El armario de Ronaldo

Textura Violeta


* Sitges un rincón del planeta ganado por ese colectivo para ser quienes son libremente

Drina Ergueta

SemMéxico, 11 julio 2017.- Cerca de Barcelona, en Cataluña, hay un pueblo muy bonito con playa en el Mediterráneo y calles inclinadas muy vivas, se llama Sitges y es también conocido por una presencia numerosa de gays que allí viven o que lo visitan. Se trata de un rincón del planeta ganado por ese colectivo para ser quienes son libremente, un espacio físico que refleja a una sociedad abierta; sin embargo, hay espacios globales como el fútbol donde aún no es posible, al parecer, salir del armario.
Hace unos días en varios medios salieron fotografías y artículos sobre el ídolo del fútbol Cristiano Ronaldo haciendo referencia, una vez más, a las dudas sobre su masculinidad, preguntando si es gay. De hecho, no es la primera vez que se publica sobre sus viajes de placer con solo amigos hombres, sobre su decisión de ser padre de dos criaturas usando vientres de alquiler, que se sospecha que sus novias son acuerdos de manejo de imagen, que mira esa forma de depilarse las cejas… ante las últimas publicaciones, oportunamente surge otra que señala que parece que su novia está embarazada.
¿A quién le importa? Es que, a pesar de Sitges en Barcelona, del barrio de Chueca en Madrid y otros más, estos personajes globales no pueden ser gays públicamente, particularmente en sectores y actividades consideradas masculinas, el fútbol es una de ellas, como también lo podría ser un torero.
Ídolos que para serlo deben asegurar su hombría, siendo gays allí no caben. No pueden ser referentes para el resto de las personas, ejemplos a seguir, los niños sólo deben verlos como hombres, sólo así se asegura la continuidad, a las personas fans, los contratos publicitarios, la permanencia en la plantilla…
Hasta hace unas décadas los actores de cine de Hollywood, más si eran los galanes, no podían descubrir su verdadera sexualidad, es el caso do Rock Hudson, Montgomery Clift y Cary Grant, entre otros. Sí, éstos son ídolos de mi madre y sus amigas. Pero es que hasta hace unas décadas, un gay o una lesbiana en Estados Unidos corría el riesgo no sólo de perder a la familia y amistades, sino también de ser encarcelado o internado en un psiquiátrico. Hoy, y luego de muchas luchas reivindicativas de derechos, especialmente desde la zona de California, el matrimonio homosexual está permitido.
En el planeta aún quedan 72 países donde esta opción sexual está penalizada, en especial en países del África y de Asia. En Bolivia la homosexualidad no es un delito; sin embargo, el matrimonio entre personas del mismo sexo no está permitido y, salvo alguna excepción de liderazgo en el activismo, no se conoce públicamente a alguna personalidad del mundo del fútbol, la política o el periodismo, entre otros, que sea gay o lesbiana.
Retrasar la salida del armario indefinidamente o no hacerlo es comprensible dadas las consecuencias que para esta persona puede significar, son decisiones personales pero socialmente condicionadas. La sociedad, con la ideología y las leyes que la representan, establece esos límites, esas amenazas que se pueden traducir, para el gay o lesbiana, en pérdidas de espacios, de afectos, de consideración y de oportunidades de vida.
Así como en Sitges ser gay está normalizado y en Irán, Mauritania, Arabia Saudita o Nigeria, entre otros, está sancionado con la pena de muerte, en Bolivia las oportunidades de lograr una mayor apertura están dadas.
No es suficiente el Desfile del Orgullo lleno de fantasía, color y lentejuelas, hace falta la normalidad, el traje de cada día, los buenos días en la oficina, el recibir visitas en el despacho, el ir a una reunión de padres y madres de familia en el colegio, el asistir a la reunión del Gabinete de Ministros o el leer las noticias ante las cámaras siendo y reconocido como gay o lesbiana y que no pase nada por ello. Para alcanzar esto, ídolos o personalidades deben salir del armario y hacer lo posible por mantener sus espacios ganados.



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