La COPARMEX abona para empoderar al ciudadano

Mujer y poder


* Si todos cargamos con el fardo de la deuda pública, es justo que tengamos un fiscal ciudadano que participe de las decisiones

Natalia Vidales

SemMéxico, Sonora, 14 agosto 2017.- A muchas personas el tema de la deuda pública de nuestro país les parece un asunto macroeconómico ajeno a su realidad cotidiana.

Lo estratosférico de las cifras de miles de miles de millones de dólares que México le debe a la banca mundial lo hace inasequible al grueso de la población que decide, en todo caso, atender su problemática más cercana.

Pero no sólo al grueso de la población o a sus familias ese tema suele no mortificarlos, sino tampoco a millones de empresarios de todos los tamaños que también ven muy de lejos el grave problema de la deuda pública.

Quizá cuando a alguien se le ocurre sacar las cuentas y ver lo que a cada uno de los mexicanos le toca de ese enorme monto, se exprese alguna indignación, pero nada más. El gran total es de 12 billones 947, 666 millones de pesos, que significaron al cierre del 2016 más de la mitad del Producto Interno Bruto (el PIB), es decir de todo lo que el país y sus habitantes producimos en un año. Y nos “tocan” 109, 355 pesos de deuda a cada mexicano, incluyendo a los que vienen en camino.

México apenas puede pagar los intereses de esa gran suma y esa carga provoca la falta de recursos para la inversión productiva en nuestro país y afecta los programas sociales para la atención de los problemas de todos, pero sobre todo de quienes menos tienen (que son los más).

Ojalá que visto así, muchos más mexicanos se detengan un poco a pensar en este asunto y lo incluyan en sus demandas a los políticos (a quienes cuando se les toca el tema se encogen de hombros y abren las manos como si se tratase de algo también inasible y fuera de su alcance).

Y no sólo la deuda es un problema: pese a que la recaudación fiscal pasó de representar el 8.4% del PIB en 2012 (cuando empezó el sexenio de Peña Nieto), al 13.9% en 2016. Es decir un 65% de aumento, ello no se ha traducido en mayor bienestar a la población lo que evidencia un mal gasto público.

Pero a partir de hoy lunes y durante toda la semana, la Confederación Patronal de la República Mexicana (la COPARMEX) está divulgando su blog “Para #FortaleceraMéxico necesitamos un #ConsejoFiscalIndependiente”. Se trata de una iniciativa para que la sociedad tenga su propio fiscal, autónomo del gobierno y apartidista con las tareas de emitir opiniones y recomendaciones sobre la política fiscal, recaudación, gasto y deuda; evaluar los paquetes económicos que proponga el Ejecutivo, analizando la viabilidad de las metas de crecimiento; estimar el impacto fiscal de medidas presidenciales que puedan influir en la economía del país, en el mediano y en el largo plazo.

Tal vez estas funciones “sin dientes” para corregir las decisiones oficiales parezcan inútiles, pero de menos a más hemos visto en México que funcionan. Para poner un ejemplo: las recomendaciones de las Comisiones de Derechos Humanos tampoco vinculan a las autoridades responsables, sin embargo su peso ya es indiscutible. Por otra parte los órganos de consulta ciudadana y las instituciones autónomas (la fiscalía general de la República y la fiscalía anticorrupción) y de transversalidad con la sociedad civil organizada ya operan. Y, finalmente, la razón y la terca realidad expuesta con fundamentos suele presionar a las autoridades para tomar decisiones consensuadas.

Es cierto que la Constitución se modificó para evitar la contratación de nueva deuda irresponsable (que ha sido la regla que nos mantiene al borde de la moratoria); y que, como lo sostiene la Secretaría de Hacienda, en cuanto se enteró de esta iniciativa de la COPARMEX, que en México existe un alto nivel de calidad y escrutinio en materia de política fiscal y que un organismo como el propuesto agregaría poco valor en la materia. Pero resulta que esta propuesta ha sido bien vista en el Senado y próximamente se estudiará más a fondo.

Así la COPARMEX se decide a fortalecer y empoderar a la ciudadanía frente a un poder público que, sobre todo en materia de deuda pública (de todos los mexicanos) no ha tenido los debidos contrapesos.

Si todos cargamos con el fardo de tamaño débito es justo que tengamos un fiscal ciudadano que participe de las decisiones, como el que propone ahora el sector patronal de México.




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