2018 será feminista o no será

Mujeres y Política


* El fenómeno de la violencia contra las mujeres es hoy más visible

Soledad Jarquín Edgar


SemMéxico, 8 enero 2018.- El 2018 será feminista o no será. Así de simple. Y con ello me refiero a la impostergable necesidad de detener 1) la violencia feminicida y el feminicidio, 2) la violencia contra las mujeres en las contiendas políticas y 3) velar por el cumplimiento de la ley en el proceso electoral que deberá reflejar la presencia real de mujeres en las boletas electorales, pero lo más importante en el número de mujeres electas.

No hay que darle muchas vueltas. Desde que al iniciar la década de los noventa, la activista Esther Chávez empezó a contar el número de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, luego de observar con preocupación que lo que estaba ocurriendo tenía un sesgo fundamental: el asesinato de esas mujeres, adolescentes y niñas solo tenían una (sin) razón: el hecho de ser mujeres, han pasado casi tres décadas y poco o nada hay como respuesta y lo que hay, está visto, poco o nada ha cambiado el panorama nacional.

Cierto, no omitimos que la violencia es un fenómeno estructural que no cambia de la noche a la mañana. Pero ojo, el fenómeno es hoy más visible, tenemos claro que ocurre en todo el país y los casos revelan una mayor violencia o saña empleada, aunado, claro está del cinismo con que actúan estos depredadores que en un alto porcentaje suelen ser las parejas y, por otro lado, cada vez más mujeres son alcanzadas por las venganzas entre grupos rivales del narcotráfico, las mujeres en el mismo lugar de siempre: como botín de guerra.

Las cifras revelan hoy que la tendencia no va a la baja, por el contrario, va en aumento. Gracias a documentos como La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-1916 nos deja en claro y con mucha precisión que el fenómeno está presente en todos los rincones del país. Tenemos claridad, tenemos leyes, alertas de género y poco o nada cambia.

Por ello, este 2018 algo tendrá que cambiar porque estoy segura no es soportable que la violencia feminicida siga caminando campante en la tierra mexicana, entre las mujeres y las niñas que han perdido la sensación de seguridad al momento de pisar la calle o, como ya vemos, dentro de sus hogares, el lugar que está dicho debería ser el más seguro para las mujeres.

Por otro lado, 2018 es un año eminentemente electoral, están en juego tres mil 326 cargos en todo el país. La mitad de aspirantes de todos los partidos y coaliciones deberán ser mujeres. Eso como se ha visto en los procesos previos ha incomodado a muchos clanes, tribus, monopolios familiares o de grupo dentro de la clase patriarcal política.

No les ha gustado repartir la mitad del pastel. Hoy mismo en algunas entidades, como Oaxaca, algunos partidos políticos –o que eligen a sus autoridades por sistemas normativos internos- siguen argumentando que las mujeres no quieren participar, qué no hay mujeres preparadas (porque insisto a ellos eso de estar en la política pareciera que les viene desde el nacimiento, ellas en cambio deben aprender).

Así que ya empezaron los jaloneos. Incluso, es importante mirar como ningún partido político tiene entre sus precandidatos a una mujer como aspirante a la presidencia de México. Ninguno. La elección del presidente número 65, todo indica, recaerá en un hombre. Sin duda en ese sentido las mujeres tendríamos que tener consciencia de género, porque igual da en el caso de que alguna de las independientes llegara tendría que mostrar una agenda a favor de los derechos de las mujeres, lo que incluye, todos los derechos.

Por último, sí algo tiene que cambiar, incluso la resistencia a votar por mujeres para que la paridad sea sustancial en los congresos y las alcaldías, de eso se trata. Una golondrina no hace verano, una sola mujer no hará el cambio, como dijo la presidenta de Chile Michelle Bachelet, se necesitan muchas mujeres con ganas de ejercer su libertad, en los cargos de elección popular para, ahora sí, dar un golpe de timón a favor de la igualdad.

Por eso digo, 2018 será un año feminista o no será.


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