Mujeres

Escarnio público provocado por filtraciones del Estado: Yndira Sandoval

Inacción del gobierno en su caso porque “no encaja” en el catálogo del deber ser


* Ha recibido narcomensajes y han allanado su casa, pretendiendo intimidarla

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Cd. de México, 30 octubre 2017.- ¿Pregunto si el movimiento feminista hubiera reaccionado igual o no si yo no hubiera sido defensora? Porque esto me coloca en un doble o triple escrutinio, aunque fue mi calidad de defensora la lo me salvó la vida, porque no me dejé, porque no les fue a pedir de rodillas justicia, porque me defendí.

Exclama Yndira Sandoval, quien sostiene que es el Estado el que ha filtrado los videos; que conocía y que sabía que saldrían a la luz pública, pero aún así denunció porque lo que está pidiendo es justicia y el debido proceso.

“Estoy impactada, totalmente descolocada y sumamente lastimada”, agrega al señalar que ha sido blanco de diversos ataques y tergiversación de los hechos, con personas que se prestan a cambiar los hechos, gente que ni siquiera estuvo en el lugar.

Luego de sufrir el pasado 17 de septiembre tortura sexual por parte de una policía municipal de Tlapa, mientras permanecía detenida en una celda de la misma corporación, la defensora de derechos humanos, enfrenta acusaciones que cuestionan su calidad moral, cuando asegura que contra ella se cometió un delito.

Estoy denunciando las irregularidades que hubo en el proceso, las violaciones que comete una institución pública en términos de seguridad y en términos de procuración de justicia, estoy diciendo que tengo derechos como víctima y estoy pidiendo el debido proceso, reitera.

No denuncié a una mujer como tal, estoy denunciando a quien hoy presentan de otra manera, como una mujer indígena, madre de tres hijos, que ante la sociedad no podría ser una agresora sexual, en tanto la víctima, que soy yo, no lo puedo serlo, porque soy una mujer empoderada, que conoce sus derechos y a quien le están regateando la justicia.

Yndira Sandoval revela la forma en que su vida cambió a raíz de la tortura sexual que sufrió en septiembre pasado, y reiteró que pese a la intimidación de la que fue objeto, presentó su denuncia, que fue un proceso largo de un día tras otro, porque ahí mismo, en Tlapa, se negaron a tomarle la declaración de manera inmediata.

“Me juzgan como si hubiera un catálogo de cómo debería ser”, explica, al tiempo que señala que el gobierno de Guerrero, mediante filtraciones, ha distorsionado los hechos, incluyendo sus actividades.

Han puesto a declarar a la gente de la preparatoria de Tlapa, diciendo que yo no estuve en el lugar; “yo nunca dije que asistí a la Prepa 11”, en cambio sí asistí a una reunión con mujeres el mismo 17 de septiembre para explicarles cómo funciona la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en Tlapa, uno de los ocho municipios de Guerrero donde ha sido declarada, en una reunión pactada desde el 25 de agosto. Y esas mujeres se convirtieron en mi red de apoyo.

Yndira Sandoval muestra los videos y fotografías, así como la carta que le envió al rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, con quien se reuniría el 18 de octubre en Chilpancingo, pero se disculpó por encontrarse en los trámites buscando denunciar los hechos ocurridos en Tlapa.

Estoy en una situación muy delicada, dice; han enviado dos narcomensajes, han allanado dos veces mi casa y han abierto y registrado mi automóvil mientras estaba estacionado en mi casa en la Ciudad de México, sin embargo, para muchas personas no soy la víctima, reitera visiblemente cansada.

Todo ello, sostiene, frente a la inacción de las autoridades, que reaccionaron cinco semanas después, cuando hizo público en los medios de la Ciudad de México los hechos ocurridos en Tlapa en septiembre pasado.

“Me acusan que no he ido a ratificar, cuando son delitos que se siguen de oficio y no voy a ir (a Tlapa, Guerrero) mientras sigan amenazándome, mientras nada se haga por los allanamientos en mi casa, no me han garantizado el debido proceso puesto y si me han colocado en el escarnio mediante las filtraciones hecha por la Fiscalía de Guerrero.

“Más allá de la criminalización de que soy objeto, se pone en duda la actuación de quien me torturó sexualmente en una celda, como si fuera mi palabra contra la de ellos, pero yo tengo un dictamen legista y un protocolo de Estambul aplicado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos por tortura.

“Lo único que quiero es defender mis derechos como víctima y acceder a la justicia”. Para lograrlo, dice Yndira Sandoval, agotará los procesos y de ser necesario acudirá ante las instancias internacionales.

Lo que revela su caso, explica, es que no se ha cumplido con la sentencia de Campo Algodonero y “me alarma demasiado que sean las mismas instituciones las que siguen violentando mis derechos al filtrar información a los medios para provocar con ello un linchamiento”.

SEM/sje/lr


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