La crisis de Elenita

*Entra al salón con su cilindro de agua para hidratarse y se instala en primera fila, desde donde puede seguir con el mejor ángulo los pasos de la clase que está por iniciar.


* María Elena, mejor conocida como Elenita por todas sus compañeras y amigas, nos ha puesto el ejemplo por varios años.

LA OPINIÓN

Lizbeth Álvarez
SemMéxico, 3 enero 2017.- El que las mujeres se unan a través del baile es fantástico. Ver sus movimientos perdidos en la música es grandioso. Se miran al espejo como si nadie estuviera a su alrededor. Dejan que sus caderas se muevan de un lado a otro sin ser observadas. A algunas les encanta estar adelante para sentirse las número uno, pero para ser la número uno se necesita dejar algo más en el salón de baile.
María Elena, mejor conocida como Elenita por todas sus compañeras y amigas, nos ha puesto el ejemplo por varios años. Minutos antes de las 7 de la tarde, se escucha el timbre de la puerta. Al abrir se observa a una niña sonriendo, así como los colores de su ropa deportiva, vistosos. Entra al salón con su cilindro de agua para hidratarse y se instala en primera fila, desde donde puede seguir con el mejor ángulo los pasos de la clase que está por iniciar.
Esta disciplina de asistir a las clases de baile, la ha mantenido Elenita durante 10 años de su vida. Ha sido una niña puntual; así como en el vientre de su madre donde esperó su salida al mundo, sin imaginarse lo que tendría que vivir…
El primer rechazo fue de parte de su propia madre. No la concibió con amor y mucho menos comió bien durante su embarazo para que ella viniera sana, ni tampoco la amamantó. Así lo platica Rita, la mamá de Elena, con lágrimas en los ojos. El rechazo inició en el vientre.
Poco tiempo después de que nació, Elena estuvo tres meses y medio internada, debido a un parásito que tenía y que le provocaba vómito. Un día llegó Rita y encontró a su hija peloncita y con agujas en la cabeza. Piensa que “ahí fue donde posiblemente la lastimaron”. El diagnóstico clínico fue segundo grado de desnutrición.
Cuando Elenita tuvo que iniciar la vida escolar como cualquier otra niña, las maestras decían que era mal educada y no sabía comportarse. Otras profesoras pensaban que no escuchaba y le recomendaron a la mamá llevarla a una escuela de sordos-mudos.
Fue hasta segundo año de primaria que la diagnosticaron con “retraso mental mínimo”. Entonces vino el segundo rechazo de su mamá. Asegura que fue un “golpe tremendo en su vida”, sabía que tendría que “hacerse cargo de ella por toda la vida”.
Y es que en la vida hay etapas muy recordadas por una adolescente. La celebración de los 15 años, por ejemplo, es una muy importante. A Elenita le faltaba un mes para cumplir sus 15, cuando le dio su primera crisis epiléptica. Sus papás piensan que la causa es un gen familiar, pero a ciencia cierta no lo saben.
El tercer mal y no el menos importante es la diabetes mellitus, otra de las enfermedades de Elenita, ésta la llevó a hacer ejercicio y seguir una dieta balanceada.
María Elena, como la llama su mamá, no tiene conciencia de lo que le puede provocar comer un gramo de azúcar.
Cuando ha convivido en las reuniones con sus compañeras de baile, come con tanto placer que nadie la puede detener. En las fiestas, Elenita también es la número uno en llegar.
Las crisis de Elenita se volvieron más constantes. Hace más de cinco meses que no toca el timbre del salón, ni escuchamos su risa.
Se le extraña por el amor que le tiene a sus clases; se le extraña por ser tan constante; se le extraña a pesar de que nunca expresa sus ideas.
En los análisis más recientes de neurología, no salió bien y le volverán a repetir los estudios. Y es que sus niveles de azúcar siguen en descontrol.
Elenita es la número uno en la clase, por su entrega al bailar, por sus deseos de estar sana, pero sobre todo por su lucha ante una vida llena de deseos pero con tres grandes obstáculos, sus padecimientos.
Mientras su mamá llora al platicar la historia de Elenita y su papá menciona que “es un ángel en la casa”, ella solamente mira hacia la ventana y ríe con su perico “Tomás” que se asoma.




Comment Box is loading comments...