Extraordinarias

Adiós a la historiadora Ida Rodríguez Prampolini (1925-2017)

- La doctora en Letras con especialidad en Historia, experta de arte contemporáneo nació en el puerto de Veracruz hace 91 años


* Foto: Proceso. Inauguró 57 casas de cultura, 11 museos, dos escuelas de educación artística (música y danza) y abrió 12 archivos, de 1987 a 1993, siendo además directora general del Consejo Veracruzano de Arte Popular

Redacción

Roberto Ponce
SemMéxico/APRO, Cd. de México, 28 julio 2017.- Debido a una pulmonía, el 26 de julio falleció alrededor de las 14:00 horas la catedrática veracruzana Ida Rodríguez Prampolini, doctora en Letras con especialidad en Historia, experta de arte contemporáneo y defensora de las tradiciones de su región, en el puerto de Veracruz que la vio nacer hace 91 años.

Como directora fundadora del Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec), la siempre energética profesora Rodríguez Prampolini inauguró 57 casas de cultura, 11 museos, dos escuelas de educación artística (música y danza) y abrió 12 archivos, de 1987 a 1993, siendo además directora general del Consejo Veracruzano de Arte Popular.

“Escritora, historiadora e investigadora, profunda conocedora del arte contemporáneo, descanse en paz”, escribió en su cuenta de Twitter el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en tanto que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció su partida por la tarde: “lamentamos la triste pérdida de Ida Rodríguez Prampolini, historiadora que rompió paradigmas y aportó una mirada única a la crítica de arte”.

Ida Rodríguez Prampolini nació en el puerto de Veracruz el 24 de septiembre de 1925; desde 1957 fue miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Hacia 1954 impartió clases en la Facultad de Filosofía en la UNAM. En 1967 fungió como jurado de la IX Bienal de Sao Paulo, Brasil, y en 1986 fue presidenta del jurado de la II Bienal de La Habana, Cuba.

Investigadora emérita de la UNAM desde 1988, recibió los siguientes reconocimientos: Premio Universidad Nacional (1991); Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía (2001); Medalla Calasanz otorgada por la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz (2002). Perteneció al Sistema Nacional de Investigadores; miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia, de la Academia de Artes y de la Unión Académique International de Bruselas, Bélgica.

Entre sus libros se encuentran:

La Atlántida de Platón en los cronistas del siglo XVI (1947); Amadises de América. La hazaña de Indias como empresa caballeresca (1948); La crítica de arte en México en el siglo XIX, 1810-1903 (1964); El surrealismo y el arte fantástico de México (1969); El arte contemporáneo, esplendor y agonía (1964); Pedro Friedeberg (1973); Una década de crítica de arte (1974); Herbert Bayer, un concepto total (1975); Dadá Documentos (con Rita Eder, 1977); Presentación de seis artistas mexicanos: Gunther Gerzso, Kasuya Sakai, Sebastián, Mathias Goeritz, Vicente Rojo, Manuel Felguérez (1978); Juan O’Gorman. Arquitecto y pintor (1982); Ensayo sobre José Luis Cuevas (1988); Variaciones sobre arte (1992), La memoria recuperada, Julio Galán (1994); Luis Nishizawa, naturaleza interior, naturaleza exterior (2000); Francisco Zúñiga y el canon de belleza americana (2001).

Escribió cerca de medio millar de artículos en diversas publicaciones del país y del extranjero, más de un centenar de presentaciones de libros y catálogos sobre temas artísticos, y dictó innumerables conferencias.

Recientemente se habían compilado 150 textos suyos en el tomo Ida Rodríguez Prampolini. La crítica de arte en el siglo XX, publicado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

En 2003 recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Veracruzana. Sus actividades docentes incluyeron seminarios de investigación y tesis, así como El muralismo mexicano producto de la revolución de 1910, en América, con diferentes becarios y alumnos de las facultades de Arquitectura, Filosofía y Letras, y Artes Plásticas que hacían servicio social o sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado.

El Instituto Veracruzano de la Cultura (Ivec) encabezado por su director, Enrique Márquez Almazán, realizará un homenaje en su honor el próximo viernes 4 de agosto en el Exconvento Betlehemita de la ciudad de Veracruz.

Su discurso de ingreso como miembro honorario de la Academia de Artes el 7 de noviembre de 1974, La Academia y las Tendencias Ideológicas Reaccionarias, comenzaba diciendo:

“Desde que fui invitada por mis compañeros de la sección de crítica de arte a ingresar a esta Academia, tuve por algún tiempo grandes dudas antes de decidirme a aceptar lo que muchas personas consideran una alta distinción. De todas mis dudas, la que más peso tenía era llegar a formar parte de un organismo cuya sola mención despierta una sonrisa escéptica y burlona en las caras de los jóvenes estudiantes.

“Como el único quehacer intelectual importante que he encontrado en mi vida es la enseñanza, y como he aprendido más de mis alumnos, especialmente de aquellos que demostraron tener una conciencia crítica en el Movimiento del 68, que de mis estudios y contacto con las obras de arte, me importaba mucho conocer las razones profundas que por lo general tienen los disidentes y los revolucionarios para despreciar instituciones a cuyos representantes han bautizado, a partir del 68, con el nombre genérico de ‘la momiza’.

“Como desde luego no me resigno a pertenecer a ese género, por lo menos en espíritu, he tratado de hacer un examen crítico de las Academias, su función en el pasado, su realidad presente y sus posibilidades futuras si es que aún las tienen, y deben tenerlas, pues si algo perdura es porque aún está llenando una función, así sea la de apoyar la ideología dominante.

“No quisiera formar parte de una institución que esté sirviendo a una ideología contraria a la mía, a menos que exista dentro de ella la posibilidad de desarrollar una conciencia crítica y realizar un trabajo concreto en la única dirección que tiene un sentido, la del cambio social.

“Como dije en el momento de aceptar el cargo de Miembro de Número de esta Academia, me interesa luchar para que el pueblo mexicano, y al decir pueblo comprendo a las clases sociales mayoritarias, pueda tener el acceso y la posibilidad de expresarse en términos de su propia cultura, posibilidad que le ha sido negada hasta ahora, ya que el arte en nuestro país, como en casi todos, ha sido patrimonio exclusivo de grupos minoritarios…”

Y concluía la que fuera Reina del Carnaval de Veracruz en 1946:

“Creo que es deber del intelectual tratar de modificar el panorama ideológico de su época. Creo que, como en todos los tiempos, al intelectual se le presenta la opción de escoger entre ser colaborador silencioso del status quo o lanzarse a la lucha que propicie un cambio.

“El tipo de crítica en que creo no es el de la crítica artística o puramente estética, sino en aquella que promueva un nuevo humanismo. Creo en la validez de la crítica en cuanto contribuya a unir arte y vida. Creo que una actitud pasiva y no comprometida retarda el cambio social y no creo que ninguno de mis compañeros de esta Academia haya aceptado, deliberadamente, la tarea de representar y defender los intereses de las clases dominantes en el país.

“Agradezco a todos los académicos y en especial a mis compañeros de la sección de crítica de arte, haberme escogido para formar parte de este colegio y brindarme así mayores posibilidades de lucha. La lucha crítica que dentro de la Academia hoy inicio, sé que será difícil y en cierta medida estéril, porque no es posible en el contexto social en que vivimos y dentro de nuestra profesión, realizar los cambios que un día se lograrán.

“No me lleva, por lo tanto, a aceptar este puesto algo que sería evidentemente una absurda vanidad, aunada a un total desconocimiento de los procesos históricos.

“Si en el plano real soy consciente de nuestras limitaciones como grupo y las asumo, no puedo dejar, por otra parte, de soñar mi utopía: que tratemos entre todos de poner el arte y las tareas de la crítica al servicio de aquellos que, hasta ahora, no han tenido oportunidad de gozar ni de crear las grandes concepciones estéticas del espíritu humano, pero que las han hecho posibles con su esfuerzo. Que en un futuro no se hable de la cultura como patrimonio de los intelectuales y la élite de los afortunados, sino de la cultura de todos los hombres.”

(ver http://www.academiadeartes.org.mx/ida-rodrguez-prampolini)







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