Mujeres en el Bicentenario: Rosa Campusano

Diana Miloslavich


* Necesitamos reconstruir un nuevo discurso republicano que no excluya a las mujeres

Diana Miloslavich Túpac

SemMéxico, Lima, Perú, 12 septiembre 2017.- Rosa Campusano debiera ser reconocida por sus méritos a favor de la independencia. Ricardo Palma en sus Tradiciones, quien la conoció y conversó con ella, no tenía razones para mentir respecto de su trabajo de apoyo a la causa revolucionaria. Faltan nuevas fuentes que lleven a profundizar su trabajo, dejando de lado una mirada conservadora de las mujeres que se atrevieron a incursionar en la política de la época. Necesitamos reconstruir un nuevo discurso republicano que no excluya a las mujeres como sujetas emergentes de una nueva ciudadanía.

Según el historiador Juan Luis Orrego, fue hija de Francisco Herrera Campusano, productor de cacao, y de Felipa Cornejo. Nace en Guayaquil el 13 de abril de 1796. Palma la conoce en 1846 y escribe sobre ella en sus Tradiciones peruanas. Silvia Puente, en su libro Rosa Campusano, La mujer de San Martín (2011,) señala que muere en 1851, sepultada en el Presbítero Maestro y que no fue hija de esclava.

Amparada por Francisco de Paula González Vigil, director de la Biblioteca Nacional durante treinta años en los gobiernos de Orbegoso y Castilla, desde ahí acogió a Campusano hasta su muerte.

Es Palma quien escribe que por su cercanía e intervención, Thomas Heres, capitán del Batallón Numancia con 900 plazas, se pasó a las filas republicanas con el nombre de Voltígeros del Perú. Otro hecho importante que Palma destaca es su vínculo con el comandante Juan Santalla, que debía encabezar un movimiento en la fortaleza del Callao a principios de 1821 y que se arrepintió sin delatar a nadie.

Carlos Neuhaus hace referencia a los salones literarios que eran centros de reunión y conspiración y menciona el de Rosa Campusano, unido al de Carmen Vásquez de Acuña, condesa de la Vega y Rosa Cavero y Tagle en Trujillo.

Señala además que no se limitan a los salones, sino que mujeres como Cayetana Quiroz, van a la batalla, o Brígida Silva, que conspira con sus hermanos Mateo y Remigio. Destaca a Carmen Guzmán, cuya fonda en la calle Guadalupe, era el epicentro de jefes, oficiales y soldados del Numancia. Y a Juana Manrique Lara de Luna en la epopeya de José Olaya, que era su enlace con los patriotas y que se salva por su discreción.

La presencia de Campusano en la vida política de Lima fue relevante, recibe la Orden del Sol creada por San Martín el 8 de octubre de 1821 para premiar los servicios a favor de la independencia. Es una de las 144 mujeres reconocidas por el libertador el 11 de enero de 1822, entre caballeresas, seglares y monjas de trece monasterios de Lima.

Por ello, es relevante el comentario de Flora Tristán cuando llega a Lima y al visitar el Congreso, se queda sorprendida de que haya mujeres interesadas en la política. Ya habían pasado doce años de la declaración de la independencia y seguía el interés que ya habían demostrado las mujeres que San Martin reconoció como meritorias, entre las que se encontraban Rosa Campusano y Manuela Sáenz.


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