Internacional

Central bienestar de los pueblos en renegociación del TLCAN

Organizaciones sostienen que el tratado es una expansión del poder corporativo


* “Si bien el presidente electo Trump ha intentado enmarcar el debate sobre el comercio de Estados Unidos frente al resto del mundo, sabemos que se trata realmente de corporaciones multinacionales frente al resto de nosotros”

Gloria Analco

SemMéxico, Cd. de México, 17 enero 2017.- Al dar por hecho que el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará la renegociación o retiro del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), amplias redes de la sociedad civil de México, Estados Unidos, Canadá y Quebec demandaron a sus gobierno que en el centro de la renegociación esté mejorar la vida y el bienestar de los pueblos.
En rueda de prensa, representantes de sindicatos, agricultores, consumidores, mujeres, pueblos indígenas, ambientalistas, pequeños empresarios y organizaciones de derechos humanos, rechazan asimismo los términos xenófobos y nacionalistas con los que Trump ha planteado renegociar o retirar el TLCAN.
Al contrario, reconocen al TLCAN como una expansión del poder corporativo a costa de los pueblos y del planeta y un fracaso para las y los trabajadores de México, Estados Unidos, Canadá y Quebec.
Se presentaron como un bloque unido en sus demandas por una renegociación que privilegie las necesidades humanas sobre la codicia corporativa en todo América del Norte y en contra de cualquier otro tratado comercial, que no cumpla con esta prueba esencial.
“Si bien el presidente electo Trump ha intentado enmarcar el debate sobre el comercio de Estados Unidos frente al resto del mundo, sabemos que se trata realmente de corporaciones multinacionales frente al resto de nosotros”, expresó Arthur Stamoulis, director ejecutivo de Citizens Trade Caompaign.
Agregó que su oposición a lo acuerdos comerciales como el TLCAN siempre ha estado arraigada en el respeto a los derechos de los trabajadores en todo el mundo, el compromiso con la justicia climática y la dedicación a un nuevo modelo de comercio que ponga las necesidades humanas por delante de las ganancias corporativas.
Por su parte, Víctor Suárez de la plataforma mexicana “México Mejor Sin TPP”, comentó que “en México el gobierno enfrenta una crisis de credibilidad y legitimidad sin precedentes, está pasmado y ha sostenido tanto tiempo el dogma neoliberal, que no se da cuenta que hace tiempo ese modelo ha fracasado, y no sabe qué hacer ante la iniciativa de Trump.
Apuntó que la forma en que el próximo presidente de Estados Unidos enfrente este fracaso del modelo que representa el TLCAN no es la adecuada, es antimexicana, es inaceptable, y tampoco beneficiará en el mediano plazo al pueblo estadounidense.
“En México lucharemos por evitar que el débil gobierno que tenemos ceda ante las racistas y falsas soluciones que propone Trump. Rechazaremos aquellas propuestas que tendrían consecuencias negativas para el desarrollo sustentable y justo de México”, dijo.
Agregó que esas redes han ido elaborando propuestas alternativas que esperan enriquecer y consensar con las organizaciones de Estados Unidos, Canadá y Quebec.
“El fracaso del modelo del TLCAN nos exige ahora plantearnos la necesidad de una salida del TLCAN que es social, democrática, sustentable y pacífica”, recalcó.
A su vez, Raúl Burbano de la red canadiense Fronteras Comunes señaló que, “cualquier acuerdo comercial debe ser compatible con los pactos de Derechos Humanos establecidos por las Naciones Unidas. Entre ellas figuran la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos.
“Los acuerdos deben tener en su base el establecimiento de comercio justo y las relaciones económicas basadas en la justicia social, la soberanía y el desarrollo sostenible. Necesitamos desarrollar nuevos modelos de cooperación e intercambio internacional basados en la justicia, la solidaridad y los más altos estándares ecológicos y bioculturales”, apuntó.
En la Declaración conjunta señalaron que el TLCAN ha alterado el equilibrio de poder a favor de las empresas transnacionales y en contra de los pueblos de nuestros tres países a través de normas sobre comercio, propiedad intelectual e inversión, entre otras disposiciones.
Precisaron que especialmente el capítulo 11 de solución de controversias inversionista - Estado ha dado a las corporaciones la capacidad de desafiar leyes democráticas y agredir con demandas multimillonarias en tribunales secretos con jurisdicción extraterritorial.
También hicieron ver que las reglas corporativas del TLCAN no han logrado generar una prosperidad compartida para la sociedad, sino que han enriquecido aún más a las empresas transnacionales y aumentado la desigualdad.
Consideraron que todas las negociaciones comerciales deben abrirse a la participación de la sociedad civil, lo que implica la publicación previa de los textos y la construcción de mecanismos de intercambio de información, participación social y deliberación.
Cualquier negociación debe dar lugar a acuerdos que refuercen la capacidad de los gobiernos para proteger los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales y laborales, incluyendo aquellos de los migrantes.



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