Internacional

En Nicaragua militarizan ciudades para impedir marchas contra la violencia

A pesar de ello, el movimiento feminista y de mujeres marchó.


* Ortega ha recetado palos a toda movilización pública de las mujeres

Sylvia Ruth Torres

SemMéxico. Managua, Nicaragua. 27 de noviembre 2017. Con palabras entrecortadas por el llanto y lágrimas en su rostro, Elea Valle se dirigió al presidente de Nicaragua Daniel Ortega al culminar la celebración del Día Internacional de Lucha contra la Violencia en Managua. La mujer demandó la entrega de los cuerpos acribillados de sus hijos Yojeisel Elizabeth, una niña de 16 años, y Francisco Alexander, de doce. Ambos reportados por el cuerpo armado como parte de un grupo de “delincuentes” muertos en combate y enterrados en una fosa común.
Al iniciar la marcha, el sol de Managua quemaba despiadadamente, los antimotines de negro, escudos y cascos, impedían el paso a mujeres trabajadoras de las maquilas, con la líder Sandra Ramos al frente, mientras el Ministerio de Transporte detenía el paso de los buses que transportaban a las mujeres desde Masaya, Matagalpa y Chinandega. Aún así, el movimiento feminista y de mujeres marchó.
A pesar de que el discurso oficial de que las calles son del pueblo, Ortega ha recetado palos a toda movilización pública de las mujeres.
A diferencia del morado símbolo del feminismo con el que se han vestido otros años, fue el rojo el color que caracterizó la marcha. Una marea de mujeres y hombres de diferentes edades, portando carteles, y al son de música combativa, la marcha se desplazó desde las cercanías del colegio Teresiano. Después de caminar unos kilómetros, la policía bloqueó el paso con barreras metálicas.
La policía ubicó al frente de sus grupos de choque a mujeres muy jóvenes. Ante el desproporcionado despliegue militar, la policía dijo en una nota de prensa que las mujeres pretendían marchar sin autorización, “afectando el orden público, la libre movilidad de las personas y obstaculizando la realización de sus actividades económicas, comerciales, financieras y de recreación”. Se desconoce si las mujeres solicitaron autorización, pero cada vez que grupos de sociedad civil piden permisos, el gobierno autoriza contra-grupos a marchar.
La violencia, o las denuncias de la misma se han recrudecido en los últimos años. Dos días antes de la marcha una joven embarazada fue decapitada por su pareja. Este año, un hombre que dijo desempeñar labores de pastor de las Asambleas de Dios, quemo viva a Vilma Trujillo. Mientras otro decapitó a la mujer y escondió la cabeza hasta que la policía la encontró semanas después.
Nos queremos Vivas, demandaron las mujeres. Casi al finalizar el año, el observatorio de Católicas por el Derecho a Decidir reporta 48 feminicidios consumados y otros 58 en grado de frustración, todos cometidos con saña. También se realizaron marchas en Bluefields en el Caribe, en Matagalpa, Leon y Chinandega.


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