Internacional

Destacadas académicas humilladas y maltratadas en Aeropuerto Juárez de México

Trato violento e irrespetuoso en Migración a directora del Instituto de Género de la Universidad Autónoma de Santo Domingo


* Fidelina de la Rosa (Virtudes) y su hija fueron retornadas a República Dominicana sin más explicación; ¿quién se responsabiliza por este ultraje?

Redacción

SemMéxico, Sto. Domingo, República Dominicana, 26 julio 2017.- ¿Dominicanas? ¡ustedes a mi país no entran! ¡Acompáñenme!”, fueron las palabras de “bienvenida” que vociferó en tono despectivo la persona representante de Migración que recibió a Fidelina de la Rosa (Virtudes) y su hija Mirna Jiménez de la Rosa, a su llegada el pasado 20 de julio, a las 11:30 de la mañana, a Ciudad de México, donde esperaban disfrutar sus vacaciones mientras visitaban familiares residentes en ese país.

Nada más lejano de la realidad que debieron enfrentar madre e hija, pese a llevar consigo la visa mexicana de entradas múltiples, con vigencia hasta noviembre del 2017. Desde ahí comenzó el viacrucis…

SEMlac/SemMéxico entrevistó a ambas profesoras y feministas, defensoras de relieve de los derechos de mujeres y hombres, dentro y fuera de la República Dominicana. Para ambas, la sensación de humillación y maltratos de que fueron objeto significa, más que todo, una violación de los derechos humanos más fundamentales:

“Llegamos esa mañana, y al momento de acercarnos a Migración, expresaron de una vez: “¿Dominicanas? ¡acompáñenme!”, y le aseguro que ningún protocolo justifica estas violaciones. Fíjese que nos llevaron a un sitio maloliente, sin baño, donde había alrededor de 20 personas. Ahí nos indicaron que llenáramos unos formularios cada una y en eso se me acercó un caballero muy gentil y me pidió que por favor llenara otro, antes del que estaba ya haciendo”.

Luego de más de 4 horas en ese espacio sin que les ofrecieran alimento alguno, de la Rosa (Virtudes) relata que le dieron algo de comer: “Parece que como fui quien protesté, y lo acepté porque he tenido problemas de salud y debía tomar un medicamento. Lo compartí con una niña que estaba allí, y casi una hora después vinieron de nuevo para alegar que yo no iba a ser admitida, que no podía entrar a México.

“Indagué la razón, y solo argumentaron que era confidencial, y que les firmara el acta en la cual me estaban devolviendo. Les pedí permitirme leerla y respondieron que tenía que firmarla; pero, dije que no firmaba nada que no leyera antes. Entonces, ripostaron que firmara o no, yo no iba a entrar a su país. ¿Qué me puede brindar su país que yo no tenga en el mío? Yo aquí venía de visita, les contesté, y ellos sentenciaron sin escrúpulos: ´pues coja sus cosas y camine´”.

Lo que siguió después lo refieren estas distinguidas dominicanas, con lenguaje certero: “Fuimos tratadas como prisioneras a quienes se les desconoce todo trato respetuoso, aun cuando les reiteré que trabajaba como directora del Instituto de Género de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, (UASD) y agregué que entraran al portal de la universidad y ahí iban a encontrar mis datos, si es que tenían alguna duda con referencias…”.

Fueron conducidas a otro lugar, donde agudizaron el trato ofensivo: “Mandaron a quitar los cordones de los zapatos, las prendas que teníamos, a poner el dinero encima; nos quitaron los teléfonos, tanto el mío como el de Mirna (mi hija) y los guardaron. Por suerte, antes de que nos llevaran ahí mis dos hermanas habían llamado para ver si llegamos bien y conocían que estábamos en Migración de México”.

Bajo innumerables presiones para que firmaran el acta y formularios sin casi leerlos, porque “si no firmaban, quedaban arrestadas”, y la respuesta de la profesora de la UASD fue: “arrestada estoy desde esta mañana”; hubo otros interrogatorios a madre e hija, vejaciones, indagaciones insustanciales; mientras, sus familiares se movilizaban tanto en México como en territorio dominicano, al darse cuenta que no salían de Migración.

Al esposo de Fidelina de la Rosa le explicaron que las autoridades mexicanas manifestaron que se había hecho un ejercicio de derecho que tienen como país, para cada cierto tiempo, de manera aleatoria, no darle la entrada a dos nacionales de República Dominicana.

Si se tiene en cuenta, tal y como describieron a SEMlac/SemMéxico, que en el sitio donde fueron detenidas estas dominicanas se hallaban personas de diferentes nacionalidades, entre ellas venezolanas, haitianas, peruanas, colombianas, chinas; estas últimas llevaban ahí más de 10 horas sin probar alimentos, y que todas firmaron sin leer los documentos, porque no se lo permitían, excepto una joven enfermera que también se negó. La pregunta es ¿quién se responsabiliza por este ultraje?

Fidelina de la Rosa (Virtudes) y su hija Mirna Jiménez de la Rosa fueron retornadas a Santo Domingo sin más explicación, tras casi 13 horas de retención inexplicable: “Entregaron los documentos y teléfonos nuestros a la línea aérea, para que nos los dieran al llegar a República Dominicana. Estuvimos casi 24 horas en manos de ellos, sin que la familia supiera qué estaba pasando, dónde estábamos ni nada; como no nos firmaron el pasaporte, no entramos a México; o sea, no había cómo demostrar si algo
ocurría que nos había pasado allí.

“Realmente, esta es una cuestión para exigir la revisión de los protocolos del trato que se les da a las personas y de manera particular a los dominicanos y dominicanas. Nosotras íbamos de simple paseo y tuvimos que pasar por esta situación humillante, ultrajante y violatoria de los derechos fundamentales”, concluyen las profesoras, en tanto ha sido entregada una carta al canciller Miguel Vargas Maldonado, donde ambas titulares solicitan una investigación al respecto y que se haga justicia ante tales ignominias e insólitos procedimientos migratorios.

SEM/ma/lr


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