Mujeres

Autoridad municipal ordena castigo ejemplar contra una ciudadana

La intención de participación política aún le puede costar la vida


* La historia inició cuando en mayo de 2016

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca, 23 enero 2017.- Gabriela Maldonado muestra los moretones que aún le quedan en el cuerpo, resultado de una golpiza con el “tuchi” que, por instrucciones del presidente municipal de San Miguel Peras, Santiago Ramírez Cervantes, y el síndico municipal, Sergio Rivera Flores, le fueron dados por su abuelo materno quien fue obligado a golpear a su nieta, acusada de cometer actos “indebidos”, como tener hijos de diferentes padres.
La historia inició cuando en mayo de 2016, personal del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO) planteó a las autoridades que, en la nueva elección de autoridades por el sistema normativo interno, debía incluir a por lo menos dos mujeres, hecho al que se negaron las autoridades al menos en dos ocasiones.
Al ver que no había de otra, pidieron a Otilia Flores que indicara algunos nombres de mujeres para ser incluidas, luego que de que ella misma dijo que no podía ser por tener otras ocupaciones. Otilia Flores habló entonces con Gabriela Maldonado, Rosa Aguilar y Marina Díaz, quienes aceptaron sin imaginar las consecuencias que ello les traería.
Desde entonces nada supieron de la asamblea que se realizó en septiembre pasado, en la cual para cubrir el requisito se incluyó a Roberta Flores Vargas como propietaria y a su suplente Paulina Ramírez Ortiz, quienes fueron nombradas, en ese orden, como regidoras de Vialidad, para uno de los municipios más pobres del país y donde esa cartera resultaba un adorno.
Sin embargo, “se enteraron de que los nombres que inicialmente se habían propuesto aparecían en una lista en el IEEPCO, por lo que empezaron los problemas”. Así las nuevas autoridades electas llamaron a cuentas, a una por una, acusándolas de haber hecho una denuncia en contra del munícipe electo, sin saber exactamente ante que autoridad.
Todas negaron los hechos y principalmente Gabriela Maldonado, jefa de familia y madre de tres hijos, accedió a viajar con ellos a Oaxaca para aclarar lo que ella consideraba un mal entendido, pues nunca había denunciado a nadie.
Durante meses fueron hostigadas, obligadas a presentarse ante el nuevo cabildo electo, en casas particulares, para que explicara por qué los habían denunciado, recibieron llamadas telefónicas y visitas en sus domicilios para presionarlas e insultarlas, así como varias amenazas, como que “les darían de balazos si no se calmaban”, incluso les dijeron que se irían a la cárcel por tres años por haber mentido a las autoridades, pero ellas insistían que nada sabían al respecto y habían aclarado que no querían intervenir, pues el cabildo ya estaba electo.
Gabriela Maldonado explica que el 19 de septiembre estuvieron en el IEEPCO para aclarar el posible mal entendido que ponía en riesgo su integridad y la de sus hijos, sin embargo, nadie quiso atenderlos.
El castigo ejemplar
Al asumir formalmente el cargo, este 1 de enero, las nuevas autoridades insistieron con el hostigamiento, principalmente en contra de Gabriela Maldonado, porque habían sido impugnados como autoridades municipales y porque les negaban los recursos, pese a que el gobierno estatal, a través de la Secretaría General de Gobierno entregó en días pasados la acreditación correspondiente como autoridades, acto en el que estuvo presente la diputada local del PRI, Nallely Hernández García.
El 16 de enero pasado, Gabriela Maldonado dormía con sus hijos en su casa, cuando empezaron a tocar en la puerta, escuchó voces de hombres y pensó en no abrir, pero desistió cuando oyó la sirena de una sirena y vio policías en los alrededores. Pensó que tal vez algún familiar había sufrido un accidente, pues un día antes habían estado en la boda de un familiar.
Al abrir la puerta los policías le indicaron que debían llevarla a la comandancia, ella preguntó por qué. Los policías dijeron que no sabían pero que tenía problemas y que debía acudir con ellos. Habló por teléfono con Otilia Flores para que le aconsejara, pero ambas no sabían realmente lo que pasaba. Maldonado creyó que se trataba de un viejo problema con una pareja, pero tenía un acta donde el problema había quedado resuelto. Decidió llevar el documento para aclarar las cosas.
Estando en la comandancia encontró a la pareja quienes de inmediato negaron tener problemas con Gabriela Maldonado y se retiraron. Luego, observó que en el lugar estaban sus abuelos maternos de los que ella está distanciada debido que no estaban de acuerdo que hubiera tenido un tercer hijo de otro hombre.
Le dijeron que no se fuera que tenía que platicar con su abuelo. Ella intentó salirse de la comandancia, pero fue detenida por los policías por órdenes del síndico, y para no pasar una vergüenza, pues era domingo y había mucha gente por ser día de plaza, decidió quedarse en espera de una explicación.
El presidente municipal y el síndico hablaron por un momento con el abuelo de Gabriela Maldonado, quien seguía sosteniendo en sus brazos a su hijo de dos años de edad. El abuelo le reclamó por haber dejado a su ex marido en Estados Unidos, a donde ella emigró de diciembre de 2006 a noviembre de 2010. Ahí conoció al padre de sus dos primeros hijos, entonces tenía 15 años y quien la sometía a actos constantes de violencia por lo que decidió volver a San Miguel Peras.
El abuelo le reclamó que por su culpa “la gente nos ve mal, nos juzga”, además de manifestarle que su conducta es el de una puta.
En la comandancia frente al presidente municipal, el síndico y un grupo de policías, le quitaron al niño de sus brazos. Luego le pidieron que se parara frente a su abuelo y se inclinara.
El síndico Sergio Rivera Flores le dijo: - Promete a tu abuelo que no te volverás a meter en problemas y que si algo te pasa no vas a denunciar a nadie, porque quien te va a castigar es tu abuelo.
Su abuelo tomó el “tuchi” (una especie de látigo construido con el cuero del pene de un toro que al contacto con el cuerpo se pega) y empezó a golpearla primero en la cabeza, luego en la cara, en después en el resto del cuero. Aunque ella quiso salir corriendo fue sujetada por los policías.
No tiene idea de cuántas veces la golpeó su abuelo, pero el médico que certificó los golpes contó 25 solamente porque ella no quiso mostrar algunas partes de su cuerpo. El dolor fue tan intenso que solo le dejó de pegar cuando perdió el conocimiento.
Al paso de los días la agresión le ha provocado otros problemas, como no dejar de sangrar por vía vaginal desde entonces.
De los hechos interpuso una denuncia en la Defensoría de los Derechos Humanos en la población de Juxtlahuaca, y salvo la intervención que esta tarde prometió la secretaria de la Mujer, Miriam Hernández Liborio, frente a SemMéxico ninguna otra autoridad ha intervenido en su caso.
Tienes que denunciar
Para las mujeres hostigadas por la autoridad municipal, Gabriela Maldonado debe debería demandar a las autoridades, que le hagan justicia, le recomendaron antes de salir de San Miguel Peras, pues de lo contrario otras mujeres podrían ser castigadas.
Otilia Flores agrega que Gabriela Maldonado tienes derechos y que estos se tienen que hacer valer, la ley debe protegernos –rectifica-.
Y es que después de la agresión Gabriela Maldonado tuvo que permanecer encerrada en su casa, recuperándose de las lesiones y porque tiene temor de que algo peor pudiera ocurrirle a ella y a sus hijos.
Hoy solo aclara que en algunos medios han confundido los hechos, ya que ella no tiene ninguna intención de ser parte del cabildo, no ha sido electa, pues, aunque hubo la intención de participar, nunca la llamaron para la asamblea y solo se llamó a la que hoy es regidora de Vialidad.
Además, acusa, publicaron su fotografía, lo que la pone en un mayor riesgo.





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