El terremoto que cobra y salva vidas

Con valor de mujer, ni más ni menos


* Entre los vaivenes de la tierra, las amenazas de muerte acechan a las mujeres

Candelaria Rodríguez Sosa

SemMéxico, Chiapas, 15 septiembre 2017.- ¿Qué tan asustados/as y temeroso/as dejo a la población de Chiapas el terremoto del jueves 7 de septiembre? Con un temor que sea capaz de cambiar la percepción de ver la vida, de los comportamientos, del modo de ser para con uno mismo/a o con las personas que convivimos, o amamos, en cualesquiera momento de la vida.

¿Cómo les afectó? ¿les afectó? ¿ A quiénes? ¿por qué? ¿cómo? Qué ha pasado con esas personas, quienes viven contando las réplicas, en tanto que no es la totalidad ¿o sí? O son quienes son capaces de expresar sus sentimientos, sus miedos, en tanto que otra parte evade sentir las réplicas, o en tan poco tiempo, las naturalizó, que a final de cuentas como bien dice la sismóloga chiapaneca Silvia Ramos Hernández, conviviremos largos meses con esos movimientos. Yo diré, solo que no estamos acostumbradas/os.

Pero mientras el terremoto sorprendió en diferentes formas, ocasionando pérdidas humanas, y materiales, también su irrupción ahuyentó, alejó llenos de miedo, temor y pavor a quienes intentaron agredir y hasta quitar la vida a una mujer.

Así la vida sigue, y entre los vaivenes de la tierra, las amenazas de muerte acechan a las mujeres, y entre vaivenes ahí estamos siguiendo casos, en el acompañamiento que da vigencia a las constantes violencia contra ellas

Una valiente mujer que rompió el silencio de años de violencia, me contó que el día jueves 7 de septiembre, en un poblado de una ciudad cercana a Tuxtla un hombre que ella conocía, la obligó bajo amenaza de pistola, a subirse al automóvil y la llevó a un lugar retirado de la población. Ahí la golpeó y le recriminó una y otra vez porque lo había dejado. Con el arma en mano disparó al aire, y cuando quiso dispararle a ella, los tiros no salieron, quienes saben y conocen de armas, me comentan que la pistola se encasquilló, por eso cuando intentaba disparar no pudo, y fue en ese momento, en ese lugar retirado de la cabecera municipal a donde la llevó, cuando comenzó a temblar; el sujeto mostró su miedo al desafiante fenómeno telúrico . El “valiente” hombre le dijo “te salvaste esta vez” y con gran rapidez la sube a jalones al vehículo, lo pone en circulación y la deja tirada en una de las calles del pueblo bajo serias amenazas de que regresará.

Todos esos detalles están ya en una de las tantas carpetas de la Fiscalía de la Mujer, quien recogió de manera pormenorizada la desgarrante historia que como espejo refleja el caso de muchas mujeres que desde el fin e inicio de la semana abarrotan las oficinas de las fiscalías para denunciar la ola de violencia que a flor de piel padecen las mujeres en Chiapas.

Quiero aquí asentar cómo el terremoto fue propicio para impedir que el hombre golpeador cometiera un feminicidio. Y más allá que ante la denuncia de la mujer la justicia lo llame a cuenta para enfrentar su osadía, ese hombre deberá estar agradecido con la vida, porque la presencia del terremoto evitó darle tiempo de volver a cargar el arma y disparar contra la indefensa mujer que suplicaba que no la matara. Esta es una historia contada por una mujer que rompió el silencio ante el temor que la historia se repita y el desenlace sea un final trágico dejando en la orfandad a dos infantes.

La mujer que se lamía sus heridas justo cuando Chiapas se cimbró, no sintió el terremoto, tal vez, porque ella vivió su propio temblor, su propio terremoto, cuando su cuerpo se estremeció de la ira, el temor, el espanto, y de no dar crédito a que estaba punto de perder la vida. Para ella, el terremoto que estremeció su cuerpo y su vida había pasado por ella momentos antes del verdadero. Hoy, como tú y yo y muchas personas, esa mujer vive la secuela en su propio terremoto en cuerpo, en sus emociones, y se sobresalta con los recuerdos marcados en su cuerpo, en su mente.

Y como en estos 5 días al cierre de esta columna se registran 1446 réplicas, como secuelas del terremoto, ella también está contando la sobrevivencia a sobresaltos de volver ser atacada. Salvo que la autoridad le garantiza protección.

Como esa mujer, muchas atiborran las oficinas de la Fiscalía de la Mujer, con lo que damos cuenta que la violencia contra las mujeres es un asunto a resolver a largo plazo, a muy a largo plazo diría. Donde la única salvedad con el terremoto que nos lleva a convivir con esos vaivenes, las mujeres tienen que des-acostumbrarse a vivir en la violencia porque ellos tienen que tener una nueva forma de ser.


La Napa

Y ante esos vaivenes telúricos, que golpean las emociones y por ende el temor a lo peor, la Secretaría de Educación de Chiapas dijo que siempre si hay suspensión indefinida de clases, precisamente ante la presencia de las constantes réplicas , es decir, se suspenden las clases en las escuelas de los diversos niveles educativos hasta nuevo aviso, con el objetivo de garantizar la seguridad de los menores, jóvenes, directivos, docentes y personal administrativo. Y se pide a directivos y docentes mantenerse atentos al levantamiento del registro de daños a las escuelas, que esta dependencia desarrolla.


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