Chismes y más chismes en las redes sociales

Mujer y poder


* Se divulgó por las redes sociales que propietarios de autos “chuecos” los recuperaron del crimen organizado

Natalia Vidales

SemMéxico, Sonora, 28 agosto 2017.- Una vez más las redes sociales, particularmente por la vía de los WhatsApp (traducción: ¿qué está pasando?), este fin de semana “dieron de qué hablar” aquí en Sonora, tanto en el sentido de su contenido, como por su nulo significado.

Se corrió la versión de que la delincuencia organizada se había apostado en un punto de Hermosillo y que estaba requisando autos “chuecos” los cuales eran remitidos a un corralón. Pero que los afectados dieron con el lugar, forzaron la entrada y recuperaron sus automóviles, sin que autoridad alguna los apoyara o actuara en contra de los delincuentes.

La versión resultó creíble para miles de personas: a ese grado ha llegado ya la percepción de inseguridad, de impunidad y de que sólo les queda a los ciudadanos actuar por su cuenta. En cientos de colonias los vecinos están coordinados para defenderse por su propia cuenta en contra de los ladrones, colocando letreros advirtiéndoles que están en contacto por WhatsApp y que los lincharán de ser sorprendidos.

Pero lo que ocurre en las redes –cuando sólo se escandaliza como sucedió el sábado– suele quedarse en las redes: se trata, mucho menos que de información, de chismes, de ocurrencias, de postverdades, verdades alternativas y demás. Por eso hay quien concluye con buena dosis de razón que en realidad se trata de un videojuego y (casi) de nada más. Por supuesto que la World Wide Web (la www) por conducto de la cual se tejen las redes sociales (mail, whats, etcétera) y transitan por la Internet, contiene información valiosa, hipertextos con todo el conocimiento humano y un instrumento de comunicación inigualable al alcance de todos por medio de un servidor físicamente establecido (eso de la “nube” es otro invento de la ignorancia).

Pero aquí nos referimos al uso que una inmensa cantidad de cibernautas le dan a la Internet (no a la información que la web les provee) como un mero conducto para comunicarse todo tipo de asuntos: desde los valiosos hasta los inservibles, pasando por los citados chismes, comidillas, enredos, patrañas, difamaciones, calumnias y demás, y que se han venido convirtiendo en el pan nuestro de cada día de millones y millones de personas que van desde las crédulas hasta las infames pasando por toda la gama que está en medio.


¿En qué cabeza cabe que unos cuantos ciudadanos van a ir a enfrentarse a una organización criminal como la que, según ésto, les había quitado sus carros onapafos, y además ganarles la partida?


La verdad es que se trató de un desmentido operativo del SAT –con elementos de ilegalidad, que originó la confusión– que retuvo a una docena de unidades ”chuecas”: los afectados se reunieron por fuera del corralón oficial y valiéndose del asueto en las oficinas, se envalentonaron, tiraron la puerta y recuperaron cuatro de los vehículos. La policía munijipal (sic) observó los hechos, pero se abstuvo de intervenir. Y la federal y los militares llegaron cuando ya los onapafos se habían retirado (haciendo la autoridad, como siempre, la faramalla de un ya inútil operativo).

Esa impunidad es real y no forma parte de los videojuegos de la Internet en manos de chistosos, sino de las autoridades: hoy lunes, el Índice Global de Impunidad informó que somos el cuarto peor lugar en Justicia y Seguridad, sólo abajito de Filipinas y de Camerún; y lejísimos de Suecia o de Noruega.

Ahora mismo continúan ingresando a Sonora decenas de “chuecos” pasando por los puntos aduanales fronterizos pagando entre 500 y mil dólares por concepto de corrupción. Ya que entran los protegen los “pafos” y circulan sin placas por las ciudades. Y ahora se atrevieron a hacerse “justicia” ellos mismos: ¿Así está bien de impunidad, o se necesita más para actuar?




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