Capacitación a la Policía de Hermosillo.

Mujer y Poder


* La deficiencia de la seguridad pública no se origina por la necesidad de respetar las garantías ciudadanas

Natalia Vidales

SemMéxico, 31 enero 2017.- Se continúa intentando mejorar el desempeño de la policía preventiva y de tránsito municipal de Hermosillo, sobre todo en materia de la relación con los ciudadanos.
Por alguna razón, los agentes se resisten a respetar las garantías individuales y los derechos humanos de la población. Pareciera que el interés por la seguridad pública --además tan deficiente-- está reñido con el debido valor a las libertades de la ciudadanía.
Puestas en la balanza estos dos conceptos --tan importantes el uno como el otro-- la función policial en su aspecto persecutorio, y de imponer el orden público que incluye el uso de la fuerza, pesa más que los derechos de la gente, lo cual desde luego es incorrecto. Tan importante es una cosa como la otra.
De hecho las garantías constitucionales --de libertad, de inviolabilidad del domicilio, de libre tránsito, de legítima defensa, del reclamo de derechos, y demás-- son las que deben prevalecer porque su conculcación es una afrenta a la sociedad entera que expone a todos sus miembros a ser vejados impunemente por la autoridad.
La deficiencia de la seguridad pública no se origina por la necesidad de respetar las garantías ciudadanas, no se trata de un obstáculo, perfectamente pueden y deben coexistir sin menoscabo de una cada vez mejor protección a la sociedad en su vida, salud, patrimonio, y familia.
El año pasado se sustituyeron los mandos policiacos de Hermosillo luego del obvio “divorcio” entre los ciudadanos y los jefes municipales, situación que fue reconocida por el entonces comisario Ramsés Arce Fierro --a quien le costó el puesto y lo sucedió el actual, Fernando Beltrán Pérez -- y por el propio alcalde Manuel Maloro Acosta. El primero se refirió a esa distancia de la policía con la población; y el alcalde reconoció que “a pesar del arduo trabajo en sectorización y organización de la policía, no se refleja aun en la calificación que los ciudadanos están concediéndole”. Y también salió de la jefatura de tránsito, Sergio Valdez López, hoy sustituido por la mujer policía, Janet Pérez Morales. Y todos los mandos medios, ocho comandantes, fueron removidos.
Pero ya antes, a mediados del año pasado, habían salido de la Policía Preventiva y de Tránsito Municipal los jefes Rassiel Antonio Mendoza Ruiz y Rubén Navarro Trillas, respectivamente, en una serie de cambios que evidencian el problema en general de la policía de Hermosillo. De por sí un trienio municipal es breve para una tarea de esa dimensión, menos aun con constantes cambios.

Sin embargo, hay acciones que podrían ayudar en mucho tamaña problemática. ¿Una de ellas? El Primer Congreso de la Policía de Hermosillo “Policía Municipal y Confianza Ciudadana¨ que culminó el sábado pero que es el principio de una capacitación en diversos géneros --destacándose el respeto a los derechos humanos de los hermosillenses-- que continuará durante todo el año.
Inspira confianza el calado profesional de los expositores, empezando por el Dr. Jorge Pesqueira Leal, encargado del programa; su hija, la doctora Georgina Pesqueira Angulo, Miguel Ángel Soto Lamadrid, Rogelio Ortiz Acosta, Sandra Elizabeth Carrasco y el maestro Fernando Godoy Molina.
El Jorge Pesqueira –quien es fundador y presidente del Instituto de Mediación de México y un promotor incansable de la cultura de la paz- indicó a Mujer y Poder que serán más de 160 especialistas quienes fungirán como instructores en la capacitación que se dará a los policías de todo el municipio de Hermosillo durante este año que ha iniciado. Dijo, y con razón, que la policía Municipal debe de ser pacificadora y mediadora en los conflictos y que “de nosotros depende dar un giro para erradicar la cultura de la violencia e instaurar la cultura de la paz”.




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