Mujeres

Siguen esperando ayuda del estado en Santiago Malatepec Mixe

A a cada réplica del temblor temen que sus casas se vengan abajo


* Ha llegado acopio de la organización civil Servicios del Pueblo Mixe

Olga Rosario Avendaño

SemMéxico, Oaxaca, 11 octubre 2017.- Juliana Martínez Olivera, pertenece a una de las 95 familias de Santiago Malatepec Mixe, Oaxaca, afectadas por sismo del pasado siete de septiembre; su vivienda de adobe está a punto de colapsarse, espera que en algún momento las autoridades le apoyen a ella y a sus demás vecinos y vecinas para reconstruir sus casas.

Santiago Malacatepec Mixe, es una comunidad oaxaqueña que se localiza en límites con el estado de Veracruz, es de alta marginación de acuerdo a datos institucionales. La mayoría son monolingües, hablan su lengua madre, el mixe, se deben apoyar de traductores para externar sus necesidades.

Juliana y sus vecinos, duermen bajo techos y paredes que en cualquier momento se les puede venir encima, menciona el reporte de la Brigada Médica que se conformó un día después del sismo y que presta atención a las poblaciones más olvidadas en Oaxaca, a las que también hacen llegar víveres que la población civil ha donado.

La ayuda oficial llega a cuentagotas, denuncian las vecinas y vecinos de esta comunidad. Cuando llega la brigada médica –misma que recorrió 12 horas de la ciudad de Oaxaca hasta esta parte de la entidad— la primera en recibirlos es Juliana Martínez Olivera, madre de familia y viuda, muestra los daños que el sismo ocasionó.

El reporte de la brigada médica menciona que la mujer les muestra su casa, misma que tiene “las paredes agrietadas”. Es su única habitación, y cuando la abre, “se llenan de luz y aire; este es el único espacio que tiene para guardar sus escasas pertenencias y donde todas las noches intenta descansar, sin embargo, a cada réplica del temblor teme que su casa se venga abajo”, al igual que la de su vecino Vicente Cornelio.

Como si Juliana hiciera un comparativo entre el abandono que viven en este momento de crisis y las instituciones gubernamentales, en el momento de la visita de esta brigada, lleva puesta una playera que dice “No somos como ellos”. Junto a esa única pieza donde guarda sus pertenencias, se encuentra un espacio que funge como cocina, misma que está a punto de colapsar; ella espera que en algún momento le llegue la ayuda para reconstruir su casa.

Malatepec está considerada como una comunidad de alta marginación por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) “institución que no se ha dejado ver por esta zona” expresa el agente municipal (autoridad) Gregorio Andrés Cornelio.

Agrega que a más de un mes de la tragedia, solo personal del Ejército Mexicano ha llegado hasta el lugar para llevarles en dos ocasiones un total de 95 despensas, además, otras personas de las que desconoce su dependencia de origen, se encargaron de realizar el censo de las viviendas afectadas. Censo que, a decir de la señora Sofía Anastasio Domínguez, está mal realizado –dialogó con las y los integrantes de la brigada en su lengua materna, traducida por una vecina que se acerca—, ella “muestra su vivienda que luce con dos de sus muros agrietados y sin el característico número en aerosol que distingue a las viviendas con algún grado de afectación”.


Sin servicio médico

El reporte de la Brigada Médica menciona “en un recorrido por la localidad donde el silencio camina con nosotros, “ellos, los encargados de procurar el obligado bienestar no aparecen, tienen más de dos meses sin servicio médico, el último pasante ha partido. Trabajo no hay, el campo está anegado. Las casas de tierra en todas sus esquinas fueron cortadas a tajo, el peligro es latente, la pobreza manda”.

En esta población vive un hombre que 40 años, mencionan médicos de la brigada, “sabe que tuvo tuberculosis hace muchos años, viajó en ese entonces a Juchitán (el municipio más cercano donde existen hospitales) se curó creé, hace 3 meses regresó la tos, lo acompaña siempre, cuando va a la milpa o cuando duerme”.

Este hombre no puede regresar a Juchitán, “el hospital le contaron se cayó, además le falta lo más importante, 490 pesos para cubrir el pasaje y poder recorrer las siete horas que lo llevaran al servicio médico”.

Uno de los médicos de esta brigada comenta acerca de este hombre “no se le puede dar ningún tratamiento hasta no descartar que se haya reactivado su enfermedad, porque si se le receta algo se puede complicar el cuadro”.

Juana Urbano vive sola en esta comunidad, “ya no se acuerda de cuántos años tiene, Isaac que nos traduce tiene 59, y desde que recuerda ella ha estado siempre en la comunidad, sola; su casa también sufrió daños, tal vez se caiga, tal vez no”, así la incertidumbre en esta población olvidada, menciona el reporte.

Hasta esta comunidad llegaron los víveres que la ciudadanía aportó en el centro de acopio de la organización civil Servicios del Pueblo Mixe (SER Mixe) y que ésta hizo posible su distribución entre las comunidades más afectadas en toda la región, donde la pobreza extrema y el abandono imperan.

SEM/oa/lr


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