19S, lo que el temblor hizo emerger

La república feminista


* Aún debemos obligar a la justicia, a la sanción de la corrupción

Rita Imelda Fernández González

SemMéxico, 24 septiembre 2017.- Un sismo de 7.1 grados sacudió al centro del país, de los estados más afectados están Morelos, Puebla y Ciudad de México. El sismo ha dejado al menos 273 personas muertas; hablando exclusivamente de la Ciudad de México, hay registro de al menos 88 inmuebles colapsados entre edificios y casas, además se encuentran centenares de edificaciones en riesgo en las delegaciones Tlalpan, Xochimilco, Cuauhtémoc y Benito Juárez.

A partir de esto, han surgido tanto actos viles y reprobables como actos esperanzadores. El primer día hubo noticias de El Universal de un hombre que en medio de la crisis intentó robar y abusar de una niña en multifamiliar de Taxqueña, en las calles en las que la desesperación reinaba hubo quienes robaron a los desesperados automovilistas, en estas últimas horas se han reportado robos a los camiones que llevan ayuda a Morelos, todos esos los sin corazón, los sin entrañas, sin alma, sin patria, sin honor no merecen nada.

Pero no se quedan atrás quienes han lucrado con el dolor, con desesperación y allí entran esos medios de comunicación, que desinformaron, que jugaron con la población, que apostaron a la desmovilización ciudadana, que nos llenaron los ojos de lágrimas esperando ver una niña rescatada que podría ser nuestra hija o nuestra hermana. Esos, que aún en la desgracia apuestan por el gandallismo, por sacarse fotos haciéndose pasar por héroes o que vilmente han ocupado a la población en desgracia, ya sean políticos de alta jerarquía o líderes comunales de poca monta que buscan hacerse de propaganda en internet o cooptar la ayuda para pegar sus calcomanías y decir que ellos son los que ayudan, esos también han sido descubiertos en su vileza, en sus delirios ególatras de grandeza, en su mezquindad.

Pero no todo ha sido malo hoy: las generaciones que muchas veces fueron vilipendiadas por ninis han demostrado su fuerza, su coraje, han despertado con una nueva identidad. Hoy son héroes en bicicletas, en motos, en patinetas, que trasladan víveres, que ayudan a remover escombro, que buscan la manera de ayudar compartiendo información, usando las redes sociales para denunciar torpezas, para clamar ayuda y para ayudar. He visto gente que se desprendió de bienes y apoyó con lo que tenía, en Xochimilco una peletería daba a rescatistas sus productos, en la Roma dieron tacos de pastor, restaurantes abrieron sus puertas, la gente llevó tortas, agua, comida caliente, medicinas, cobijas. Grupos de mujeres artistas, psicólogas, talleristas, titiriteras, trabajadoras sociales trabajan cuidando y ayudando a niñas y niños.

Grupos de profesionales de arquitectura e ingeniería se han reunido para evaluar de manera gratuita daños en casas. Profesionales de la medicina y salud han ayudado a curar a quienes resultaron heridos por el sismo. Hoy la gente se está organizando, está hablando nuevamente, se ha generado un espacio para la construcción ciudadana esa misma que permitió la transformación social después del 85.

Aún falta mucho, aún deberemos pasar grandes retos ¿qué haremos con toda la población damnificada? ¿cuándo y cómo se evaluarán los daños en edificios? ¿qué hará el gobierno con todas las construcciones que son inhabitables? ¿qué pasará con los grandes medios de comunicación y el derecho a la información? ¿qué pasará con la especulación inmobiliaria de las zonas afectadas, se podrá regular? ¿qué hará la clase política ante los reclamos legítimos de la sociedad que los mira con desprecio? ¿Habrá castigo para quienes construyeron y permitieron corruptamente la construcción de edificios sin normas mínimas de construcción? ¿los políticos sabrán enfrentar la emergencia nacional y no distraerse por el canto de las elecciones del 2018?

Lo más difícil está por venir,; después de los grandes tumultos de gente ayudando vendrá la cotidianidad, pero la población damnificada seguirá sin techo, las personas que no hayan logrado superar las crisis psicológicas tendrán depresión y necesitarán ayuda profesional, no solo los alimentos inmediatos y una colchoneta donde dormir. Debemos seguir fuertes, unidos, organizados, humildes ante la magnitud de la desgracia y la fragilidad de nuestra existencia.

Necesitamos claridad y para obtenerla es necesario hablar, dialogar, permitir la pluralidad de ideas y necesidades, aún debemos obligar a la justicia, a la sanción de la corrupción que permitió la construcción de inmuebles que no tenían estándares mínimos y mató a más personas, debemos obligar a la distribución de la riqueza para todas las personas que han sido afectadas y para todas aquellas que ya han sido olvidadas desde hace décadas o siglos. El golpe, la rebatinga, el insulto y el desprecio a la clase política no es la solución se requiere transformar a las instituciones, al servicio público, al mercado que responde solo a intereses económicos y lucra con nuestra desgracia.

Rita Imelda Fernández
@RitaIFdz


Comment Box is loading comments...