Mujeres

Viola policía de Tlapa a Defensora

Tlapa de Comonfort, uno de los 8 municipios con Alerta


* Se cometieron además delitos de privación ilegal y abuso de poder

Soledad Jarquín Edgar

Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Cd. de México, 22 octubre 2017.- A poco más de un mes de ocurrida la violación sexual por parte de una policía, además del delito de privación ilegal de su libertad y omisión por parte de personal de las instancias de procuración de justicia de Guerrero, Yndira Sandoval Sánchez dijo que recurrirá, si fuera necesario, hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para obtener justicia.

En entrevista para SemMéxico, la feminista y defensora de los derechos humanos, con 13 años de trabajo en tareas para erradicar la violencia de género, narró que asistió a un partido de básquetbol donde accidentalmente se lastimó la axila izquierda y parte de su mama, por lo que buscó ser atendida en la clínica particular San Antonio, donde le limpiaron la herida, le aplicaron vía intravenosa un medicamento y un analgésico, además de informarle que no ameritaba hospitalización.

Sandoval Sánchez explicó que el 16 de septiembre se encontraba en la población de Tlapa, en el estado de Guerrero para realizar al día siguiente una reunión con mujeres de distintos municipios de la Montaña con el objetivo de conformar la coordinación regional de “Todas Mx” en esta zona.

Cuando se terminó de administrar el medicamento, el médico retiró la cánula y los parches, la reviso nuevamente la herida y comento que era necesaria una segunda curación que podría hacer ella de manera personal o bien acudir nuevamente a la clínica para que ellos la hicieran al día siguiente. Ella, junto con la persona que la acompañaba pidieron la cuenta. El médico informó que serían dos mil pesos.

“De manera personal le manifesté mi desacuerdo externándole que me parecía un exceso el costo de la solución y del medicamento que me habían administrado, el médico se río y me contestó: `bueno que sean mil 200 pesos´, hice un gesto de desacuerdo y el volvió a contestar: `está bien que sean 900 pesos´.

Cómo no aceptaban tarjetas para el pago, ya que Yndira Sandoval mostró su tarjeta de débito, el médico le informó que no aceptaban tarjeta y le informó que a dos cuadras del lugar había un cajero automático, “donde podía retirar y regresar a pagar sin ningún problema o que incluso si así lo deseaba podría regresar al día siguiente a realizar una segunda curación y liquidar la cuenta”.

Acordaron que irían de inmediato al cajero para liquidar la cuenta. Salieron del lugar y cuando estaban en la calle, se dio cuenta que le faltaba el celular que utiliza para su trabajo. Su acompañante se ofreció a ir por él y que ella esperara afuera.


La violación sexual

Después de varios minutos pudo escuchar que su acompañante discutía con personal de la clínica, quienes los acusaban de no querer pagar y que por tanto no les devolverían el teléfono y le advirtieron que habían llamado a la policía.

Efectivamente, en pocos minutos aparecieron en lugar dos motociclistas, y más tarde, dos camionetas de la policía municipal, en total sumaban 10 elementos de seguridad, todos varones, quienes sometieron a golpes, sin ninguna explicación, a su acompañante, quien desde hace varios años vive en Tlapa, Guerrero.

Yndira Sándoval intervino y pidió que se detuvieran que estaban cometiendo una injusticia y una arbitrariedad, también solicitó a los policías que se identificaran.

La única respuesta que recibió fue una pregunta: “¿Usted viene con él? Cuando ella afirmó que sí y se acreditó como defensora de derechos humanos y que conocía los protocolos, intentaron detenerla. Ella se opuso e incluso les mostró que estaba lastimada. Minustos más tarde apareció una oficial, de complexión robusta, de aproximadamente de 1.62 de altura, tez clara, con cabello claro artificial, llevaba su cabello recogido y una gorra puesta con el mismo uniforme que los policías municipales.

Después conocería el nombre de la policía, Claudia Juárez Gómez, quien dijo: “Cállate pendeja” y le arrebató el brasier que traía en la mano, para pisotearlo y gritarle: “Ya te viste como estás, te debería dar vergüenza como andas”. La defensora de derechos humanos le pidió se identificara y le informara la razón por la cual la estaban deteniendo: “Te vale madres quien soy, ya te dije que te calles y aquí en Tlapa te chingas”.

De manera violenta la subió a la batea de la patrulla municipal, apretando la zona lastimada pese a que Yadira Sandoval ya le había indicado que estaba lastimada.
Durante el trayecto fue objeto de tortura psicológica y física. En las oficinas de la Policía Municipal tampoco le informaron la razón de su detención y tampoco se identificó el personal que la recibió, de nueva cuenta, la respuesta fue una evasiva y en cambió le pidieron que dejara todas sus pertenencias, en tanto otro policía le tomaba fotografías.

Ella insistió en que estaban cometiendo una detención ilegal, la policía Claudia Juárez reiteró sus amenazas y le dijo que se callara “y que ella me iba a enseñar lo que era estar en Tlapa, que me iba a chingar”.

Luego de entregar sus pertenencias, fue ingresada en una celda separada al de su compañero, quien en voz alta le decía que todo iba a salir bien que no se preocupara y le preguntaba si se encontraba bien.

“Después de aproximadamente cinco o 10 minutos ingresaron dos elementos femeninos a mi celda. Una de ellas, era la misma que me estuvo tomando fotos, no se acercó a mí, se quedó cerca de la puerta; la otra era la que me había estado torturando y lastimando físicamente, me tomó del cabello, me puso contra la pared, con su bazo derecho me tapó la boca y con toda la fuerza de su brazo derecho sobre mi hombro derecho me sometió hasta ponerme de rodillas mientras que con su brazo izquierdo me apretó severamente la herida y me empezó a tocar mis senos, hasta que llegó abajo desabrochando mi pantalón e introduciendo su mano debajo de mi pataleta, penetrándome vaginalmente de manera brusca y lastimándome.

“Todo el tiempo estuvo diciéndome al oído: “¡Te dije que te ibas a chingar, te dije que te callaras pendeja!”. Después me soltó, me empujó tirándome al suelo, me pateó y se salieron rápidamente.

“No puedo calcular cuantos minutos se llevaron, me quede en shock, mi amigo me seguía hablando y yo no contestaba, me recuerdo a mí tapándome la boca con mis propias manos, no podía moverme, estaba aterrada de miedo, no sabía que más seguía, pensaba que estaba lejos de mi casa, de mi familia, pensé en lo peor, pensé que me iban a desaparecer o a matar”.

Yndira Sandoval Sánchez narra los hechos y sostiene que lo peor es que el caso sigue impune, ningún elemento de los que intervinieron, incluyendo la policía Claudia Juárez no ha sido detenida.

Minutos después fueron puestos en libertad, en una bolsa de plástico le entregaron sus pertenencias. Le preocupaba que no hubieran firmado ningún documento ni al ser ingresados ni al salir, por lo que pensaba que lo peor apenas podría venir apenas pusieran un pie en la calle.


El viacrucis de la impunidad

Con ayuda de otra persona a quien le llamó por teléfono canceló el teléfono celular con el que se quedaron en la clínica y de inmediato pidió a su acompañante que fueran a interponer una denuncia por el delito de privación ilegal de la libertad, abuso de poder y por violación sexual.

El taxista la llevó a la Fiscalía Especializada de Delitos Sexuales, ubicada en la calle Guerreo 122, Tlapa de Comonfort. Pero el lugar estaba cerrado.

Después el taxista les indicó que había otra oficina del Ministerio Público conocida como “el Deportivo”. Ella tocó la puerta, un hombre la atendió por la ventanilla y preguntó qué delito iba a denunciar, cuando ella mencionó por privación ilegal de la libertad y por abuso de poder; esta persona –sin abrir la puerta- dijo que por ser violación sexual debía ir a la Calle de Guerrero 122. Yndira Sandoval, armandose de paciencia, explicó que ya habían ido y que estaba cerrada.

La respuesta del funcionario, aparentemente el Ministerio Público en turno –quien se identificó como el Lic. Valente- fue que no podía levantar ninguna denuncia. Mientras, Yndira Sandoval le explicaba que estaba obstruyendo su acceso a la justicia. “Si sigue así de prepotente voy a llamar a la policía preventiva, así que mejor le recomiendo que se retire”, respondió el funcionario.

Conozco mis derechos, insistió Yndira Sandoval, quien agregó que era urgente que le tomara su declaración y que fuera atendida por el personal para obtener un dictamen médico legista.

De nueva cuenta, en solo unos minutos apareció la unidad 015 de la Policía Preventiva, amedrentando y cateando a su compañero, momento que fue grabado por ella en un video desde su celular, mientras desde la patrulla otros elementos le tomaban fotografías y la grababan también. En tanto, el supuesto MP cerraba la ventanilla por dentro y apagaba la luz de las oficinas.

Yadira Sandoval pasó la noche sin dormir y también sin asearse se presentó al día siguiente para que le fuera realizado el examen médico para obtener un dictamen médico legista, en las oficinas de la Fiscalía. Mientras esperaban llegó hasta ella y su compañero el director de Seguridad Pública, ella le pidió que se retirara porque su presencia era intimidatoria.

Una mujer se acercó a las puertas de la Fiscalía, con sus propias llaves abrió la oficina y volviendo a vista hacia Yndira Sandoval le preguntó:
¿Tú eres la de la violación?
¿Perdón? -Respondió la activista defensora de Derechos Humanos-. Que si tú eres la que viene a denunciar por violación, insistió la funcionaria.
¿Cómo lo sabes? –volvió a preguntar Yadira Sandoval- .

Porque me llamó el Ministerio Público del turno de la noche para decirme que seguramente vendrías hoy.

Se refiere al licenciado Valente, quien se negó a atenderme el día de ayer, me ignoró e hizo como que no me escuchó –insistió la activista, quien le recordó a la funcionaria que Tlapa de Guerrero es uno de los ocho municipios de esa entidad que cuenta con Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, por lo que solicitó que su denuncia se diera bajo el protocolo que dicta la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de violencia, así como lo aplicable en el carácter de defensora de los derechos humanos.

La respuesta fue: “Veo que conoce sobre el tema, pero no cuento con personal para hacer el dictamen que solicita, ni tampoco el dictamen psicológico, ni el toxicológico, si le parece y está de acuerdo procederé a llamarle a un asesor jurídico para que le asista y poder iniciar su denuncia a lo cual accedí de acuerdo a las reglas que dicta el nuevo sistema de justicia penal acusatorio.

Tuvieron que esperar 20 minutos hasta que llegó José Luis Enrique Acevedo, quien desde entonces fue acreditado como su asesor jurídico en la carpeta de investigación. La declaración terminó a las 15:40 minutos de ese 17 de septiembre.

A las 18:00 horas fue recibida por el químico encargado de realizarle un examen toxicológico, quien con un tono amenazante trató de intimidarla al señalar que si en el resultado aparecían restos o residuos de sustancia que no hubiera declarado: “usted podría verse perjudicada”.

De nuevo Yndira Sandoval respondió: “Cualquier cosa que saliera reflejada en el examen no sería delito, que se concentrara en hacer su trabajo y dejara de re victimizarme”.

Yndira Sandoval tuvo que presentarse el lunes 18 para una entrevista con la comandanta Azucena Clavel Sandoval y para el examen psicológico, ya que la psicóloga no había sido localizada. Mientras esperaba ser atendida escuchó el perifoneo en la calle, donde un periódico local denominado “El ABC de la Montaña” mostraba imágenes de ella y de su compañero acusándolo de protagonizar un escándalo con datos tergiversados de los hechos y que fueron proporcionados al medio desde la misma Fiscalía.

Yndira Sandoval acusa también que recibió una atención poco ética por parte de la psicóloga, quien no le quiso revelar su nombre, además de cuestionar el no parecer haber sufrido una violación sexual.

Fue hasta las 15:00 horas del siguiente día cuando se tuvo que trasladar, acompañada de la Ministerio Público, a La Montaña, donde fue atendida por un médico legista del ISSSTE.

De nuevo, tuvo que enfrentar la prepotencia del médico, quien además de llamarle “mamacita” y pedirle que se calmara, en tono amenazante le dijo:

- ¿Si sabes que si no encuentro nada ahí (señalando a mi vagina) la que se va a ir a la cárcel eres tú?
Frente a la molestia de Yndira Sandoval, el médico le pidió que se calmara, que no tuviera pena “aquí todas somos mujeres, incluyéndome”.

Tras la revisión ginecológica, el médico y la MP midieron las lesiones en ambos brazos, antebrazos, pantorrillas, rodillas, muslo derecho, espalda e ingle. Ninguno de los dos tomó fotografías.

“Mientras me vestía, el médico se acercó a mí, me tomó de las manos y me dijo: quiero felicitarte porque eres muy valiente al denunciar a una funcionaría pública que te hizo esto, tu dictamen es positivo.

“Yo le dije que no me felicitara, que lo único que estaba haciendo era ejercer mis derechos y que no esperara que le agradeciera por el trabajo”.

De regreso a Tlapa, la comandanta Azucena Clavel Sandoval, dijo que era necesaria una inspección ocular en el lugar donde habían sucedido los hechos. Accedió pese a que no se tomó ninguna medida de seguridad para la víctima. Sin embargo, en el lugar el director de Seguridad Pública instruyó a un elemento para que le tomara fotografías, la comandante ordenó que borraran las fotografías.

Luego de concluir las diligencias ministeriales, Yndira Sandoval se trasladó a la ciudad de México, donde solicitó a la Fevimtra se aplique el mecanismo de protección a defensoras de derechos humanos y periodistas, lo que sucedió hasta el 2 de octubre.

Yndira Sandoval sostiene que hoy la emergencia sigue, ya que no han sido detenidos los elementos de la policía municipal de Tlapa de Comonfort ni la policía Claudia Juárez, quien la violó sexualmente.


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