Terror del PRI a debatir con Anaya

Mujer y poder


* De Raúl Cervantes no se duda su capacidad y conocimientos, sino su autonomía e imparcialidad

Natalia Vidales

SemMéxico, 30 agosto 2017.- No es casualidad que primero las amenazas de desprestigiarlo, y enseguida los señalamientos de enriquecimiento inexplicable, en contra del líder nacional del PAN, Ricardo Anaya, se hayan dado precisamente al día siguiente de que Anaya divulgara que su partido evitaría el “pase automático” del procurador Raúl Cervantes como el titular de la nueva Fiscalía General de la República.

El gobierno saliente de Peña Nieto requerirá ahí a un incondicional, como lo es Raúl Cervantes –de quien no se duda su capacidad y conocimientos, sino su autonomía e imparcialidad– para que le cuide las espaldas al próximo exmandatario y a su séquito, en el caso de que el Plan “A” de ganar las elecciones presidenciales no funcione y entonces se requiera de un Plan “B” que les garantice impunidad para que, aun siendo echados de Los Pinos el 2018, el nuevo inquilino (del PAN o de MORENA) no pueda ir contra ellos.

El nuevo fiscal duraría en su encargo nueve años, según la iniciativa de reformas al Artículo 102 constitucional que crearía la Ley de la Fiscalía General de la República.

Anaya informó que pese a esos ataques, no detendrán al PAN para evitar la impunidad, señaló como artífices del embate mediático al gobierno federal y al PRI. Las respuestas del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y Enrique Ochoa Reza confirmaron a la opinión pública de una más de las razones por la cuales ya no se quiere –otra vez– al PRI-gobierno.

Dijeron que Anaya debe dejarse de “cortinas de humo” (como si evitar la planeada impunidad fuera una distracción) y aclarar los señalamientos de enriquecimiento inexplicable en su contra “que están muy claros”.

Pero si están tan claros lo que procede es, constitucionalmente, presentar la denuncia correspondiente (el enriquecimiento ilícito es un delito) y de probar los hechos en los tribunales, en vez de mediáticamente pedir, al revés, que Anaya demuestre su inocencia (al estilo persecutorio del siglo pasado).

Pese a ello, desde luego, Anaya ya desmintió los “cargos” precisando su participación en las empresas inmobiliarias familiares, y el efecto intentado en su contra no solo no ha prosperado, sino que incluso logró el apoyo de algunos de sus correligionarios, hasta los inconformes con su liderazgo (incluida Margarita Zavala). Y como en política aún la mala publicidad ayuda (sobre todo cuando se aclara la difamación) ahora Anaya es más conocido todavía.

Por si fuera poco, ayer 200 organizaciones se presentaron en el Senado reclamando la intentona del pase automático en la fiscalía que incrementaría la impunidad apenas reportada por la Universidad de las Américas en la que México ocupa un deshonroso cuarto peor lugar.

Se trata, además y desde luego, de la guerra sucia del PRI rumbo al 2018, convirtiendo a las casas de campaña en bunkers de guerra para aniquilar al contrario como al enemigo en combate, en una grave irresponsabilidad que se suma a la guerra que se va perdiendo en contra el crimen organizado, y que ya resultó más cruenta y negativa que el sexenio anterior.

Ninguno de los aspirantes del PRI rumbo a Los Pinos es rival para Anaya en los debates. Ninguno quisiera verse en los zapatos en los que estuvo el mismísimo Manlio Fabio Beltrones aquella noche posterior a las elecciones del 2016 en que el joven de 36 años le ganó fácilmente la partida al experimentado líder nacional del PRI en ese entonces.

Y como tal vez Anaya sea el candidato del PAN para 2018 se trata de atajarlo. No sólo es un buen polemista sino un preparadísimo elemento que contrasta con la siempre titubeante voz de Osorio Chong; con el tono dogmático del economista José Antonio Meade; y con el doble de Peña Nieto en el gabinete, Aurelio Nuño.

Anaya salió airoso y resuelto de esta trampa, de este tiro del gobierno federal y del PRI que, como se dice coloquialmente, les salió por la culata.



Comment Box is loading comments...