¿Qué hacemos?

¿Será posible transformar nuestro mundo desde los mecanismos existentes?


* El patriarcado quiere resolver el problema con el único sistema que conoce: la guerra.

LA OPINIÓN

Rita Fernández
SemMéxico. Cd. de México. 11 de junio de 2017.- Desde que Olimpia de Gouges denunció la exclusión de las mujeres en los derechos que proclamaba la revolución francesa hasta nuestros días, el feminismo ha evidenciado constantemente las desigualdedes existentes entre hombres y mujeres, el yugo de lo masculino sobre aquello que se considera femenino y a pesar de los estudios y evidencias aún no se logra entender ni mucho menos atender esa desigualdad que atraviesa la lucha de clases.
El feminismo ha señalado al sistema neoliberal que acumula capital, que ha precarizando grandes poblaciones y en mayor cantidad a mujeres, usando sus cuerpos para producir dinero y para el goce de los hombres, como amas de casa o como esclavas sexuales. El feminismo también ha denunciado al sistema antropocéntrico que considera al “hombre” como el centro sobre el que gira el mundo y toma de él sin importar sus consecuencias ni respetar la vida del otro.
Actualmente las feministas de América Latina o Aby Ayala han denunciado la imbricación de opresiones que las mujeres latinas vivimos desde el entronque patriarcal que significó la cultura occidental sobre los pueblos indígenas y la propia concepción histórica de nuestros pueblos sobre el papel de las mujeres en la sociedad. Así los cuerpos de nosotras las indígenas, las mestizas, las afrodescendientes vivimos con una serie de opresiones que se juntan y aplastan nuestros cuerpos y nuestras pieles.
Pero todas estas condiciones no solo son un error o despropósito de la humanidad. Ya no tenemos mucho tiempo. Hoy los mares, los ríos, las tierras han sido contaminadas. Existe una isla conformada por desechos plásticos flotando en el océano. En diez años se han derretido los cascos polares derivado del calentamiento global. En cuarenta años o menos se habrá extinguido la mitad de las especies conocidas en el planeta.
El mundo como lo conocimos ya no existe, atrás parecen estarse sepultando los sueños de paz y acuerdos internacionales por un mundo mejor. Hoy la geopolítica habla de tensiones, de pruebas de misiles. Nos aferramos a la idea de bienestar, desarrollo y progreso que se prometieron al principio del siglo XIX. Pero ese mundo solo sería posible si el planeta fuera capaz de crecer o volverse infinito.
El patriarcado quiere resolver el problema con el único sistema que conoce: la guerra. Hoy las noticias internacionales hablan de atentados terroristas, de bombas, de misiles, de migraciones masivas de pueblos destinados a vagar entre un país que no los quiere y sus territorios que representan una amenaza sobre su vida. La comunidad científica busca reciclar, reducir el impacto ambiental y otra parte busca colonizar un planeta que aún no conocemos.
El tiempo se nos agota, el feminismo lucha contra reloj. Debemos construir otro mundo, un mundo construido desde el respeto a la diversidad y a la vida pero no puede esperar más siglos para que haya igualdad en cargos de representación popular, salarios, educación.
Entonces las preguntas son otras: ¿Será posible transformar nuestro mundo desde los mecanismos existentes? ¿Nos alcanzan los instrumentos proporcionados por las democracias para hacer otro mundo posible desde los pueblos? ¿Cómo debe ser ese mundo que respeta la vida y la diversidad? ¿Será posible un Estado Feminista? ¿Cómo sería un mundo Feminista?

Rita Imelda Fernández
rita.fernandez22@gmail.com



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