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Para no olvidarte, Xóchitl. Por UAM-2-3

Recuerdo a Xóchitl como una chica muy dulce, bonita, discreta, o, más bien, callada cuando no te conocía


* Solíamos juntarnos a conversar en “la banquita” de las canchas de fútbol que estaban más alejadas

Redacción

SemMéxico/ La que arde. Cd de México, 10 de junio 2017. El miércoles 11 de junio de 2014 Xóchitl Carrasco Cerón, estudiante de la licenciatura en Comunicación Social de la UAM Xochimilco, y amiga mía, fue asesinada por su exnovio Antares Israel Baqueiro Manzano en una de las unidades habitacionales aledañas a esta universidad.

Recuerdo a Xóchitl como una chica muy dulce, bonita, discreta, o, más bien, callada cuando no te conocía, pero divertidísima cuando comenzaba a tenerte confianza. Era muy sonriente, agradable y amable. Yo la percibía como alguien que siempre intentaba mantenerse fuerte, como si nada ni nadie pudiera hacerle daño. Teníamos algunos gustos en común, como en la música. Nos latían bandas hardcore y emo como: A day to remember, Black Vell Brides, Alesana, Sleeping with Sirens y División Minúscula, entre muchas más, pero su favorita era Panda. Su canción favorita era “Bulletproof love”, de Pierce the veil. En el fútbol le iba al Cruz Azul, pero sobre todo le gustaba el jugador portugués Cristiano Ronaldo. Le gustaba tanto, que ya hasta estábamos planeando irlo a ver en la televisión del billar en el mundial de Brasil 2014, mientras tomábamos cerveza.

Xóchitl y yo hablábamos mucho sobre cosas de la universidad; íbamos en tercer trimestre, que corresponde al tronco divisional del área de Ciencias Sociales y Humanidades. Los temas que abordábamos en clase tenían cierta complejidad, sin embargo, cuando participaba, Xóchitl lo hacía con seguridad, con preguntas y comentarios interesantes: su capacidad e inteligencia eran evidentes. Podría decir que disfruté mucho los pocos momentos que pude vivir en compañía suya y de nuestros demás amigos. Hubo situaciones que me hicieron pensar que, de haber continuado Xóchitl con vida, la nuestra se hubiera convertido en una amistad entrañable.

Solíamos juntarnos a conversar en “la banquita” de las canchas de fútbol que estaban más alejadas. Conforme pasaban los días nos teníamos más confianza. En una ocasión le pregunté sobre su entonces novio, porque un día lo llevó a una de las clases de teoría, y me comentó que se habían conocido por Internet, vía Facebook, cuando ella todavía vivía en Hidalgo, de donde era originaria. No recuerdo cómo la contactó el tipo, o cómo fue que se agregaron, pero ojalá eso no hubiera sucedido nunca. Para junio de 2014 llevaban un año y tres meses de relación. A mí me sacaba de onda porque en varias ocasiones vi que la llevó hasta la puerta del salón (él no era estudiante de la UAM-X). El día que entró con ella a nuestro salón, a una clase del profesor José Luis León Manríquez, la cara del tipo llamó mi atención, pues no se veía “normal”, o sea, parecía como si estuviera enfermo o algo similar. Era muy delgado y su piel era pálida. Los miré sentados juntos y sólo pensé: “¿Pero qué demonios hace esta chava tan linda [en todos los sentidos], con este wei?”

Yo sentía mucha conexión con ella porque habíamos pasado por relaciones similares, en el sentido de que eran extremadamente tormentosas, llenas de violencia y humillación, en definitiva destructivas. Se había generado una empatía especial, bonita, yo sentía que contaba con la comprensión de alguien que no me juzgaba, pues ella había pasado por un montón de experiencias similares. En esa apertura, ella me decía entre risas: “¡Déjala!, ya no continúes con esa relación”; y yo le contestaba: “¡Déjalo!, ¿por qué sigues con él? A Fernando de lejos se le nota que quiere contigo, y a ti te gusta, ¿por qué no hacen el intento?”. Yo le decía esto porque Xóch me había contado que ya estaba a gusto con el tal “Cristofer” (así me dijo ella que se llamaba, aunque después del asesinato la prensa se refirió a él como Antares Israel Baqueiro Manzano), que sí sentía cariño por él, pero que ya no quería seguir a su lado. Él la había chantajeado en varias ocasiones: le decía que si lo dejaba se quitaría la vida, que ella era lo único que él quería. También me confesó que discutían mucho, y que él se ponía muy celoso. Para colmo, este sujeto no se dedicaba a nada, era un “nini”, no estudiaba ni trabajaba. Recuerdo vagamente que vendía botellas de pet vacías, o algo así. Sin embargo, me dije: “No emitas juicios al respecto…ya veremos”, pero no, no podía tolerar la forma en que trataba a Xóchitl, ni la destructiva relación que mantenían.

Fernando era uno de mis compañeros de clase. Casi no platicaba con nadie, pero al pasar los días observé que conversaba mucho con Xóchitl. Ella, que antes se sentaba a mi lado, de pronto se empezó a sentar junto a él, y se tomaban de la mano. En general siempre la noté contenta, pero ahora su semblante era diferente. Se veía feliz, sus ojos brillaban como cuando te enamoras, y, efectivamente, entre ella y Fer estaba ocurriendo algo. Desde entonces él también se juntaba con nosotrxs. Era gracioso que Fer no parara de hablar de ella. En una ocasión hasta me pidió perdón por no poder dejar de hacerlo. Por el otro lado, Xóchitl me decía que él era muy lindo y bueno. Lo que sucedía era digno de celebrarse, ¡por fin iba a terminar con aquel imbécil!

Xóchit había decididio concluir su relación con Antares Israel y comenzar una con Fernando. No recuerdo que haya tocado mucho el tema de cómo reaccionó su “ex novio” cuando lo tronó. Supongo que no le que contó que ya estaba saliendo con alguien más, ¿quizás por miedo a que le hiciera daño, tal vez no a ella, pero sí a Fernando?



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