Extraordinarias

El Estado se encarga de hacerte responsable de la desaparición de tu hijo: Diana Iris García

Jamás hasta el día de hoy se recibió una llamada o una petición de rescate


* Defensoras Somos Todas 2, investigación de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM).

Redacción

SemMéxico. Cd. de México. 19 de junio de 2017.- Diana Iris García es integrante de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUUNDEC-FUNDEM), originaria de Tabasco y egresada de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNAM, desde el 21 de febrero de 2007 busca a su hijo Daniel Cantú Iris.
“Le digo a Daniel que si por él estoy en esto que él también tenga esperanza”, comparte en Defensoras Somos Todas 2, investigación de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM).
Diana Iris García relata su historia: “Desafortunadamente el 21 de febrero del 2007 desaparecieron a mi hijo Daniel Cantú Iris, que tenía 23 años en la fecha de su desaparición. Había egresado en el 2006 de la carrera de Ingeniero Industrial en el “Tec” de Saltillo y empezó a trabajar con un empresario de la Región Laguna de aquí del estado, un empresario que se dedicaba a la extracción en las minas de mármol, en Paredón, Coahuila; extraía y exportaba mármol a Estados Unidos. Él empezó a colaborar con el empresario. En el tramo carretero un día normal de trabajo vio a su jefe, salieron a la Ciudad de Ramos Arizpe a visitar a un funcionario público del Registro Público de la Propiedad y ahí fue la última vez que se le vio.
“Pasó el tiempo, jamás hasta el día de hoy se recibió una llamada o una petición de rescate. Y el tiempo empezó a transcurrir de manera que uno no se da cuenta. Los días se fueron transformando en semanas y las semanas en meses y los meses en años, siempre con la esperanza de que iba a entrar, de que iba a llegar a casa o de que íbamos a realizar una llamada y parto de este hecho que aún en ese entonces no sabíamos cómo nombrarlo. Era devastador porque no sabíamos si en este secuestro, porque todavía así lo nombrábamos, yo como madre me imaginaba que lo hubieran golpeado, que estuviera en algún hospital o en alguna parte
¡Y el miedo! ¡Porque teníamos miedo! ¡Miedo! No quisimos salir en los medios ni ir a la televisión ni nada. Teníamos miedo pero de que a él le pasara algo ¡no por nosotros! ¡Por el hecho de denunciar en los medios o hacerlo más visible! ¡Lo poníamos en peligro a él!”
“En el 2010 yo me entero que iba a ver una reunión en la diócesis con familiares que también tenían seres queridos que no sabían dónde estaban, y fue también otra sacudida, ver que yo no era la única y que había otras familias, otras madres y otros padres que buscaban también a sus hijos. Dije: -ya no puedo dejar de estar aquí, yo tengo que estar aquí- Entonces conocí el Centro de Derechos Humanos dirigido por Blanca Martínez. Me uno al colectivo y empiezo a informarme y capacitarme en qué era la “desaparición”. Yo creo que en ese momento yo me doy cuenta de lo que era la defensa de los Derechos Humanos.
“El impacto de la desaparición es muy fuerte porque no sabes entenderla, es difícil vencer el miedo que a veces te invade y no quedarte inmovilizada, es fuerte vencer los sentimientos de culpa que te asaltan. También el Estado se encarga de hacerte responsable de la desaparición de tu hijo, decirte que no lo educaste bien y son palabras que te calan y te llegas a sentir culpable. Ahora lo puedo decir que fui víctima de una violencia psicológica a lo largo de la defensa por la verdad y saber el paradero de Daniel.
“El contacto con los familiares, con mis compañeros, me cambió, vi transformado el dolor en tanta rabia, en tanta indignación.”
AM/GR





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