¿Dónde está?

Hoy día la empresa más difícil es ser ciudadano o ciudadana.


* Foto: Lula Vásquez. Trump nos ha venido a alertar sobre lo que realmente somos.

Sara Lovera

SemMéxico, 13 febrero 2017.- Una corta frase para todo lo que nos atosiga. ¿Dónde está el dinero que se llevaron los gobernadores? ¿Dónde están las hijas, madres o hermanas desaparecidas? ¿Dónde están los conocimientos que debieran proveer los profesores y las profesoras de párvulos a las universidades? ¿Dónde está la dignidad y el sentido común en una sociedad cada vez más adormilada, echada, fustigando a otras y otros, sobre cosas que civilizadamente debiera hacer cada quién?
Si hablo de 20 mil personas en Reforma el domingo, y otras pocas en Jalisco o en Monterrey, de donde queda claro que es fácil decir que Televisa teledirige a la gente y ya vieron que no. Así es, la gente que no participa y no más echa choro, la que se queja y dice yo en la mesa de su casa, la que echa pestes en la reunión familiar, en la fiesta, en la jugada de póker o en el deportivo; los articulistas de medios menores o de poca circulación, personajes no llegan a ninguna parte. Tampoco a la demostración contra la actitud, las acciones y las anunciadas políticas de Trump.
Cómo puede ayudar esa gente a lo que hoy nos pasa. Se trata de un segmento de la población que no le gusta pagar impuestos, prefiere no tener transacciones porque no le gusta rendir cuentas en Hacienda, se pasa los altos, no le gusta pagar bien a las trabajadoras domésticas, no lee como debiera, no es generoso o generosa con quien le rodea, no gasta y el dinero que tiene no le luce.
Yo creo que hoy día la empresa más difícil es ser ciudadano o ciudadana. Eso nos permitiría rearmar la palabra colectividad, nación, acción conjunta, eso todo en lo que no se cree y se pasa de largo. Reinventar contenidos para temblar de indignación porque se mata o golpea a las mujeres, porque se las trafica, porque se trafica a niños y niñas, con fines de explotación laboral organizado por mafias internacionales.
Trump nos ha venido a alertar sobre lo que realmente somos. Hace mucho que algunas personas saben qué pasa en la frontera con las mujeres que la cruzan. Hace 15 años lo documentamos, detenidamente. Ahora resulta que hay quienes se dan golpes de pecho porque no hay consulados que las protejan; o porque desde ahora les preocupan. Antes ni idea.
Personas que no podrían ser ciudadanos o ciudadanas. Cumplir con el fisco, terminar la tarea en el trabajo, cumplir las promesas, ser generosa o generoso, levantarse feliz y dando gracias a la vida todo el tiempo, no tener achaques, no sufrir por tonterías, comer bien, gastar para divertirse, no callar, bañarse con harta espuma, hacer algún deporte o caminar todos los días.
Luego armarse de valor para manejar la envidia, la angustia, reconocer la satisfacción, ir todos los días mirando los verdes del camino y tener capacidad y coraje para disciplinarse, ordenar el día, el saber que eso es posible, seríamos mejores, capaces, saber a dónde se camina, donde se quiere ir. Y dejar de echarle la culpa de todo al gobierno, del bache que no se denuncia, del policía que abusa pero que no se denuncia, de comprar caro y no reaccionar, pero sí quejarse, todo el tiempo de los que se supone manejan el poder y los recursos.
Casi nadie sabe o tiene claro que a ese gobierno se le puede revocar. Pero eso cuesta trabajo, hay que organizarse, renunciar a su tiempo libre, bañarse cantando para salir con toda energía a llamar a la protesta. Pero no, es más fácil escupir y gritonear entre unos cuantos amigos. Yo por eso escribo. Digo, gritoneo en voz alta, para harto público.

#Columna #PalabradeAntígona de #SaraLovera



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