió? el mandatario oaxaqueño, aquel día, donde incluso estaba presente la presidenta municipal del distrito de Jamiltepec, en la Costa oaxaqueña.
Me parece que incumplir una promesa, hasta hoy en tiempos, significa una vulgaridad, una forma de revictimizar a la presidenta municipal Aguilar Raymundo, que ante el desdén gubernamental se queda sola, completamente sola y hasta en peor posición que antes del anuncio de Murat Hinojosa, ahí frente a la prensa, frente al resto del funcionariado de su gabinete legal y ampliado, frente a varias docenas de mujeres priistas y algunas despistadas feministas.
Y es que a decir del gobernador Murat, el hecho de que el Sistema sesionara en la población de San Pedro Atoyac tenía un objetivo “dejar en claro que tiene el apoyo absoluto de las fuerzas del Estado, qué quede claro que ninguna mujer está sola en Oaxaca”.
Muy fuerte ni duda. No es para menos la violencia contra las mujeres en Oaxaca debería ser tomada más en serio por las autoridades, hasta hoy tenemos 19 mujeres asesinadas en la actual administración (incluso, organizaciones como Consorcio Oaxaca asegura que son más de las que ocurrieron entre diciembre y febrero durante la administración de Gabino Cué) y, por otro lado, unas 20 mujeres interpusieron quejas por violación a sus derechos humanos ante la Defensoría, porque recibieron en campaña, durante la elección y después de los comicios, algún tipo de amenaza, incluso de muerte, si seguían con ese afán de ser electas presidentas municipales ¡cómo sí estuviéramos en el siglo XIX!
El cambio cultural para alcanzar la igualdad es indispensable, pero son las autoridades las obligadas a empezar esta delicada tarea con políticas públicas necesarias para resarcir la desigualdad, con educación para que se entienda que las mujeres, como los hombres, tienen los mismos derechos y que gobernar es también derecho de las mujeres, les guste o no les guste.
La vida de las mujeres está en vilo en San Martín Peras, en Pinotepa Nacional, en San Lucas Quiaviní, en Santa María Apazco, en San Carlos Yautepec, San Sebastián Tutla, en Santa María Atzmpa, en San Juan Cotzocoón, en Santiago Lachiguiri, en Santa María Yucuiti y hoy, especialmente, hoy en San Martín Peras…
Así cada semana un nuevo caso. La Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca obsequiando a diestra y siniestra medidas cautelares, discursos sin fondo y promesas sin cumplir, ¿hay o no hay voluntad para resolver este problema?

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