Regreso a clases con eclipse solar

Mujer y poder


* Los mayas tenían calendarizados los eclipses desde el año 3 mil antes de nuestra era

Natalia Vidales

SemMéxico, Sonora, 21 agosto 2017.- Por primera vez en muchos años dejó de sentirse la algarabía total del regreso a clases aquí en Sonora. Las escenas de niños de primer ingreso a preescolar llorando aferrados a las faldas de sus madres, tan comunes en éste día, fueron contadas. A la ya de por sí aflicción de las madres de dejar solos por primera vez a sus hijos se sumó el temor (racional o irracional fue lo de menos) al eclipse de la mañana y mejor dejaron todo para el día siguiente.

Las órdenes de la SEC (Secretaría de Educación y Cultura) para el arranque del año lectivo 2017-2018 de “todos a clases” no fueron atendidas, ni mucho menos.

En realidad, la dilación se acentuó en el turno matutino (aunque hay quienes de plano no dejaron a sus hijos salir en todo el día, no fuera “a ser”) y la asistencia a las 4,706 escuelas y colegios del Estado apenas si alcanzó el 30% del alumnado, cuando tradicionalmente el primer día de clases la inmensa mayoría asiste luego de prepararse los uniformes, los útiles escolares y el ajuste de los horarios familiares.

Hoy, todo fue muy diferente, pero ya mañana empezará por completo el alboroto de los 614 mil niños y niñas del kínder, de la primaria y de los jovencitos y jovencitas de secundaria.

Los y las 25 mil docentes, por su parte, tanto como directores de las escuelas, supervisores de área, jefas y jefes de sector y en general todo el aparato administrativo de la SEC, se presentaron a trabajar sin la excusa del eclipse ni de la prevista ausencia de tantos educandos.

Aquí en Sonora, a diferencia lamentable de otras entidades del país, los maestros cumplen a cabalidad. Y no sólo, como algunos suponen, que ello obedece al férreo control oficial y sindical sobre ellos. No: obedece a que son cumplidos y responsables tanto por su vocación como por su compromiso con los alumnos y con las familias del Estado, pero sobre todo porque son sonorenses bien nacidos.

En las redes, como siempre, hubo de todo: desde el llamado a dejarse de supersticiones, hasta el presagio de desastres, pero la Unidad Estatal de Protección Civil cumplió con girar las debidas instrucciones para que los alumnos permanecieran dentro de las aulas de 9 a 12 de la mañana (salvo urgencias supervisadas) no por supuesto por alguna superchería, sino simplemente para evitar algún daño a la vista de algún menor que imprudentemente mirara al sol.

Así mismo el Subsecretario de Educación Básica, José Víctor Guerrero González, dispuso que en las aulas se informara y se les explicara a los menores la naturaleza física del fenómeno.

Si bien es cierto que el temor absurdo a los eclipses parece cosa del pasado, no lo es por ignorancia: los mayas tenían perfectamente (tanto como la ciencia de hoy) calendarizados los eclipses de toda clase al menos desde 3,000 años antes de nuestra era (de hecho su calendario astral empieza en el año 8, 498 a.c), y sabían perfectamente de qué se trataban, pero el significado que se le daba era en función de su cultura basada en la relación del ser humano con los astros. Hoy, para no ir tan lejos, mucha gente cree a pie juntillas en los horóscopos… que son la misma cosa.

Y en cuanto a la naturaleza de los eclipses (y del universo en general) seguimos en pañales: los eclipses se explican actualmente con base en las más elementales leyes físicas mecánicas de Newton (fáciles de comprender), no con las más complicadas ecuaciones de Einstein respecto de un universo curvo. Y más lejos aún de la mecánica cuántica y de las posteriores leyes de la incertidumbre que concluyen que en realidad Dios sí está jugando a los dados con el universo.

Así es que, cuidémonos de criticar a las madres de familia que, por sí o por no, mantuvieron a sus hijos en el hogar la mañana de hoy.

¡Vaya usted a saber cuánta razón tengan!

Total… mañana será un día normal.







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