Mujeres

Desaparición de personas un delito grotesco y dramático

Presenta Guadalupe Lizárraga su libro Las desaparecidas de la morgue


* Hemos perdido la capacidad de asombro, dice la escritora

Redacción

SemMéxico/Ciudadanía Express, Oaxaca, 5 septiembre 2017.- Ser la voz de las familias de las y los desaparecidos en México, aun cuando para ello, se viva en un autoexilio el suelo estadounidense, es el compromiso de la periodista Guadalupe Lizárraga que con su libro, Las desaparecidas de la morgue, devela la tragedia de injusticia e impunidad que reina en el país en donde jóvenes hombres y mujeres, como las de Ciudad Juárez, son secuestradas y asesinadas, sin ninguna esperanza de castigar a los responsables.

“México es un reto para cualquier autor de novela negra, sin embargo, cuando las y los periodistas, somos los que narramos las historias de las y los ciudadanos de a pie, no podemos de dejar observar que no es ficción sino una realidad que afecta a todos”.

Así lo expresa la periodista Guadalupe Lizárraga quien el fin de semana presentó su último libro en compañía de su colega, Soledad Jarquín Edgar, de SemMéxico, y Abelardo Gómez, director del sello Casa Fuerte, editora de Las desaparecidas de la morgue.

La minuciosa investigación realizada durante tres años por Guadalupe Lizárraga, hizo que su libro se convierta en un referente internacional sobre la podredumbre oficial que con su omisión, complicidad y en muchos casos, su participación han hechos de las desapariciones de personas, el delitos más dramático y grotesco en todo el territorio nacional.

Explica la periodista que los 26 casos investigados y documentados en su libro sobre los casos de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, han afectado a toda la sociedad mexicana:

“Estas historias, aun cuando no sean personas cercanas y conocidas, nos afectan a todos, porque lo que se está dañando el Estado de Derecho. Hoy la palabra desaparecida o desaparecidos, nos es tan familiar que ya ni siquiera nos causa extrañeza y la capacidad de asombro que ya hemos perdido”.

Guadalupe Lizárraga detalló que por ello en su libro, retomó una narrativa literaria para describir la crudeza de cada uno de los casos de las jóvenes desaparecidas en Ciudad Juárez, y que ante lo desgarrador de los hechos y ante el sufrimiento de las familias, tomó la denuncia como un modo de activismo contra la masacre cotidiana que vive la juventud y niñez en el país.

“Mi libro hace alusión a la doble desaparición de estas jóvenes mujeres, la primera cuando son arrancadas de sus familias y la segunda cuando las desaparecen dentro de la morgue de una instancia gubernamental para reducir los números de feminicidios y ocultar las cifras escandalosas de terror a la opinión pública”.

La periodista describió que durante su investigación, documentó 233 restos de mujeres que fueron ocultados por años en la morgue de la Procuraduría General de Ciudad Juárez.

Guadalupe Lizárraga resaltó la referencia de Oaxaca en su obra al comentar. “¿Por qué Oaxaca? Y es que uno de los caso que investigué, era de una joven de Etla, y quien aun cuando ya no vive tiene abierto su perfil de Facebook” y “también cuando me contactó María Teresa Sánchez Wolf, cuyo hijo fue asesinado en 2011, en Chihuahua y que fue un tema eje en el capítulo Daños colaterales de este libro”.

Aun cuando pareciera que el tiempo puede curar la ausencia, en una madre esto jamás será así, por ello, María Teresa Sánchez Wolf apenas alcanzó a leer una cuartillas de la larga carta para exigir justicia, el llanto y dolor no la dejaron continuar.

Lizárraga, emocionada, agradeció al público asistente a la presentación de su libro realizada en el Museo Rufino Tamayo y reiteró su compromiso por continuar la denuncia hombro a hombro con madres y padres de familia que padecen el dolor eterno de tener un hijo o una hija desaparecida o asesinada y que su voz se apaga en los medios de comunicación.

Por su parte, la periodista oaxaqueña Soledad Jarquín Edgar ponderó el trabajo de Guadalupe Lizárraga al considerar que “es ejemplo del mejor periodismo, del que tanta falta hace al país, en donde las versiones oficiales de información invaden los espacios para ofrecer adaptaciones a modo de la realidad que los gobiernos pretenden que creamos”.

Jarquín Edgar resaltó que la narración del libro Las desaparecidas de la morgue, “lleva entre las veredas de las palabras hacia los callejones sin salida que enfrentan las familias, pero sobre todo las madres, que buscan incansablemente a sus hijas y que no entiende el silencio de la complicidad y de la corrupción de los sistema de procuración de justicia que construyen sobre la memoria de las víctimas muros lodosos de impunidad”.

Señaló cómo la violencia machista hacia jóvenes mujeres, se extiende como pandemia en todo el país y que, por desgracia, sin ninguna voluntad política para construir políticas públicas para evitar la injusticia para quienes desaparecen y son asesinadas, la impunidad es la tragedia que encontrarán las familias del Estado mexicano.

En tanto el editor del libro, Abelardo Gómez, contó la cercanía con Guadalupe Lizárraga y el compromiso que desde siempre ha tenido por la denuncia de un Estado fallido para combatir la inseguridad, la incidencia de grupos criminales y de la corrupción en el sistema de justicia nacional.

Exaltó que Casa Fuerte, una editora ciento por ciento oaxaqueña, tomó junto con Guadalupe Lizárraga el reto de ser la voz de temas periodísticos, cuya narrativa de denuncia, sea el escaparate para la reflexión colectiva y de toma de conciencia sobre los problemas que como sociedad son lacerantes por la corrupción impunidad e irresponsabilidad oficial.



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