Internacional

Sin expectativas chilenas irá a votar

Bachelet a 90 días del fin de su periodo: un balance


* Nada que esperar gane quien gane

Soledad Jarquín Edgar


SemMéxico, Santiago de Chile, 16 diciembre 2017.- La segunda vuelta electoral que definirá a quien será el futuro presidente de este país representa en ningún caso “no muchas” alternativas y expectativas para el feminismo local y los avances en los derechos humanos de las mujeres.

La definición de quien será el nuevo ocupante de La Moneda a partir de marzo de 2018, significa el fin de la segunda etapa de gobierno de Michelle Bachelet, que se define este domingo 17 de diciembre entre el derechista Sebastián Piñera de la coalición Chile Vamos, y el socialista Alejandro Guillier, decisión que habrán de tomar más de 14 millones de personas en las urnas.

Con más de 50 años de militancia feminista, María Isabel Matamala Vivaldi es menos optimista que Patricia Provoste, también feminista de larga data en este país. Matamala dice que hoy no hay tantas expectativas como cuando Michel Bachellet, en su segundo periodo, asumió la presidencia de este país en 2014, quien además venía de ocupar el cargo más importate en ONU Mujeres.

Matamala Vivaldi, ha sido una de las impulsoras de los derechos sexuales y reproductivos de las chilenas en las últimas décadas a través de la Mesa de Acción por el Aborto, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, y en el Departamento Regional Santiago del Colegio Médico.

Piñera, dice, sería un presidente para el que el embarazo de niñas no representa un problema, a pesar de la violencia familiar que podría determinarlo y que debería ser considerado desde un enfoque de derechos humanos, lo que implicaría darle a las niñas embarazadas la posibilidad de elegir si quieren o no ser madres. Piñera en cambio ha costreñido su respuesta a que esas niñas están en condicionesde ser madres.

Recordó que el ex presidente (2010-2014) y hoy candidato Piñera (Pacto Chile Vamos) es respaldado por empresarios y grupos conservadores que podrían presionar para, incluso, modificar “la escuálida y minimalista ley de aborto por tres causales” aprobada por la aún presidente Bachellet.

De ahí que el futuro es incierto, ya que se pondrían en riesgo los avances y derechos alcanzados tanto para las mujeres como los relativos a la diversidad de identidad y preferencia sexual.

Por otra parte, Alejandro Guillier (de Fuerza Mayoría), periodista, carece –dice Matamala- de una cultura en relación con la perspectiva de género y en enfoque de derechos y recordó el episodio donde junto con empresarios apareció en el momento en que le entregan una muñeca inflable al entonces ministro de Economía, en una clara alusión machista.

“Ese candidato que podría llegar a presidente, apareció riéndose a carcajadas junto con los otros empresarios, una evidencia de cómo las subjetividades masculinas construyen y reconstruyen todos los días identidades de género”, por lo que nada representa para las chilenas.

Patricia Provoste, asesora de organismos internacionales en materia de género y académica, ve difícil el escenario para las mujeres frente a un candidato como Piñera, a quien define como propuesta de empresarios y ricos; aunque da más concesiones al candidato Guillier quien tendría el proyecto de la sociedad más justa y solidaria.

Michelle Bachelet en la mirada feminista

Entre la segunda vuelta y el relevo presidencial a la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet, una importante figura política en América Latina y la última mujer que gobierna un país en la región, restan 90 días de mandato.

Matamala Vivaldi afirma que Michelle Bachelet entregó mayores expectativas de las esperadas pese a que se “fugó por una ley de interrupción voluntaria de embarazo y “en la medida de lo posible””, sin empujar un cambio cultural y pese a no ser lo que las mujeres del movimiento feminista esperaban.

Es decir, una perspectiva política mucho más de avanzada de lo que deberían ser las propuestas legislativas para poder empujar y aprovechar “la tremenda fuerza con que Bachelet empezó ese gobierno”.

Para la feminista chilena, la reforma impulsada por la presidenta Bachelet, incluso, deslegitima cualquier otro tipo de aborto y aunque no estaban de acuerdo con esa minimización legislativa, si estábamos conscientes de que se necesitaba el aborto seguro y libre y la despenalización social del aborto.

Relata que la movilización en pro del derecho al aborto libre y seguro hizo posible una participación más determinante de mujeres jóvenes y nuevas formas de ayuda entre mujeres que apropiándose de sus derechos como “con las amigas en casa”, lo que podría ser puesto del lado positivo de la balanza.

En tanto que del lado contrario de la misma balanza, Matamala pone el hecho de que muchas mujeres seguirán abortando en condiciones de ilegalidad.

Así que en tanto las y los miembros del legislativo se negaban a aceptar que este avance sería la antesala de una despenalización semejante a la que se aplica en Uruguay o en la Ciudad de México, Bachelet tuvo una visión “en la medida de lo posible”, según la feminista chilena.

Bachelet, buen sabor de boca

Para la feminista Patricia Provoste, ambas catedráticas del Diplomado Internacional de Especialización en Derechos Humanos, Género y Políticas Pública que impartió la Fundación Henry Dunant para América Latina, la actuación de Bachelet, quien llegó más feminista después de su trabajo en la ONU, le deja un buen sabor de boca.

La académica refiere que el aborto o despenalización del abroto en sus tres causales y un nuevo sistema que permite la participación de las mujeres a través de una cuota del 40 por ciento como mínima a candidaturas femeninas.

Así, los resultados del proceso electoral que se celebró el pasado mes de noviembre, dejará una Cámara de Senadores del 23 por ciento de mujeres (seis senadoras) y 22.5 de diputadas (un total de 36 diputadas), lo que en comparación con elección de 2013, representa un aumento de dos mujeres al Senado y 17 más en la Cámara de Diputados.

Lo que podría parecer poco…es mucho para Chile, dice Provoste, quien afirma que es un país mucho mejor desde el punto de vista de la democracia y para los derechos de las mujeres.


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