La ruta de la democracia paritaria

La república feminista


* En el proceso electoral de 2018, 3 mil 326 cargos se elegirán de acuerdo a las nuevas reglas de paridad

Rita Imelda Fernández González

SemMéxico, 1 septiembre 2017.- En 1910 Las hijas de Cuauhtémoc demandaron los derechos políticos para las mujeres. Hermila Galindo, quien fue colaboradora de Venustiano Carranza, presentó la demanda formal de sufragio femenino al Congreso Constituyente en el periodo de 1916-1917, dicha petición fue rechazada. El Congreso Constituyente argumentó que sus actividades estaban sujetas al hogar doméstico y la familia, por lo que no tenían desarrollo de conciencia política, entre otras sinrazones de la época.

En 1935 se crea el Frente Único Pro Derechos de la Mujer, que reúne a 800 agrupaciones femeninas de todo el país y de diversas posturas ideológicas que comparten un mismo objetivo: conquistar el derecho a votar y ser elegidas, desde este frente impulsaron la candidatura de Cárdenas, quien a cambio les prometió el derecho al voto. En 1937 el ya presidente Lázaro Cárdenas envió a la Cámara de Senadores la iniciativa para reformar el Artículo 34 constitucional, como primer paso para que las mujeres obtuvieran la ciudadanía, este hecho fue histórico y para muchos significó que había cumplido su palabra. Aunque el derecho al voto aún no había sido conseguido.

Pero las mujeres persistieron a pesar de los obstáculos, las mujeres de izquierda, las mujeres del entonces Partido Comunista, se mantuvieron en la lucha organizada por abolir la burguesía y el sistema capitalista, aunque ellas ya veían que la lucha de clases está íntimamente ligada a la desigualdad de género. Así lo denunciaba Cuca Sánchez en sus discursos, lo veía Adelina Zendejas, Consuelo Uranga y muchas más que se escapan a este resumen. Ellas veían que no eran reconocidos sus esfuerzos y que muchas veces las ponían a trabajar en cosas de “mujeres” adicional a las propias actividades del partido, muchas de ellas sufrieron estragos en su vida personal por su compromiso con la vida política.

Fue el 17 de octubre de 1953, cuando se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional; año en que la mayor parte de Latinoamérica y Europa Occidental, hasta la URRS, China o la República popular de Corea ya habían aprobado los derechos políticos de las mujeres.

A 64 años de ese hecho, México incorporó la paridad política de género. El primer país fue Francia en el año 2000, a México llegó hasta el 2014. La paridad política transforma la dinámica democrática a través de una nueva propuesta de contrato sexual que sostenía a las mujeres en el ámbito doméstico y a los hombres en el ámbito político, en ese sentido la paridad busca equiparar roles y funciones para ambos sexos tanto en el ámbito público como privado.
Por tal motivo es que se ha acuñado no solo el concepto de paridad política sino también el de democracia paritaria.

Hace unos años cuando empezaron los mecanismos de cuotas era frecuente que a las mujeres candidatas se les obligara a renunciar a sus puestos para que los suplentes varones ocuparan finalmente el espacio, este fenómeno fue conocido como “juanitas”. Con las nuevas reglas los y las suplentes deberán ser del mismo sexo que el candidato. Lamentablemente las resistencias son fuertes y hoy en día hay casos donde las candidatas son elegidas por la cercanía o probabilidad de manipulación respecto a los hombres que sienten que deberían haber ocupado los cargos.

En el proceso electoral de 2018 se elegirán 3,326 cargos de elección popular en total. Estos cargos deberán sujetarse a las nuevas reglas que establecen paridad en las candidaturas, es decir, deberán ser mitad mujeres y mitad hombres. Será la primera vez en la historia de México en la que las mujeres tendrán mayor posibilidad de acceder a los espacios de representación popular tanto en los gobiernos municipales como en los congresos.

Ahora tenemos nuevos retos pero también viejos retos que se resisten a ser superados. En 1930 las mujeres, entonces comunistas, eran muy pocas y el reconocimiento a su trabajo nunca llegó, casi después de un siglo el reconocimiento a sus trayectorias políticas es una tarea pendiente.

Hoy la asignación a las candidaturas se da por su afinidad o cercanía con los líderes de las cúpulas de partido y se olvida a las mujeres de base que han mantenido esfuerzos constantes, su trabajo no es valorado. Los problemas de hoy son la violencia política en medios de comunicación y en redes sociales y sortear las desigualdades en los presupuestos y campañas.

Urge un frente amplio de mujeres de todos los partidos por los derechos políticos y la democracia paritaria.

Twitter @RitaIFdz


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