Los pendientes del feminismo

Opinión


* Vemos un sistema que aumenta sus niveles de violencia para mantener una estabilidad en el régimen.

LA OPINIÓN

Rita Fernández
SemMéxico. 19 de junio de 2017.- A lo largo de la historia de la humanidad han surgido y desaparecido diversas formas de organización, sistemas económicos que por lo menos en lo que refiere a la historia occidental abarcan entre otros el sistema feudal, esclavista, industrial, comunista. El sistema en el cual vivimos se le conoce como de mercado, un mercado liberal inscrito en una organización que apunta hacia una forma de gobierno demócrata. Pero en todos ellos se ha mantenido una constante en la organización: el patriarcado.
El patriarcado se ha disfrazado ahora con la máscara de la democracia que exige igualdad entre las personas como condición para su establecimiento, pero es una contradicción de origen. El patriarcado no puede aceptar la democracia porque no acepta la igualdad, el patriarcado privilegia al sexo de la guerra y la muerte y no al sexo que da vida. Por ello se ayudó de la competencia como valor neoliberal y puso a competir a hombres por el éxito y a las mujeres por derechos. De esa forma la masculinidad mantiene sus estándares patriarcales mientras las mujeres de distintas clases, razas, edades, religiones luchamos por derechos que debían ser globales.
El patriarcado se ha mantenido miles de años y no está dispuesto a desaparecer, su disfraz demócrata ha llegado a su tope. De hecho con mayor frecuencia vemos un sistema que aumenta sus niveles de violencia para mantener una estabilidad en el régimen, los feminicidios incrementan porque las mujeres desean decidir sobre sus cuerpos y vidas. La violencia política quiere ahuyentar a las mujeres de los espacios de poder. Quiere mandarnos el mensaje de que regresemos a nuestras casas o nos atengamos a las consecuencias.
Pero las mujeres ya no podemos regresar, no podemos mantenernos en nuestras casas mientras vemos a la humanidad perder el rumbo. Este mundo patriarcal ha callado la voz de las mujeres, de las que damos vida y las consecuencias son visibles. El mundo se muere, lo están matando.
Tenemos entonces dos tareas igual de importantes y urgentes por un lado resistir a la violencia machista en todos los ámbitos y formas que se presenta en nuestras vidas y por el otro trazar y definir la ruta política y organizativa que representa el feminismo. Ambas tareas requieren consenso desde la base social, organización, sororidad, representatividad y una amplia visión sobre nuestro papel en este momento de la historia de la humanidad y del mundo.
Hace un año vimos surgir grandes movilizaciones nacionales que anunciaban el inicio de un amplio movimiento feminista pero la agenda aún no había sido consensada, la ruta no parecía clara y luego vino un desmembramiento del movimiento. Ahora las feministas se están reorganizando, en cada espacio preguntas similares sobre cómo será un estado feminista y cómo resistir a la violencia se están tratando de resolver con ideas, con discursos, con acciones, con leyes, con políticas públicas, con arte, con crianzas feministas y muy pronto volveremos a salir, porque lo que si tenemos claro es que la respuesta viene de todas.
Twitter @RitaIFdz



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