La iniciativa de Maloro

Mujer y Poder


* Mujer y Poder

Natalia Vidales

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 4 noviembre 2016.- El alcalde de Hermosillo pretende, por una parte, hacernos creer que existe un conflicto de intereses entre el respeto a los derechos humanos y la seguridad pública y, además, que con el Nuevo Sistema de Justicia Penal no es posible asegurarle a la población su salvaguarda: que muy poco podrá hacerse mientras su iniciativa para que se reforme ese sistema no se apruebe.
Pero el asunto es que su propuesta no prosperará.
Y no puede prosperar porque de lo que se trata es, al revés, de que prospere…pero el nuevo sistema y no regresar a los cien años en que se mantuvo un método policial, ministerial y judicial en que -aun en contra de la Constitución- los indiciados eran culpables a menos que ellos demostraran su inocencia en vez de que fueran las instituciones -como en los países civilizados- las que acreditaran la culpabilidad.
Pero es muy cómodo para el alcalde decir que así no se puede. Muy cómoda postura para justificar la ineptitud.
Pero además el alcalde va solo con su iniciativa: tanto la gobernadora Claudia Pavlovich como el Secretario de Seguridad Pública Adolfo García Morales, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia Francisco Gutiérrez Rodríguez y, desde luego, el titular de la implementación del sistema en Sonora, Raúl Guillén López, se han expresado a favor de las nueva modalidad precisamente porque se guía bajo el principio -y que por cierto está inscrito desde la fundación de la UNISON en uno de sus muros- de proveerse una “Máxima Libertad Dentro de un Máximo de Orden” y el cual finalmente y tras una larga lucha se le ha actualizado en la ley.
Apenas llegando Claudia Pavlovich al poder instrumentó de inmediato y con un costo de 256 millones de pesos el nuevo sistema (en equipo, capacitación e instrumentación) y ante la presencia de la Secretaria Técnica a nivel nacional de este ejercicio, María de los Ángeles Fromow Rangel, se presumió como un ejemplo la rápida armonización de las leyes locales con el Código de Procedimientos Penales del país, y a su avance en Sonora. Y ahora sale este presidente municipal queriéndole dar reversa amparándose en el reclamo popular de seguridad pública que obedece, como recién lo señaló el presidente estatal del PAN, David Galván, no a la ley, sino a dos factores: uno, a la mala, descompuesta y corrupta policía (violadora consuetudinaria de los derechos de la ciudadanía); y dos a la falta de coordinación y de modernización en esa materia.
Antes se discutía que las y los ciudadanos deberían de sacrificar parte de sus libertades en aras de la seguridad; que a mayor libertad, menos seguridad, y viceversa. Pero llegó el momento en el mundo y en México en que se privilegiaron los derechos humanos (uno de los cuales más valiosos es la libertad) aún por sobre la seguridad, luego de que se entendió -y se comprobó- que sin la protección más amplia de los derechos humanos las autoridades se convierten en autoritarias.
Pero lo anterior no significa estar “a favor” de la delincuencia: el hecho de que ciertos delitos (el fraude, el abuso de confianza, las lesiones simples, el robo sin violencia y otros) se traten ahora bajo el principio de la justicia restaurativa (la cual al alcalde no le parece justicia) no significa impunidad ya que aunque el indiciado quede en libertad sigue sujeto a un proceso e investigación.
Mujer y Poder realizó ayer un experimento: desde una tienda de conveniencia se pidió el auxilio de la policía activando el botón de pánico, con el que cuentan todos esos negocios y que suman más de mil en Hermosillo, y la patrulla tardó menos de tres minutos en llegar. En esos casos la policía no sabe de qué se trata, puede ser desde un asalto a la tienda o un problema menor. Más tarde se pidió ayuda por teléfono desde una casa habitación, precisando la urgencia porque alguien intentaba brincar la reja de la casa y la policía no llegó nunca.
Entonces de lo que se trata es de que la policía le preste el servicio a la ciudadanía ya que los negocios bien pueden cuidarse solos y sus inventarios están asegurados.
Hay mucho qué hacer en vez de intentar darle marcha atrás a un sistema que nos asegura a todos que difícilmente la policía fabricará un culpable y lo pondrá tras las rejas, como se documentó en aquella investigación llamada “Presunto Culpable” donde se exhibieron todos los vicios por los que ahora aboga el Maloro aquí en Hermosillo.

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