Por la creación de un Estado femocrata

La república feminista


* Esta república consideraría otros problemas globales como el cambio climático provocado por considerarnos la especie más importante del planeta

Rita Imelda Fernández González

* Esta columna por fin encontró su nombre: la república feminista

SemMéxico, Cd. De México, 21 agosto 2017.- Si me preguntaran por qué, les respondería mis razones; la primera es porque soy una femocrata, una feminista que cree en el Estado, en el contrato social, y al mismo tiempo que ese ente llamado Estado que hoy es patriarcal, machista o misógino, como se le quiera llamar, puede transformase en uno que no provoque ni reproduzca desigualdades entre hombres y mujeres a partir de una característica biológica.

Desde este posicionamiento de creer y optar por mantener el Estado, consideré la figura de república porque está profundamente vinculada a la transformación social producida por Juárez; esa república laica que nos heredó y se mantiene vigente.

El estado feminista velaría por la igualdad de género y clase. Sin olvidar que las desigualdades se juntan, se imbrican, se interseccionan con otras desigualdades provocadas por la clase, la raza, la edad, escolaridad, y muchas otras.

Esta república consideraría otros problemas globales como el cambio climático provocado por considerarnos la especie más importante del planeta (antropocentrismo) y haber colocado valores atribuidos a la masculinidad como la guerra, la competencia, el gandallismo (androcentrismo) como ejes rectores para definir límites éticos y resolver los problemas sociales.

La república feminista se propone pacifista, promotora de la diversidad, las artes y la ciencia. Porque este mundo a pesar de estar tan vinculado a la tecnología parece no estar vinculado con el conocimiento, atrás se ha dejado la idea de que la ciencia podría resolver todos nuestros problemas como humanidad, en las últimas décadas la ciencia avanzó mucho más de lo que lo había hecho en siglos y sin embargo, las personas no hemos acompañado esta transformación. Nuestros dilemas éticos y morales son igual de arcaicos que hace siglos. Asegurar la democratización de las artes y el conocimiento científico debe ser también tarea de un estado feminista.

Así que esta columna estará dedicada a pensar y proponer cómo podemos ir construyendo una república de esa naturaleza. Construyendo crítica acerca de las acciones del estado actual para resolver los problemas que nos aquejan. Para invitar a quienes lean este espacio a sumar sus ideas y propuestas para la construcción de esta república feminista desde la acción diaria, desde las costumbres y la rutina, desde esta rutina que nos hemos construido en una sociedad altamente tecnologizada y globalizada, pero aún sumida en prejuicios y prácticas tan viejas y rancias como la esclavitud, la trata con fines sexuales, la violencia contra las mujeres, la mutilación genital.

Twitter @RitaIFdz



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