Internacional

Sudáfrica: Diez años de protestas silenciosas contra la violación

La misoginia y la cultura patriarcal hacen inútiles las leyes; sólo uno por ciento de los violadores son sentenciados


* AHF difunde durante la protesta el derecho a recibir tratamiento post-exposición para evitar el contagio de VIH

Redacción

SemMéxico/AHF, Cd. de México, 11 agosto 2017.- Miles de estudiantes se reunirán en los campuses universitarios de las principales ciudades de Sudáfrica durante agosto, para participar en la Protesta Anual en solidaridad con las víctimas de violación, quienes, entre otras cosas, luchan por su derecho a ser atendidas contra enfermedades de transmisión sexual.

La primera protesta se dio en 2007 en el campus de la Universidad Rhodes en Grahamstown, Sudáfrica. Por cuarto año consecutivo, la Fundación AHF organiza varias manifestaciones, como parte de su campaña para reducir infecciones de VIH en mujeres jóvenes y niñas. La demostración pública busca visibilizar los temas en torno a las violaciones, violencia sexual y los estigmas que produce.

“La violación y el abuso a menores siguen siendo un serio problema, tal como lo demuestran las estadísticas de los Servicios Policiales de Sudáfrica”, dice Larissa Klazinga, gerente de Abogacía y Política Regional de la Fundación AHF en Sudáfrica. “Los temas que inspiraron la protesta hace diez años permanecen igual, así como el estigma y la revictimización”.

“Es necesaria la educación sobre Profilaxis Post-Exposición (PEP). La gente debe saber que existe y cómo pedirla. Trabajamos en las universidades para empoderar a las futuras líderes y que puedan romper el estigma que conlleva la agresión sexual, combatir la revictimización y la idea de que de alguna manera la víctima de violación es culpable”, Dijo Klazinga.

“A AHF le preocupa que el acceso al tratamiento profiláctico PEP aún se niega a las víctimas a menos que denuncien, a pesar de que la legislación al respecto es muy clara desde 2015. Hay una gran necesidad de capacitación para el personal de salud que trabaja con víctimas de violación”, enfatizó Hilary Thulare, directora de Programa en AHF Sudáfrica.

Las estadísticas sobre violación y violencia de género en Sudáfrica no son confiables, debido a que la mayoría no se reportan; no obstante, en 2016 se denunciaron 50 mil violaciones. El caso promedio toma cuatro años en resolverse, desde que se denuncia hasta que se dicta sentencia, y sólo el 6.5 por ciento de los reportes se persigue con éxito. Menos del uno por ciento de los violadores son sentenciados.

“Desgraciadamente la violencia contra mujeres, niños y niñas, así como contra la comunidad trans, gay y lésbica continúa incólume, y sigue siendo clave en las infecciones de VIH en Sudáfrica”, dijo Klazinga.

Lilian Artz, de la Unidad de Investigación sobre Género, Salud y Justicia explicó que “las bajas tasas de encarcelamiento, lo largo de los juicios y la victimización fomentan una cultura de impunidad, donde las ofensas sexuales son lugar común y donde persiste la creencia de que este crimen no tiene consecuencias”.

“En Sudáfrica la cultura de la violación, los valores y creencias heteronormativas y patriarcales, y la misoginia generalizada, hacen que las leyes y políticas progresistas sean inútiles” concluye la Dra. Lindsay Kelland, directora del Centro Allan gray para Liderazgo Ético en La Universidad Rhodes.

SEM/lr/lr




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