No le Creemos al Presidente

Mujer y Poder


* Mujer y Poder

Natalia Vidales

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 28 octubre 2016.- No parece que será suficiente con las órdenes de aprehensión –y ni siquiera con la eventual ejecución de las mismas— emitidas en contra de los exgobernadores de Veracruz, Javier Duarte del PRI; y el de aquí de Sonora, Padrés Elías, del PAN, para que se tenga al gobierno de Peña Nieto como un paladín anticorrupción y que, así, el electorado vote de nuevo por el tricolor el 2018.

Y tal vez tampoco se logre lavar la cara -y las manos- de las manchas de corrupción aunque fuese también sobre los exmandatarios de Chihuahua y de Quintana Roo (ambos del PRI) y a Rodrigo Medina, de Nuevo León (del PAN), todos ellos sospechosos de enriquecimiento ilícito.

Sin duda que esas acciones en contra de la deshonestidad en los gobiernos, cuya bandera enarbola el nuevo líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza en todos sus actos de proselitismo político para reapuntalar a su partido en el ánimo popular, son bien vistas por la gente; pero de ahí a creerse el cuento de que el tricolor ha cambiado…hay mucha distancia.

Sobre todo porque se advierte ese “cambio” como mera estrategia electoral rumbo a las próximas elecciones (las del Edomex, Coahuila y Nayarit el año que viene y la presidencial el 2018) más que la realización de una cirugía mayor que incluiría la extirpación de su ADN. Además pretende quitarle ese discurso que -dicho sea en honor a la verdad— le pertenece a López Obrador quien no ha quitado el dedo de ese renglón desde su primera campaña rumbo a Los Pinos el 2006, luego el 2012 y ahora en pos del 2018 marcando que la corrupción es el mal mayor de México y de que solo él podría combatirla de a de veras (sea cierto o no). Y también porque el PRI pretende igualarse con el PAN al ir 1-1 (con Duarte y con Padrés Elías procesados hasta hoy) en los momios contra la corrupción. Lo cual, desde luego, no es comparable con solo echarle un vistazo a su historia.

Para que la gente creyera realmente que el PRI se está lavando aquel rostro con jabón -y que no se trata solo de un maquillaje emplastado sobre la cara sucia- tendría que ir en contra del mismo presidente Peña Nieto al menos llamándolo a cuentas para que explique, por ejemplo, por qué no se ha vendido la Casa Blanca de la Lomas de Chapultepec, como lo anunció su esposa Angélica Rivera que lo haría en aquel video del 18 de Noviembre del 2014 y que dentro de unos días se cumplirán dos años, tiempo más que suficiente para haberlo hecho. Y las sospechas de que se terminará el sexenio sin hacerlo aumentan cuando se avista que precisamente esa será la casa en que habitará la familia Peña-Rivera cuando desocupen Los Pinos, el 2018.

El año pasado, Paulo Carreño -coordinador de medios internacionales de la Presidencia- fue contactado por la Nationa lPublic Radio (NPR) respecto de este asunto y dijo que la decisión de vender la casa dependía del resultado de la investigación que estaba realizando la Secretaría de laFunción Pública (creada exprofeso por Peña Nieto y colocado ahí como titular su amigo Virgilio Andrade Martínez quien ayer fue sustituido por Arely Gómez a quien se trajo de la PGR). Y, como es sabido, Peña Nieto y su esposa fueron finalmente exonerados de tráfico de influencias por la adquisición de la Casa Blanca que les vendió el contratista del gobierno Juan Armando Hinojosa, del Gripo Higa, lo cual significa, en lógica elemental que el inmueble no será vendido.

Cuando la Función Pública dictó el fallo de inocencia, Peña Nieto declaró que pese a ello reconocía la inconveniencia de la compra señalando que el presidente no solo debería ser honesto, sino también parecerlo. Pero por lo visto cambió de opinión y la casa no se venderá.

Conclusión: La ciudadanía fue burlada con el asunto de la Casa Blanca y, en consecuencia, será difícil de creer que se va en serio en el combate a la corrupción (así sea solo en la percepción de la opinión pública).

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