La República feminista es diversa, laica y democrática

La República feminista


* Las mujeres mazatecas se dicen a sí mismas mazatercas para señalar su valor y resistencia

Rita Imelda Fernández González

SemMéxico, 7 septiembre 2017.- Cuando hablamos de democracia nos referimos a la toma de decisiones sobre la organización de la sociedad en modo colectivo, mediante la participación directa, o a través de representantes sobre las decisiones y rumbo que toma la sociedad a través del Estado. Este principio apela entonces al concepto de igualdad de derechos, de ciudadanía, que sin importar la diversidad de las personas son considerados iguales.

La democracia suele ser acompañada por la laicidad. La laicidad es, como escribe Pedro Salazar, un proyecto incluyente que reconoce el derecho a la diferencia y que por lo mismo favorece la pluralidad religiosa de creencias.

Laicidad y democracia son ingredientes que abonan al establecimiento de relaciones más igualitarias entre individuos. La igualdad no es homogenización, es dar a cada cual lo que corresponde, para en condiciones iguales y oportunidades decidan su estilo de vida. La pregunta que cada sociedad se debe hacer es dar en función de qué, de méritos, de necesidades, de capacidades. Esa pregunta solo puede ser respondida en función del sentido de justicia de cada sociedad, qué tipo de justicia buscamos en la República feminista.

Parte de la respuesta va en la promoción de un Estado laico y democrático que de mayores garantías a las personas en su diversidad, no en exclusividad o preferencia de las personas arias, heterosexuales, con dinero, de preferencia hombres jóvenes con una religión judeocristiana.

De cumplir el sueño juarista, nuestro país tendría la posibilidad de hacer florecer múltiples sociedades, comunidades indígenas y mestizas que bajo sus propias costumbres, religión, cultura, cosmogonía, pudiera reinventarse para hacer el establecimiento de su sentido ético de justicia.

Por ejemplo en la tierra mazateca, Xunda fe una diosa que tenía la gracia de la abundancia; un
día llevo un costal lleno de elotes, cuando no era época, a su recién marido quien no creyó en
su don y la golpeó. Ella huyó del hoy cerro de la adoración donde vive el Sr. Chicomomoto, y por su paso fue dando nombre a las ahora colonias de habitantes. Se escondió en un cerro donde murió y su alma se convirtió en águila, por eso el pueblo se llama Huautla que en náhuatl significa tierra de águilas. Como se ve, este pueblo ve a las mujeres con un espíritu y significado diferente al católico cuyas historias más conocidas de mujeres son la Virgen de Guadalupe o Magdalena.

Las mujeres mazatecas se dicen a sí mismas mazatercas para señalar su valor y resistencia para defender sus puntos de vista y decisiones así como enfrentar la violencia. En este escenario es posible ver una relación que se construye diferente sobre el concepto de las mujeres, de la naturaleza cuya propiedad no es de personas sino de deidades que protegen sus territorios.

En este ejemplo el componente religioso católico no logra ser totalitario, vive en el sincretismo y consigue respuestas diferentes a problemas globales. A este escenario se unirían los de muchas otras culturas indígenas y mestizas que día día se reinventan en tanto la modernidad y urbanismo se integran también a sus relaciones cotidianas con la justicia y el bien social, aún en los espacios digitales.

La República feminista es entonces diversa, laica y democrática.


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