Internacional

Trabajadoras sin empleo: las becarias

En 2012, El País fue sancionado con una multa de 170.000 euros tras demostrarse que sus becarios/as, provenientes del Máster organizado junto a la Universidad Autónoma de Madrid, estaban sustituyendo a redactores/as.


* Los/as estudiantes se ven en la disyuntiva de aceptar un trabajo precario y mal pagado o una beca casi sin remuneración.

Redacción

SemMéxico/AmecoPress/todoxhacer. Madrid. 7 de febrero de 2017.- En estos tiempos de “flexibilidad” y “desregulación” del mercado laboral, cada vez podemos ver una mayor precariedad e inseguridad en el mundo del trabajo. Las sucesivas reformas laborales nos han llevado a un panorama de contrataciones a tiempo parcial con salarios que no dan para vivir, trabajadores/as sin convenio colectivo que les proteja, contratos de una semana de duración o encadenamiento de decenas de contrato temporales en el sector público.

Dentro de esta dinámica de trabajadores/as sin derechos, nos encontramos con la figura del becario, que si bien no deriva directamente de las últimas normativas, sí que se ha extendido enormemente su utilización gracias a los cambios en el mercado laboral.

Ante la gran barrera de entrada a puestos semicualificados tras finalizar los estudios universitarios sin experiencia previa, los/as estudiantes se ven en la disyuntiva de aceptar un trabajo precario y mal pagado o una beca casi sin remuneración como paso previo a conseguir el ansiado empleo relacionado con lo estudiado.
En los párrafos siguientes trataremos el panorama actual del empleo de becarios/as como sustitutos/as de trabajadores/as y entrevistaremos al Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de la CNT-AIT, inmerso en una batalla contra esta contratación fraudulenta.
¿Qué es un/a becario/a?
Cuando hablamos de contratos de beca o de becarios/as, nos referimos a estudiantes universitarios/as que realizan prácticas para complementar su formación académica. Así, tendremos las prácticas curriculares, que están incluidas en el plan de estudios y son obligatorias y las extracurriculares, que son voluntarias. Estas podrán ser en la propia Universidad o en una empresa que haya suscrito con ésta un convenio de colaboración.
Con frecuencia, el/la becario/a recibe una cantidad mensual como ayuda al estudio, que no salario, que dependiendo de cada caso, suelen rondar los 300 o 600 euros, que deben cotizar a la Seguridad Social, pero que no da derecho a cobrar el desempleo a su finalización.
Como señalábamos en nuestra serie de artículos sobre Autodefensa laboral, ante la ausencia de una regulación legal clara, son los juzgados los que han ido estableciendo la frontera entre una beca y una relación laboral. La beca está “orientada a posibilitar el estudio y formación del becario” y en caso de que se trate de “obtener un trabajo necesario para el funcionamiento o la actividad de la empresa, la conclusión es que la relación será laboral”. Con estos extractos de sentencias del Tribunal Supremo, nos podemos hacer a la idea de que muchas de las becas esconden realmente una relación laboral ordinaria
La realidad de las becas
Según datos de la Oficina Precaria, organización madrileña que hasta hace unos pocos meses ofrecía asesoría legal y apoyo a jóvenes trabajadores/as, en 2015 en el Estado español existían ciento ochenta mil becarios/as, de los/as que, según un informe de la OCDE, sólo el 41% de ellos/as recibía algún tipo de contraprestación económica por su trabajo y de estos/as, solo el 29% manifestaba que la cuantía recibida les era suficiente para vivir de este ingreso.
En este sentido, el diario ABC, en una “Guía práctica para contratar un becario” nos explicaba la importancia de dar unas migajas a tu becario: “al no existir un contrato de trabajo como tal, la empresa no tiene obligación de remunerar al becario. No obstante, los expertos en recursos humanos recomiendan asignar al menos una pequeña cantidad de dinero al alumno como motivación y para que pueda cubrir sus gastos de transporte”.
Uno de los sectores donde es más frecuente la utilización de la figura del becario es en los medios de comunicación. En 2012, El País fue sancionado con una multa de ciento sesenta mil euros tras demostrarse que sus becarios/as, provenientes del Máster organizado junto a la Universidad Autónoma de Madrid, estaban sustituyendo a redactores/as.
En mayo de 2016, Unidad Editorial, grupo de comunicación que posee entre otros El Mundo, Marca, Expansión, etc., llevaba a cabo un despido colectivo que finalizaba con ciento sesenta redactores/as en la calle mientras que a la vez anunciaba la contratación de cien becarios/as para realizar tareas de redacción. El plan fue perfecto: se sustituyeron empleados/as que cobraban en torno a mil ochocientos euros mensuales por becarios/as que cobrarían trescientos.
Pese a llamarse prácticas externas, uno de los destinos más habituales del becario es la propia Universidad, en la que se ocupan de realizar funciones imprescindibles para su funcionamiento. Así, aulas de informática, bibliotecas, oficinas de atención a estudiantes, incluso departamentos de comunicación y de soporte a profesores/as, están gestionados por alumnos/as que reciben una beca por realizar un trabajo imprescindible para el funcionamiento de la Universidad y sin ningún tipo de relación con sus estudios.
Sólo en la Universidad Autónoma de Madrid, en el año 2016, 598 estudiantes firmaron acuerdos de becas extracurriculares, y de ellos/as, 376 estudiantes prestaron sus servicios para la UAM, supliendo como denuncia en una comunicación Comisiones Obreras, al Personal de Administración y Servicios durante algunas franjas horarias o en distintos periodos de vacaciones. Según este informe, estos/as becarios/as realizan unas funciones que podrían ocupar al menos a 121 trabajadores/as a tiempo completo, lo que lleva al sindicato a afirmar que el programa de las becas extracurriculares que se destinan a la propia universidad realmente encubren una especie de Agencia de Empleo o ETT propia.
La oposición a las becas
Dentro de los colectivos que se enfrentan a este tipo de contratación, nos encontramos con dos reivindicaciones distintas. Desde la Oficina Precaria, manifiestan que “No estamos en contra de que existan las becas, porque el carácter formativo ayuda a los estudiantes a entrar en el mercado laboral, pero la realidad es que estas prácticas lo que hacen es encubrir puestos de trabajo. Creemos que los becarios deben tener derechos, y que es necesario evitar que las empresas los utilicen como mano de obra barata.”, añadiendo que “La oficina propone que se use la figura del contrato en formación y el contrato en prácticas”.
Esto último es lo que lograron tras un conflicto por el despido de un afiliado contratado como becario por la Universidad de Alcalá de Henares. En un procedimiento judicial se demostró que las tareas que realizaba no tenían ningún tipo de finalidad formativa y que correspondían con las realizadas por otros trabajadores/as de la Universidad, por lo que la UAH fue condenada a abonar su salario de acuerdo a lo establecido en el convenio colectivo y a cotizarlo a la Seguridad Social. Además, dado que se probó que su despido había sido una represalia por sus reclamaciones anteriores, éste fue declarado nulo, por lo que el anteriormente becario fue readmitido como trabajador contratado por la Universidad.
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