Límites a los locutores

Mujeres y Poder


* Deberán distinguir con claridad la difusión de noticias y de contenidos periodísticos

Natalia Vidales

SemMéxico, 1 febrero 2017.- El pasado 21 de diciembre se publicaron en el Diario Oficial de la Federación -para que entraran en vigor a partir del día 1 de febrero- diversas disposiciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) y poner, por fin, orden en la radio y la televisión después de tantos años de excesos en esos espacios que son propiedad de la nación, es decir, de todos, pero que se han venido utilizando de manera inapropiada por algunos comunicadores.
En el futuro, de acuerdo al Derecho de las Audiencias estipulado en la Ley de Telecomunicaciones, los conductores de los programas deberán precisarle al público cuándo estén dando noticias y cuándo estén opinando, incluyendo entre otros lineamientos; el respeto a los derechos humanos; la no-discriminación; clasificación y advertencia de los contenidos; utilización de lenguaje adecuado; publicidad veraz sobre las características de los productos y de los servicios anunciados; equilibrio entre la publicidad y la programación; la no transmisión de publicidad o propaganda presentada como información noticiosa o periodística; la atención de denuncias por parte de la ciudadanía afectados por desinformaciones; la obligación de contar con un Código de Ética y de respetarlo; la aplicación de sanciones por la inobservancia de los lineamientos; la existencia de un defensor de las audiencias; la suspensión precautoria de transmisiones cuando violen la protección a los niños y etcétera.
Pero la que más ha molestado a infinidad de conductores es que deberán distinguir con claridad la difusión de noticias y de contenidos periodísticos (es decir de los hechos tal cuales) diferenciándolos de sus comentarios personales y de los análisis de sus invitados frente a los micrófonos y en las pantallas de la televisión, como debe ser y debió haber sido siempre.
Las nuevas disposiciones no prohíben la libre expresión de las ideas, opiniones, extravagancias, disparates –como se ha querido hacer ver por los inconformes- o comentarios de los comunicadores; solo exigen que le quede claro a las audiencias si lo escuchado es una noticia o una ocurrencia –buena o mala- del locutor.
Algunos concesionarios y comunicadores han señalado que se ampararán en contra de la ley considerándola atentatoria de la libertad de expresión pero esto no prosperará porque la base de los nuevos lineamientos está contemplada en el artículo sexto de la Constitución por lo cual los amparos serían desechados. A Mujer y Poder le parece que el Derecho de las Audiencias debe de estar por encima de una libertad de expresión mal entendida que manipula (lo vemos sobre todo en tiempos electorales) la información al engañar a la audiencia para beneficio del bolsillo (en publicidad engañosa de patrocinadores o en las notas vendidas que promueven como noticia algunos candidatos gubernamentales o…el propio gobierno).
La Ley, que debió haber entrado en vigor hoy se detuvo porque, de último minuto, el Presidente Peña Nieto interpuso una controversia constitucional en contra de diversos artículos de la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones que podrían atajar los nuevos lineamientos del Ifetel. Esperemos que no sea así y que la Suprema Corte los valide en definitiva como un buen regalo a la ciudadanía en este mes del Amor y la Amistad.
Los anteriores lineamientos no rigen, desde luego, para la prensa ni para la Internet porque no forman parte del dominio de la nación, como sí lo es el espectro radioeléctrico por el que se transmiten la radio y la televisión (artículo 27 constitucional). La radio y la tele requieren, por ello, de concesiones del gobierno para explotarse. Los medios impresos y la Internet son de carácter privado que no las requieren. De la misma manera que, por ejemplo Usted, amable lector, puede expresar libremente su opinión en la calle o en la plaza pública sin que puedan dictársele medidas como las aquí citadas limitándose únicamente al respeto a la vida privada, a la moral, y a la paz pública.
Ciertamente que también esos otros medios cometen los excesos que hoy se limitan en la radio y en la televisión. Pero esa, estimado lector-lectora…es otra historia.




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