Reportajes

Muerte materna en México, un problema estructural

No basta con construir hospitales, 11 mil fallecimientos de mujeres en poco más de una década


* CNDH ha hecho 121 recomendaciones, más de la mitad por inadecuada atención médica

SOLEDAD JARQUÍN

SemMéxico, Oaxaca, 7 agosto 2017.- En la última década en México se han registrado cerca de 11 mil muertes maternas, a los que se suman unos 400 casos más reportados en lo que va del presente año, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud.

Consecuencia de ello, en los últimos 5 años, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió 121 recomendaciones a instituciones como el IMSS, ISSSTE, PEMEX y SEDENA, así como a 26 sistemas estatales de salud, que constituyen el 81 por ciento del total de entidades del país.

De acuerdo con la CNDH poco más de la mitad de las recomendaciones se emitieron por inadecuada atención médica al momento del parto, que derivó en la muerte de 14 mujeres y de un total de 37 bebés.

Para Paola Sesia Arcozzi-Masino y Sergio Meneses Navarro, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en Oaxaca y Chiapas, respectivamente, la muerte materna está ligada a factores como la desigualdad social, exclusión y discriminación por clase, etnia y género.

En entrevista para SemMéxico, por separado, ambos reconocieron que ha crecido la infraestructura hospitalaria, pero no basta con abrir hospitales y contratar más personal, se requiere un proceso de sensibilización del personal médico.

Aseguran que si bien en Chiapas y Oaxaca, como en el resto del país, ha disminuido la muerte materna, aún no se alcanzan los Objetivos del Desarrollo Sustentable propuestos para 2015 que es reducir en 75 por ciento la incidencia de muerte materna y garantizar la cobertura universal de la asistencia especializada al parto.


Violencia y corrupción

Esos factores estructurales y, al mismo tiempo, la falta de transparencia en los programas y presupuestos, ha detonado en actos de corrupción, muchos de ellos públicos, lo que repercute en la muerte materna y la de los infantes.

Los casos registrados en las recomendaciones de la CNDH muestran actos de discriminación y violencia como gritos e insultos a las pacientes, la falta de atención oportuna, malas valoraciones médicas que provocaron que parieran en jardines, baños o en la calle, violaciones al derecho a la salud de parturientas y la imposición de métodos de anticoncepción sin consentimiento de las mujeres, este último en seis casos.

Salvo los estados de Nuevo León, Baja California Sur, Aguascalientes, Colima, Quintana Roo y Tlaxcala, el resto de las entidades tiene al menos una recomendación.

La Ciudad de México, que concentra diversos hospitales públicos del IMSS, ISSSTE, SEDENA y del sistema del gobierno local, tiene 17 recomendaciones; le sigue Oaxaca con un total de 13, con nueve Michoacán, y con ocho en Chiapas y Veracruz, respectivamente.

Las recomendaciones de la CNDH también son por el desabasto de medicamentos, la aplicación de vacunas que provocaron discapacidad y fallecimiento de niños y niñas, denuncias por carencia de energía eléctrica por falta de pago en un hospital y negación oportuna de atención médica a seis personas privadas de su libertad lo que derivó en su muerte.

El sistema de salud en el país ha navegado entre claros y oscuros que repercuten en la salud de la población. Hay acusaciones de corrupción en diversas entidades, las más recientes en Veracruz durante el sexenio del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, quien hoy enfrenta un proceso; en tanto que el ex secretario de Salud de Oaxaca, Germán Tenorio Vasconcelos, espera ser juzgado desde la prisión.


Desigualdad persiste

Sergio Meneses Navarro, médico cirujano y doctor en Ciencias de la Salud Pública, refiere que en Chiapas la infraestructura hospitalaria pasó de 10 a 25 hospitales en los últimos 17 años, lo que mejoró la atención médica, particularmente por parto y emergencias obstétricas.

Sin embargo, un estudio que realizó revisando lo sucedido en la primera década de este siglo, revela que la brecha de desigualdad se duplicó entre las mujeres indígenas y no indígenas.

“Las primeras tienen una mayor tasa de mortalidad materna, porque en el fondo no se atienden las causas estructurales de la desigualdad, y en tanto no ataquemos de frente y con claridad las diferencias de racismo, clase y género, no disminuirá la muerte materna”, señaló el investigador, quien ha puesto en marcha en diversos hospitales el programa Trato Digno para revertir este problema.

Paola Sesia Arcozzi-Masino, quien ha dedicado 15 años a la investigación de este problema social-médico en Oaxaca, explicó que la muerte materna se reconoce como un indicador muy sensible a las desigualdades de clase social y/o de discriminación étnica o racial que sitúan a mayor riesgo de morir durante la reproducción a las mujeres pobres, que viven en localidades de muy alta marginación, rurales y/o indígenas.

La doctora en Antropología sociocultural explica que para el periodo 2002-14, el riesgo de fallecer durante la maternidad para mujeres de localidades rurales de Oaxaca fue 4.3 veces mayor que para las mujeres residentes en las principales ciudades del estado, incluyendo la capital.

Reconoce, sin embargo, que como sucede en el país, en Oaxaca ha disminuido de manera sensible el número de fallecimientos de mujeres durante el periodo de maternidad, lo que se explica como resultado de políticas públicas para disminuirla y que han tenido “cierto éxito”; el reto ahora es reducir las brechas interestatales.


Oaxaca…habrá que esperar

El panorama en Oaxaca no es halagador; en entrevista para SemMéxico, el secretario de Salud, Celestino Alonso Álvarez, declaró que el déficit presupuestal es de cinco mil 300 millones de pesos, hay 114 hospitales y clínicas inconclusas desde hace dos sexenios, y la conclusión y operación del Hospital de la Mujer tendrá que esperar para la segunda mitad del próximo año, ya que, aunque se termina la construcción de la primera etapa para 30 camas este fin de año, su equipamiento será hasta el próximo verano.

Alonso Álvarez, el segundo secretario de Salud de la actual administración que está iniciando su octavo mes, apuntó que estabilizar financieramente los servicios de salud de Oaxaca requerirá de al menos dos o tres años más, de ahí que ante los escasos de recursos financieros se tendrán que priorizar las acciones.

SEM/sje/lr



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