Cómo Evitar la Libertad de los Delincuentes en Sonora

Mujeres y Poder


* Aún no satisface a la ciudadanía e incluso a muchas de las autoridades

Natalia Vidales

SemMéxico, 14 julio 2017.- ¿Sirve o no, el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP)?
La respuesta nos la da Isabel Miranda de Wallace de Alto al Secuestro, A.C.: “para los delincuentes sí, pero para las víctimas no”.
Luego de su implementación en México desde el año pasado, y tras ocho años que les dio la Constitución para que se fueran preparando las autoridades y la sociedad a las nuevas reglas aún no satisface a la ciudadanía e incluso a muchas de las propias autoridades.
Aquí en Sonora, los alcaldes de las principales ciudades exigen una revisión del sistema ante el reclamo popular de que los criminales entran y salen de prisión como en una puerta giratoria.
El sistema anterior era peor porque permitía la violación de las garantías individuales; pero era más efectivo en contra de los delincuentes (aunque eso incluyera a miles de inocentes tras las rejas).
Antes, el interés primordial era la seguridad pública; hoy coexiste con el respeto a los derechos humanos, a la presunción de inocencia, a la transparencia y al debido proceso.
Es difícil, pero no imposible --en una especie de revolver las peras con las manzanas--, equilibrar ambos conceptos, pero ya no hay manera de regresar al viejo modelo. Si hoy Usted es víctima de un delito renegará del nuevo sistema; pero antes renegábamos de las detenciones arbitrarias.
Cuando parecía que, a poco, nos acostumbraríamos a que un sinfín de delincuentes obtuvieran la libertad bajo caución por faltas que antes ameritaban la prisión preventiva, viene la SupremaCorte(SCJN) y agrava la situación: la primera Sala acaba de resolver que aún los presos sujetos al sistema anterior puedan acceder al actual y lograr su libertad bajo fianza.
Ello significará que miles de quienes hoy están tras las rejas regresen a las calles; ¿cuántos?. Tan solo en la CDMX el gobernador Mancera estima que serán más de 4 mil de un total de 32, 500 reclusos. Y acá en Sonora la cifra podría alcanzar los 1,200 de un total de casi 8 mil presos actuales.
Ya el año pasado se habían despresurizado las prisiones del país. Volviendo a la CDMX la población penitenciaria bajó de casi 40 mil a 32 mil 500; y aquí en Sonora se redujo de 11 mil a los 8 mil señalados, lo cual se logró con un “programa de reducciones de condenas por buenas conductas” (SSP de Sonora, Febrero de este año).
Sumemos entonces esos liberados a los que no están entrando por los beneficios del NSJP, más quienes saldrán por la ejecutoria de la SCJN, y entenderemos que la política criminal en nuestro país pasó del extremo draconiano anterior a uno que privilegia no solo la presunción de inocencia, sino además, y muy especialmente, la despresurización de las cárceles.
Sin embargo, ante esa ominosa realidad ya sin reversa legislativa, existe una puerta legal que puede cerrarles la salida a los criminales: la titular de la Secretaría Técnica del NSJP, Ma. De los Ángeles Fromow Rangel, acaba de instar a los fiscales a que integren siempre a los juicios las valoraciones de la peligrosidad de los delincuentes. Así los jueces podrán sujetar a la prisión preventiva, al menos, a los más amenazantes para la sociedad. Hoy, ante esa ausencia de información a los jueces, conforme al NSJP, no les queda sino soltarlos. Esta idea, paradójicamente, cobró fuerza ahora que la propia SCJN en la resolución aludida obliga a estudiar el perfil del delincuente para soltarlo o no.
Para evitar en lo posible ese riesgo a la ciudadanía, la gobernadora Claudia Pavlovich y el fiscal Rodolfo Montes de Oca, podrían poner especial atención a ese camino aquí en Sonora el cual, mientras son peras o son manzanas, es el único viable.



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