Internacional

Desigualdad, presente en debate de la mesa directiva de mujeres de Cepal

Un tercio de las mujeres latinoamericanas (29%) son económicamente dependientes


* Bárcena destacó a los diez países con leyes integrales de violencia contra las mujeres

Redacción

Redacción,
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 6 octubre 2017.– Pese a los avances regionales en términos de género, todavía persisten importantes desigualdades, reconoció el jueves en La Habana Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al inaugurar la 56 Reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe.

Bárcena identificó que esas desigualdades tienen expresiones concretas en el acceso al empleo, las remuneraciones salariales, la falta de empoderamiento, la escolarización y el desconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, entre otros aspectos.

La experta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también condenó el impacto de la pobreza, la persistencia de la violencia patriarcal y fenómenos como el feminicidio, que agudizan la situación de vulnerabilidad de numerosas latinoamericanas y caribeñas.

La Mesa Directiva volvió a La Habana 40 años después de haber sido constituida como un espacio de negociación y diálogo para avanzar en la construcción de una Agenda Regional de Género.

Bárcena recordó que los gobiernos de la región le otorgaron a la Cepal, hace cuatro décadas, el mandato para convocar con carácter permanente regular en periodos no superiores a tres años, una conferencia regional sobre la Mujer en América Latina y el Caribe.

Hace 40 años, “iniciamos un capítulo crucial de nuestra historia. En junio de 1977 esta tierra acogió la Primera Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina, un punto de inflexión en el trabajo por los derechos de las mujeres y la igualdad de género bajo el liderazgo de Vilma Espín”, precisó Bárcena.

Justamente, la inauguración de la conferencia dedicó un momento de homenaje a Espín, quien fuera presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la primera de esta Conferencia sobre la Mujer, y también a Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, fallecido hace un año.

Para la directora Ejecutiva de Cepal, los avances de la región “no hubieran sido posibles sin la guía de Vilma”. La dirigente femenina cubana colaboró estrechamente con la Cepal, recordó Alicia Bárcena, y puntualizó que hoy su ejemplo se multiplica en muchas mujeres “que no saben su historia, pero deberían”.

Por su parte, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, dio la bienvenida a la cita en nombre del General del Ejército Raúl Castro Ruz, el Gobierno y pueblo cubanos, y reiteró el compromiso del Gobierno de Cuba con la igualdad de género.

“El hecho de que La Habana, Cuba, sea escogida para este importante e imprescindible debate sobre cómo debemos lograr la integración plena de la mujer latinoamericana y caribeña en el desarrollo social de la región, nos llena de sano orgullo, satisfacción, y lo asumimos además con sentido y compromiso revolucionario”, señaló.

La FMC, por su parte, entregó un reconocimiento a la Cepal, en especial a su división de asuntos de género, por los 40 años de la agenda en la región. Teresa Amarelle, miembro del Buró Político y secretaria General de la FMC, destacó la labor de la Cepal en la creación e impulso de la agenda de género que ha favorecido la adopción, por los gobiernos, de planes de igualdad y otros instrumentos para promover el avance social de las mujeres.

La cita reúne a autoridades de gobierno, funcionarios internacionales y representantes de la sociedad civil, ministras y altas autoridades de los mecanismos para el adelanto de las mujeres.


Los desafíos de la igualdad

Para Mariela Mazzotti, Directora del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) del Uruguay, “el proceso colectivo que significa la Conferencia Regional sobre la Mujer permitió aprobar la Estrategia de Montevideo y transformarla en instrumento político-técnico que reconoce las brechas estructurales de la desigualdad”, reconoció al intervenir en la inauguración, en su calidad de Presidenta de la Mesa Directiva.

Para Bárcena, en tanto, la Conferencia -que en 2000 pasó a llamarse Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe- ha significado “un punto de encuentro, de diálogo y de concertación de distintos actores”, caracterizado por la “continuidad” y la “innovación”.

En estos 40 años, la Conferencia Regional se transformó en un espacio para el desarrollo conceptual del feminicidio (el cual ha sido incluido en leyes o reformas a los códigos penales de al menos 16 países de la región), así como para el establecimiento del derecho al cuidado de las personas dependientes bajo el paradigma de la corresponsabilidad, sostuvo la directiva de Cepal.

Bárcena también otorgó especial relevancia a la campaña Ni una menos, implementada para desmontar la violencia contra la mujer. Explicó que 23 países tienen planes de igualdad de géneros, “pero falta vincularlos con los planes de desarrollo y los presupuestos de cada Estado”.

Aun así, destacó a los diez países con leyes integrales de violencia contra las mujeres y ratificó como un avance en el área, el ascenso de varias de ellas a la presidencia de sus respectivos países.

Para la directora Ejecutiva de Cepal, la Conferencia ha mantenido constante la preocupación por la igualdad de género y los derechos de las mujeres en los procesos de desarrollo, pero se ha innovado en el abordaje de las injusticias de género, dando forma a las tres autonomías de las mujeres: económica, física y en la toma de decisiones.

No obstante, “hoy, en pleno siglo XXI, la pobreza en nuestro continente aún tiene rostro de mujer, ya que por cada 100 hombres en esa condición hay 118 mujeres que no logran traspasar la línea de las privaciones”, precisó.

Además, un tercio de las mujeres latinoamericanas (29%) no logra generar ingresos y son económicamente dependientes y cerca de la mitad no tiene vínculo con el mercado laboral. A esto se suman retos en materia de brecha salarial, violencia contra las mujeres y respeto por los derechos sexuales y reproductivos, entre otros.

“Cuando hablamos de no dejar a nadie atrás, seamos claros. Los menospreciados de hoy se asemejan a una mujer joven, con baja escolaridad, rural, probablemente indígena o afrodescendiente e impedida de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos”, insistió Bárcena.
SEM/sm/lr


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