Hombres

Debemos aprender a escuchar a los pueblos indígenas


* Presenta Jorge Círigo El Arte de la Salud Zapoteca

Redacción

Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Oaxaca, 12 diciembre 2016.- Debemos aprender a escuchar y a respetar las formas de vida de los pueblos indígenas, pidió Jorge Luis Círigo Vásquez, quien presentó el libro El Arte de la Salud Zapoteca, elaborado en coautoría como Nerea Mandiola Solozabal.
La obra presentada aquí por la cineasta y actriz Ángeles Cruz y el director del Instituto de Investigaciones en Humanidades de la UABJO, José Francisco Ruiz Cervantes, fue elaborada bajo el apoyo de Oaxaca Intercultural Programa de Fortalecimiento para el Desarrollo Cultural del Estado de Oaxaca.
Desde el viejo edificio del ex convento de la Soledad, desde hace algunas décadas sede de la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, Círigo Vásquez llamó a construir con los pueblos indígenas, pidió eliminar la discriminación, el desprecio y evitar pisotear sus culturas, la cultura de mujeres y hombres sabios, dijo.
Antes, el también director del Canal Gente Libre, televisión por internet, contó la etapa experimental que vivió con las mujeres zapotecas de Zaachila, Zimatlán, Ejutla e Ixtlán sanadoras del espíritu y del cuerpo quienes lo sometieron a interrogatorios pues en algún caso lo confundieron con gente de la Secretaría de Salud, “de inmediato me mostraban el papel diciendo que todo estaba en orden, que estaban certificadas”, lo que es resultado de esa política invasora de las autoridades a la milenaria cultura de la sanación zapoteca bajo la idea de lo consideran “legal o apropiado las instituciones”.
Poco antes, la actriz y cineasta Ángeles Cruz confesó que nadie nunca la había invitado a presentar un libro, pero sostuvo que le gustó El Arte de la Salud Zapoteca porque como mujer indígena “me encontré con un libro que puede describir lo que yo siento cuando me enfermo y que puede describir lo que quisiera sentir cuando acudo a un médico a tratar de curarme”.
La actriz nacida en una comunidad de la mixteca oaxaqueña y protagonistas de Espiral, el Violín, The Girl, Un monstruo de mil cabezas, además de dirigir cortometrajes como La Tiricia o como curar la tristeza, aseguró que el libro El Arte de la Salud Zapoteca la llevó a un viaje en el tiempo y en la memoria.
La narrativa me llevó de la mano por la historia de dos culturas, sus características, sus encontronazos y su fusión desde la perspectiva de la medicina, dijo.
Aseguró que el libro de Círigo Vásquez y de Mendiola Solozabal se aboca a desmenuzar por un lado la cosmovisión de la cultura indígena dentro de la cultura zapoteca, su modo de vida ancestral en que lo sagrado y lo profano se encuentran y coexisten en la vida diaria, un mundo en el que los dioses y las fuerzas de la naturaleza juegan un papel imprescindible en la vida y en el concepto de enfermedad y curación, y por otro lado, la historia de los pueblos zapotecas, sus acercamientos más importantes, y lo que ha pervivido de la medicina tradicional en nuestros días.
Ángeles Cruz dijo que saber que la medicina tradicional es un canto vivo que perdura, nos hace reencontrarnos como habitantes orgullosos de los pueblos originarios y nos lleva a una reflexión de por qué nos enfermamos en estos días aciagos.
Esconde –dijo sobre el libro- entre sus letras el deseo de ver nuestras enfermedades con la visión integral de nuestros ancestros, traer a nuestra vida agitada y sin pausa, un acercamiento con la naturaleza y así entrar en contacto con nuestra esencia para vivir con armonía y salud plena.
Luego destacó el hecho de cómo México es una de esas pocas naciones que mantienen la riqueza y vitalidad de nuestra medicina tradicional y señaló que el libro la hizo recordar los temazcales en los que he participado, las limpias de hiervas que mi mamá pedía que me hicieran y las infusiones de hierbas que hemos tomamos, toda la gente, reiteró, curarnos de la gripa, la panza o los bichos. Es ahí donde me vuelvo cómplice del libro de Círigo, señaló la actriz oaxaqueña.
Destacó la importancia de El Arte de la Salud Zapoteca que revalora la costumbre, sabiduría, conocimiento y tradiciones que se resisten a morir, que en el libro reconoce -y reconocernos- como parte de una cultura que atiende a la enfermedad con una visión integral, mágica, religiosa, que sostiene nuestra identidad y que llega hasta nuestros días viva y fuerte.
Leer sobre medicina me gustó, añadió la cineasta, porque se conectó con la memoria de “mis ancestros, donde el consumo de la planta sagrada tiene que ver con la búsqueda de uno mismo, conoce el sentido de curación zapoteca y considera sagradas las plantas, a los animales y los ríos, que tienen como guía a un chamán y curan a partir de cantos, rezos y poesía, si, así sí leo libros de medicina”.
Por su parte, José Francisco Ruiz Cervantes, dijo que El Arte de la Salud Zapoteca despierta grandes expectativas, pues se inscribe en una corriente que busca valorar el aporte de lo que ahora conocemos como medicina tradicional generada por los pueblos originarios.
Consideró que el libro es indispensable para quienes se interesen en la curación de enfermedades desde la cosmovisión de los pueblos indígenas, “una aportación para no perder la sabiduría y la riqueza de seres humanos”.
El también investigador e historiador oaxaqueño explicó la estructura de la obra y destacó el trabajo de investigación realizado por la autora y el autor, y resaltó como un acierto muy importante las imágenes que muestran a las mujeres que hoy son portadoras y practicantes de los rituales y recursos terapéuticos vegetales y el temazcal como la casa más antigua de la salud, como señalan los autores de El Arte de la Salud Zapoteca.

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