Internacional

Mujeres refugiadas y rurales construyen el espíritu empresarial en el Líbano

Más de 300 refugiadas y las mujeres productoras rurales libaneses venden jabones, velas, accesorios y artesanías


* Kamal es una de más de 1.5 millones de refugiados de Siria y sus países vecinos, que ha recibido el Líbano.

Gloria Analco

SemMéxico, Cd. de México, 20 junio 2017.- Mujeres empresarias -de las comunidades de refugiados y acogida en el Líbano- están utilizando sus habilidades únicas y creativas para construir su propio modelo de la estabilidad social en ese país, consiguiendo empresas económicamente viables.
“Cuando nos vimos obligadas a abandonar nuestro país, nunca pensé que una comunidad en el Líbano aceptaría y me trataría como un miembro activo, permitiéndome estar en el Grupo de Trabajo de Mujeres Kfeir”, dice Hiba Kamal, una joven de 18 año.
Ella es refugiada de Siria que viajó a Líbano con su familia hace cinco años, huyendo de la violencia e inestabilidad en su país.
Kamal es una de más de 1.5 millones de refugiados de Siria y sus países vecinos, que ha recibido el Líbano.
La afluencia masiva de refugiados representa el 25 por ciento de la población total en el Líbano y pone una presión sin precedentes sobre la economía libanesa.
Hay una demanda cada vez mayor de servicios públicos y una significativa y más fuerte competencia por los recursos limitados y el empleo.
La presencia de refugiados y migrantes ha provocado un aumento de las tensiones entre los autóctonos, sobre todo en las zonas más pobres, donde los refugiados tienden a concentrarse.
Según describe la propia ONU Mujeres, tanto las y los ciudadanos libaneses y refugiados sufren a menudo discriminación debido a la prevalencia de las leyes de prejuicios y estereotipos culturales.
Las mujeres, de ambos bandos, frecuentemente están restringidas en casa o relegadas a la búsqueda de ingresos bajos e inestables en el sector informal, sin protección social.
Para mejorar el acceso de las mujeres al empleo y los mercados, la Asociación Amel, una concesionaria del Fondo de ONU Mujeres para la Igualdad de Género, puso en marcha un proyecto de tres años a partir 2012 - 2015 en el sur de Líbano y los suburbios de Beirut.
El proyecto ha impactado a más de mil mujeres rurales y de refugiadas, que han aprendido cómo crear, marcar y comercializar artesanías de alta calidad, tales como bordados y accesorios, así como productos agroalimentarios, siguiendo los más altos estándares de calidad y saneamiento.
Hiba Kamal aprendió la técnica de costura de una mujer libanesa en un taller auspiciado por la Asociación Amel, apoyada por el Fondo de ONU Mujeres para la Igualdad de Género.
La organización facilitó una alianza con otras 13 organizaciones de la sociedad civil y las cooperativas que realizan un trabajo similar para crear la primera red económica de las mujeres en el Líbano, llamado “MENNA” (que significa “de nosotras” en lengua árabe).
Hoy en día, más de 300 refugiadas y las mujeres productoras rurales libaneses venden jabones, velas, accesorios y artesanías directamente al público en una tienda en Beirut también llamado MENNA.
El éxito de la iniciativa impulsó a Amel a crear un servicio de catering MENNA en febrero de 2016, abriendo más oportunidades de generación de ingresos para las mujeres.
Mediante la mezcla de técnicas tradicionales, materiales y diseños, las participantes del proyecto crean productos únicos y negociables bajo la marca MENNA.
En los talleres interactivos, las refugiadas y las libanesas aprenden y trabajan juntas creando espacios para el diálogo y la convivencia.
A través de sesiones interactivas, donde las refugiadas y las libanesas aprendieron a trabajar juntas, el programa también crea espacios para el diálogo y la convivencia para construir la estabilidad social.



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