Gobernar en tiempo del colapso

Gobernar en tiempo del colapso


* Gobernar en tiempo del colapso

Soledad Jarquín Edgar

Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, 5 diciembre 2016.- Colapsado el Estado, colapsada la toma de posesión. Como estaba previsto Alejandro Murat asumió el cargo de gobernador, aunque no como estaba planeado. Así que bastó un set de televisión para cumplir con el protocolo. Como en un juego de tenis, el punto fue para el lado oficial. Un madruguete, como ya se dijo.
La primera sorpresa (y a la vez no tanta) fue la del gabinete. Fiel a la norma, el patriarcado gobernante excluyó a las mujeres del poder. Cuatro únicamente de 16 puestos claves. Esto es porcentualmente solo el 25 por ciento de quienes tomarán decisiones en el gobierno de Oaxaca son mujeres.
Alejandro Murat no cumplió con una propuesta hecha en campaña, habría paridad en su estructura de gobierno, dijo en una entrevista a esta que escribe. Sí les cumplió a las priistas que corearon, en un acto de campaña, que querían una Secretaría de la Mujer Oaxaqueña.
La médica Gabriela Velásquez Rosas ocupó la Secretaría de Salud. Menudo paquete le dejaron a la graduada con “méritos académicos” por su impecable promedio de 9.8, cuando egresó de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca allá en la década de los setenta. Durante 23 años la doctora Velásquez dirigió el COESIDA, lo formó y lo creció, eso sí que ni qué, a veces, incluso, contra viento y marea. Nada que ver con la pequeña oficina donde empezó en el centro de la capital oaxaqueña, a las modernas instalaciones de las que salió este jueves en el municipio de San Bartolo Coyotepec.
Será Gabriela Velásquez Rosas la encargada de restablecer uno de los más quebrantados renglones por el gobierno gabinista, donde reinó la corrupción propiciada por un colega suyo, el médico Germán Tenorio Vasconcelos, quien echó por la borda no sólo su propio prestigio sino el de toda su familia. Fue con Tenorio que todo se desbordó, colapsó, y cuya debilidad se empezó a notar de manera grotesca cuando las mujeres parían en los jardines, baños y banquetas de las clínicas y algunas con menos suerte perdieron la batalla en ese tránsito de la maternidad mal atendidas.
La danza de los millones perdidos, hospitales sin concluir, clínicas sin medicamentos, falta de atención y personal médico que no tuvo manera de responder y que al final pagaron los platos rotos. Eso recibe Velásquez Rosas quien tendrá como deber enderezar el barco que hace agua. Tiene difícil tarea para resarcir el daño ocasionado por el gobernador que dejó sin esperanza alguna al pueblo de Oaxaca. Lo que más se espera es que dé seguimiento a la denuncia en contra de quienes saquearon las arcas de salud en Oaxaca, si es que hay una denuncia.
Ana Isabel Vásquez Colmenares Guzmán, hija y nieta de ex gobernadores de Oaxaca, tendrá a su cargo la Secretaría de las Culturas y Artes. Genaro V. Vásquez (1925-1928), su abuelo, fue por cierto el único gobernador socialista que ha tenido Oaxaca, que, casado con Hortensia de la Luz Casas Coronado, como pareja recataron mucha de la música tradicional oaxaqueña e impulsaron las artes. Pedro Vásquez Colmenares fue gobernador en el primer lustro de la década de los ochenta y dejó el cargo para ocupar un puesto en el gobierno federal.
Fue hasta hace seis años que la familia Vásquez Colmenares volvió a la palestra política oaxaqueña, a través de Bernardo Vásquez Colmenares Guzmán, hermano de la actual titular de Seculta. El joven Bernardo fue nombrado por Gabino Cué, titular del Instituto Estatal de Educación Pública del Estado de Oaxaca, de donde no salió nada bien parado, todavía hace dos años sobre su sombra existía una investigación por defraudación fiscal por más de cien millones de pesos.
Pero Ana Isabel quien se ha dedicado a otros menesteres, estudió Ciencia Política en el ITAM, realizó maestrías en Ciencias Política y en Comunicación en la Universidad de Columbia en Nueva York. Y como ella afirma en el portal de su empresa -ha vivido “en el aparador conviviendo con distintas personalidades y participando en eventos públicos”-.
Pero ella es otra cosa o al menos eso esperamos en Oaxaca. Dónde de acuerdo a una entrevista realizada por la periodista Lilia Torrentera para CiudadaníaExpress es la primera mujer en ocupar dicha Secretaría donde asegura que: “La cultura va a ser un eje transversal en este gobierno para reafirmarla en su diversidad, en los municipios, las regiones del Estado, así como mostrarla en toda su riqueza y esplendor al mundo”.
La que también será Secretaria, pero de Asuntos Indígenas es la ya conocida Sofía Castro Ríos de amplia trayectoria política, sobre todo como Legisladora. Por cierto, tras 13 días como diputada deja el cargo para incorporarse al gabinete. Sobre ella pesan muchos desaguisados como un presunto fraude de casi 100 millones de pesos en la adquisición de una planta productora de mezcal, donde triplicó el costo original. El asunto al parecer no ha sido aclarado del todo.
La cuarta integrante del gabinete legal de Alejandro Murat es Miriam Pilar Hernández Liborio, quien ocupa el cargo de Secretaria de la Mujer Oaxaqueña. Ha sido diputada suplente y Secretaria de Acción Femenil de la CNC, en la pasada campaña electoral estuvo acompañando a la esposa del actual gobernante. En la CNC su trabajo se puede sintetizar al programa de apoyo a la economía familiar, programa que de acuerdo a sus palabras “dará acceso a las mujeres a comprar a muy bajo costo estufas, lavadoras, láminas ecológicas, despensas con el fin de que con estos ahorros puedan sacar adelante a sus familias”.
Ojalá que muy pronto se dé cuenta de que su nueva tarea nada tiene que ver o nada tendría que ver con esa visión de reducir a las mujeres a asuntos de las familias solamente, sino que va más allá, el rumbo es hacia la apropiación de sus derechos humanos; a combatir el flagelo de la violencia de género en todas sus modalidades y ámbitos, pero sobre todo el feminicidio que, en Oaxaca, como en el resto del país, va en aumento. Y que por cierto, dejó en el último sexenio el saldo trágico de más de 600 mujeres asesinadas. Porque para nadie es un secreto la violencia machista cada vez es más cruel, más terrible contra mujeres y niñas.
Las mujeres enfrentamos al machismo que se ha engrandecido, contrario a lo que se esperaba con los avances en muchos sentidos desde las instancias de gobierno y la creación de leyes. Eso no ha pasado, hay que poner los pies en la tierra.
El deseo fundamental de las mujeres de Oaxaca es que, desde esa Secretaría de nueva creación, se atienda la agenda de las mujeres desde la perspectiva de la igualdad y que ésta dependencia no se convierta en una agencia de atención asistencialista ni mucho menos una extensión del Sistema DIF.
Debe saber que hoy más que nunca, las muchas formas de violencia machista socavan la vida de las mujeres, incluso de las políticas, ahí tenemos los casos de algunas servidoras públicas, presidentas municipales y legisladoras que hoy la padecen, tal como sucede a la perredista Itaisa López Galván, presidenta municipal electa de Santiago Lachiguiri, quien ha recibido amenazas de muerte o las críticas racistas, clasistas, sexistas y machistas que en un afán desmedido han recaído sobre la diputada local Eufrosina Cruz Mendoza, por parte de quienes lejos de cuestionar su actuar como funcionarias o su desempeño en cargos públicos son cuestionadas por asuntos banales como la forma vestir.
Sobre Hernández Liborio está la lupa porque en Oaxaca se han perdido muchos años de trabajo a favor de las mujeres y eso ya no puede seguir pasando, ya que la inacción y la omisión de las instituciones se traduce en daños tan graves como el asesinato de mujeres, ese es el costo. La política de igualdad es una fina pieza elaborada por cientos de mujeres a lo largo de la historia, desde el activismo y consolidado en la academia, es una política que toca todos los ámbitos del gobierno.

Ojalá que así sea, porque como dice la doctora Patricia Olamendi el feminicidio puede evitarse (como seguramente es posible evitar las otras formas de violencia) “y será posible cuando escuchemos a las mujeres violentadas, cuando las autoridades entiendan que una correcta actuación puede salvar la vida, cuando la sociedad rechace tajantemente la violencia absurda contra las niñas y las mujeres y cuando hagamos de la defensa de sus derechos humanos una política de Estado” y eso le corresponde a esa Secretaría que hoy tiene en sus manos Hernández Liborio y que no debe ser agencia de colocaciones sino de respuestas.

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