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Corresponsabilidad social debe ser un derecho

Corresponsabilidad social debe ser un derecho


* La nueva Constitución CDMX tiene que considerarla Resolvería desventaja de mujeres en el mercado laboral

Redacción

Alicia Mendoza
SemMéxico, Cd. de México, 5 diciembre 2016.- Rebeca Salazar Ramírez, coordinadora de proyectos en Mujer y Medio Ambiente A.C., advirtió que la Ciudad de México debe avanzar hacia las políticas públicas de corresponsabilidad social para resolver las desventajas de las mujeres en el mercado de trabajo.
Durante el cierre de trabajos del proyecto “Hacia la construcción de una agenda social y pública de conciliación trabajo y responsabilidades familiares en la Ciudad de México”, Salazar Ramírez indicó “queremos que este derecho entre en la nueva Constitución” de la CDMX.
Al exponer los resultados del estudio “Trabajo y responsabilidades familiares en la Ciudad de México: de la conciliación a la corresponsabilidad”, destacó que el 40 por ciento de las trabajadoras de la Ciudad de México percibe menos de dos salarios mínimos.
El objetivo de instalar el tema de la corresponsabilidad en la agenda pública, dijo Rebeca Salazar, es resolver los problemas y desventajas que aún enfrentan las mujeres en el mercado de trabajo, a consecuencia de las responsabilidades de género que la sociedad les asigna en el ámbito doméstico.
Para ello, apuntó, el Estado debe intervenir con políticas públicas que busquen la conciliación, entre la vida laboral y familiar, pero con corresponsabilidad social en el cuidado.
Ya que “las políticas y programas que existen son insuficientes para abordar la desigualdad que viven las mujeres en el ámbito laboral, debido a la carga de trabajo doméstico”, señaló.
“Ni la sociedad mexicana ni los gobiernos, federal y estatales, han encontrado la forma de resolver la doble o triple jornada que obliga a las mujeres a ocuparse de labores domésticas, cuidado de personas menores, mayores, enfermos o con discapacidades”.
“La principal consecuencia de esto es su inserción laboral precaria, desfavorable, con menos ingresos, pérdida de prestaciones, sin derechos laborales y hasta con discriminación, porque no son aceptadas en los trabajos por ser mujeres con hijos e hijas, a pesar de las leyes”, puntualizó.
Se debe caminar hacia la corresponsabilidad y no quedarse en la conciliación, ya que, afirmó, “la división del trabajo en el hogar se reproduce y traspasa al mercado laboral, porque las instituciones reproducen los estereotipos de género cuando formulan políticas públicas que intentan favorecer a las mujeres, pero que en realidad se han concentrado en medidas para proteger a la maternidad considerando que las mujeres somos las únicas responsables de lo que sucede dentro de nuestras casas. Eso lo tenemos que cambiar”.
Situación laboral de las mujeres en la Ciudad de México
A pesar del incremento de las mujeres en el mercado laboral, ellas siguen siendo las principales responsables de las tareas del cuidado y reproducción de la vida familiar, ésta realidad tiende a invisibilizarse y “aún no se considera un problema sobre el que deben intervenir”, señaló Rebeca Salazar.
En 1970 sólo 17.6 por ciento de las mujeres en edad de trabajar realizaba alguna actividad remunerada, mientras que en 2016 dicha proporción llega al del 43.4 por ciento, expuso.
Pero la brecha con respecto a los hombres es aún muy pronunciada y alcanza los 34 puntos. Ya que, de acuerdo con indicadores estratégicos del INEGI, en 2016 el porcentaje de hombres en edad de trabajar llega al 77.6 por ciento. Esto, dijo, “es un indicio de las condiciones adversas que enfrentan las mujeres para su plena participación laboral”.
En el caso de la Ciudad de México la diferencia entre la participación económica entre mujeres y hombres en edad de trabajar, es menor, la participación femenina en el segundo trimestre de 2016 fue de 49.8 por ciento y la masculina 73.7 por ciento.
También indicó que “el acceso a la educación es uno de los factores que han facilitado la inserción de las mujeres al mercado de trabajo, sin embargo, la mayor escolaridad no ha facilitado el acceso a puestos de decisión ni ha liberado a las mujeres de las responsabilidades de género que la sociedad les asigna en el ámbito doméstico”.
Otro de los indicadores de la desigualdad laboral de las mujeres es su concentración en el sector terciario de la actividad económica. En la Ciudad de México las mujeres representan el 88.7 por ciento del total.
Asimismo, es mayor la proporción de mujeres que de hombres en los niveles más bajos de ingresos. El 16.4 por ciento de las mujeres ocupadas en la Ciudad de México percibe hasta un salario mínimo y el 24 por ciento, recibe de uno a dos salarios mínimos.
Es decir, el 40 por ciento de las trabajadoras de la CDMX percibe menos de dos salarios mínimos, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Indicadores estratégicos. Segundo trimestre de 2016 del INEGI , retomados en el estudio de la asociación Mujer y Medio Ambiente.
Así, Rebeca Salazar declaró que la raíz de las desigualdades en el ámbito laboral es el mayor tiempo dedicado al trabajo doméstico, y es, también, “uno de los obstáculos más importantes para que las mujeres no se desarrollen en la política, en el arte o en su desarrollo personal. Esto afecta directamente en su calidad de vida y de trabajo.
Además, subrayó el valor económico del trabajo no remunerado doméstico, que mayoritariamente hacen las mujeres, pues éste representó en 2014, el 24.2 por ciento del Producto Interno Bruto del país. Esta cifra supera el aporte al PIB de actividades como la industria manufacturera o el comercio.
Por ello, se indica en el estudio, “amerita colocarlo en el centro del debate para la igualdad de género en el ámbito laboral”.
Marco normativo nacional e internacional
Durante su participación, Martha Heredia, representante del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, recordó que México no ha ratificado el Convenios 156 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre trabajadores con responsabilidades familiares, e indicó que “es necesario hacerlo para mejorar las condiciones laborales de todas las mujeres”.
De acuerdo con el estudio de Mujer y Medio Ambiente, este convenio de la OIT, que data del 1981, “menciona clara y explícita que el ejercicio pleno del derecho al empleo implica que las responsabilidades familiares no constituyan causas de discriminación, no obstruyan el mejoramiento de las condiciones de vida ni comprometan el acceso y la permanencia laboral”.
“Su ratificación obliga a los Estados a impulsar políticas públicas que involucren a los hombres para una distribución más igualitaria de las responsabilidades familiares, por ello es de la mayor importancia impulsar su ratificación”, se señala en el documento.
Finalmente, de acuerdo con dicha investigación, financiada por el Programa Coinversión para el Desarrollo Social de la CDMX 2016, las políticas de corresponsabilidad corresponden al Objetivo 4. Autonomía Económica y corresponsabilidad en el cuidado, del Programa Especial de Igualdad de Oportunidades y no Discriminación hacia las Mujeres de la Ciudad de México. 2015-2018 .
Este Objetivo 4 propone “establecer en las acciones de gobierno la igualdad de género, para que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades de acceso y permanencia en empleos formales de calidad, bien remunerados y que permitan la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal”.
La corresponsabilidad, que además debe ser tripartita: Estado, mercado y familia; busca redistribuir el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, crear infraestructura y diseñar e instrumentar programas de cuidado infantil, juvenil, de personas adultas mayores y de personas con limitaciones; también instituir horarios laborales que permitan compatibilizar las labores de la vida cotidiana con las del mercado laboral, entre otras medidas.

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