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María Lombardo Toledano

María Lombardo Toledano


* María Lombardo Toledano

Redacción

SemMéxico. 29 junio 2016.- María Lombardo Toledano no nació en Oaxaca, pero parte de su obra como escritora fue concebida entre comunidades oaxaqueñas de la sierra norte; acompañante permanente de su esposo, el arqueólogo mexicano Alfonso Caso, quien descubrió la Tumba Siete de Monte Albán el 9 de enero de 1932.

María Lombardo nació en Teziutlán, Puebla, el 6 de diciembre de 1900, su padre era el italiano Vicente Lombardo Carpio y su madre Isabel Toledano; él con sangre italiana en las venas y ella teziuteca. María Lombardo vivió gran parte de su vida en la ciudad de México, a donde se trasladaron porque su hermano Vicente y ella misma ingresaron a la preparatoria y luego a la Universidad Nacional de México. En esa institución, Vicente Lombardo hizo amistad con el grupo de “Los Siete Sabios”, entre los que se encontraba Alfonso Caso, Profesor de Epistemología de María en 1918, cuando era estudiante de Filosofía, profesión en la que alcanzó el grado de Doctora, su tesis versó sobre la geografía de la lenguas indígenas totonacas de Puebla.

En 1922, contrajeron matrimonio; la pareja procreó cuatro hijos e hijas: Beatriz, Andrés, Alejandro y Eugenia. María Lombardo siempre fue más que una compañera, apoyo incondicional e inseparable de Alfonso Caso.?Escritora tardía, los críticos señalan que fue lamentable la incursión tardía de María en el mundo de la literatura, sobre todo por su conocimiento del espíritu indígena y por su habilidad para incluir signos y señales en sus obras profundamente reveladores.

María Lombardo comenzó a escribir hasta que sus hijos crecieron, como ella misma aclara, produjo “Muñecos de niebla”, cuento, 1953; la novela “Una luz en la otra orilla”, 1959; “La culebra tapó el río”, 1962; y una colección de narraciones que publicó en la sección cultural del diario Novedades denominada “Zapatos nuevos”.

“Su obra relata la situación de las mujeres mexicanas de la etapa post revolucionaria. Denuncia a través de sus personajes la ignorancia, la indefensión social y el fanatismo religioso a los que eran obligadas las mujeres de “buena familia” en México”. “María Lombardo critica el feminismo de la década de 1920, éste que ha sugerido que todas mujeres son iguales a las que viven en un ámbito urbano y pertenecen a la clase media, ella señala que la indefensión y la opresión se perciben con mayor fuerza entre las mujeres que menos poseen. “Los ojos de María se posan en la vida de las mujeres indígenas que han sobrevivido a la conquista, que padecieron la colonización las madres forzadas de las y los mexicanos, las que dieron soldaderas y soldados a tres revoluciones nacionales y aún permanecen en la miseria.

Para María, la verdadera justicia estaba en la conquista al derecho a existir, a no morir de hambre y a no padecer violencia como forma exculpatoria en vida”.

Admiradora de su esposo, Alfonso Caso, sus estudiosas, consideran que ella ni siquiera podía muchas veces hablar de si misma sin dejar de mencionar a su familia.

“El perfeccionismo de María Lombardo de Caso en todo lo que acometía, más su sentido del deber, la hizo comprometerse profundamente con las responsabilidades del destino tradicional de la mujer. Después, cuando cumplió con este destino, será la escritora autoexigente, perfeccionista, triunfadora, a pesar de qué inició esta carrera en segundo término…Apoyar al arqueólogo y al hombre en todas las áreas, la convirtió en la esposa admirable, adecuada para un profesional tan destacado. Después de trabajar como arqueóloga en la famosísima Tumba número siete durante el día, en la noche se reintegraba al rol de mujer”.

El trabajo citado, se refiere al esfuerzo que realiza Martha Robles para rescatar y dar a conocer la importancia de la labor desarrollada por María Lombardo de Caso como colaboradora, como una trabajadora más, en la exploración de Monte Albán y el descubrimiento de la Tumba 7, la que contenía el mayor tesoro en objetos de oro conocido en Mesoamérica.

“A su lado (de Alfonso Caso), con la casa e hijos acuestas, María Lombardo asimiló sus lecciones diarias y directas al punto de explorar ruinas con piqueta y cincel, como el más delicado colaborador. Años después, durante un comentado homenaje rendido a Caso, éste reconoció la tarea individual de quienes participaron en las excavaciones de Monte Albán: enlistó nombres, agradecimientos y aun obstáculos salvados. Omitió el de María Lombardo. Ni una sola palabra, ni un gesto de justicia para quien fue coautora de la obra que más prestigio le diera. Al concluir su discurso, Alfonso Caso, no advirtió que en el rostro de su esposa, sentada a su lado, aparecía una sombra íntima”.

Por otra parte, el trabajo de la investigadora Georgina García Gutiérrez, hace mención de un artículo de Fernando Benítez (El descubrimiento de la Tumba 7 de Monte Albán. México en la Cultura número 45), en el que aparece una fotografía con el pie: “La señora Caso y Valenzuela en el rescate del tesoro”; la autora describe una escena en la que María Lombardo está excavando, sentada en el suelo, limpiando cuidadosamente la tierra de los objetos a medio excavar, lo que prueba, dice, qué tan involucrada estaba la escritora en este trabajo; esa misma fotografía se utilizó para ilustrar una entrevista hecha por la novel periodista Elena Poniatowska a la escritora en 1959 (María Caso. En México en la Cultura número 54. 26 de julio de 1959).

Muchos de los relatos escritos por María Lombardo de Caso tienen nacen en los pueblos serranos, sus costumbres y la vida de esas comunidades, pero de manera especial, en el único personaje real de sus cuentos: la niebla que desciende y se aposenta sobre esas montañas y que se convertiría en el tema central de sus narraciones, las que a la postre le darían el apelativo de Mujer Niebla. María Lombardo pasó su infancia en Teziutlán, Puebla; su juventud en el Distrito Federal y ya casada vivió en Oaxaca y en países.

La escritora, se descubrió como tal a solo unos meses de cumplir cincuenta años en Una luz a la otra Orilla, tiene un personaje principal, Remedios, una heroína que lucha por la liberación de su espíritu. La novela está narrada desde el punto de vista de las mujeres y en ella expresa su preocupación sobre la condición de la mujer y le explica a Poniatowska que es una novela escrita para las mujeres de provincia que llevan a cuestas una vida tan triste sometidas al padre de familia y luego al marido.

Escritora indigenista y feminista a la que finalmente Alfonso Caso reconoció cuando el 22 de agosto de 1965, Hermilo Regino María, dirigente campesino, propuso llamar a una nueva población situada en el municipio de San Juan Cotzocón, formada por familias reubicadas por la construcción de una presa, con el nombre del antropólogo en agradecimiento por haber sido promotor de los Centros Indigenistas que favorecieron, entre otras cosas, la protección de sus derechos.

Caso declinó el honor y sugirió que llevara por nombre “María Lombardo de Caso”, en honor a su esposa, quien había fallecido el 30 de junio de 1964 en la ciudad de México. Finalmente se formalizó el nombre y desde 1967, la población chinanteca lleva el nombre de la mujer que contribuyó al descubrimiento de la Tumba 7 y que, de la mano con su amado esposo había contribuido a la búsqueda de mejores condiciones para las comunidades indígenas y las mujeres que en ellas habitaban. Así, la Mujer Niebla continúa viviendo entre la sierra y las nubes que tanto amó.

Fuente: Mujeres de Oaxaca, 2014.

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