Internacional

Mujeres indígenas consiguen cultivos más sanos y abundantes que los hombres

En el Perú, ahora hay grandes cosechas de papas, olluco, maíz, vegetales, frutas y granos


* Las mujeres seleccionan semillas sanas, rotan los cultivos para recuperar la fertilidad del suelo y riegan la tierra de manera más eficiente

GLORIA ANALCO

SemMéxico, Cd. de México, 29 mayo 2017.- Hasta que las mujeres indígenas de las comunidades agrícolas de Atocata, Miraflores, Patachana, Yauca y Tucuta, volvieron a sus técnicas ancestrales en la elección, conservación de semillas y cultivo de la tierra, los campos volvieron a ser exuberantes.
En el Distrito Laramate, en el Perú, ahora hay grandes cosechas de papas, olluco, maíz, vegetales, frutas y granos, y el rendimiento es mayor y con más diversidad de cultivos, los cuales son más resistentes a las heladas y la sequía, además de que los productos son más nutritivos.
Los hombres agricultores no sabían cómo resolver los problemas que el cambio climático les estaba planteando: los cultivos se marchitaban con la sequía y se podrían con la lluvia y las heladas a destiempo, la producción sufría y las hijas e hijos estaban desnutridos.
Fue cuando las mujeres indígenas entraron en acción y recurrieron a las técnicas ancestrales de cultivo, apoyadas por el Fondo de ONU Mujeres para la Igualdad de Género, y además de cultivos más sanos lograron mejores ingresos para la comunidad.
“Nuestra tierra es el único legado que tenemos. Nosotras nos ocupamos de él como nuestros antepasados lo harían, no sólo estamos dedicadas a la siembra de semillas, sino que las dejamos reposar durante períodos de tiempo adecuados“, dijo Magaly Garayar, de 37 años de edad.
“¡Mi marido se sorprendió por lo que hemos cosechado!”, declaró a su vez Lucía Rupire, también residente de Atocata, y dijo que ahora han aprendido a preparar aún mejor el abono orgánico.
El programa de ONU Mujeres ha impulsado la participación de las mujeres indígenas de esas comunidades en los espacios públicos y en la toma de decisiones.
Magaly Garayar, residente de la comunidad Atocata, es presidenta de la Organización de Mujeres Indígenas de Laramate (OMIL), que es apoyada por el Centro de Culturas Indígenas del Perú (CHIRAPAQ), un concesionario del Fondo de la Mujer de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género.
CHIRAPAQ fortalece la capacidad de las mujeres indígenas en el distrito de Laramete, les proporciona capacitación y asistencia para mejorar su condición económica.
Garayar explicó que las mujeres seleccionan semillas sanas, rotan los cultivos para recuperar la fertilidad del suelo y riegan la tierra de manera más eficiente, utilizando en todos los casos los métodos de sus antepasados, y ya que no utilizan agroquímicos, sus productos tienen mejor sabor y durante más tiempo.
Por su parte, Lucía Rupire, también miembro de OMIL, tiene recuerdos de su padre y abuelo, a quienes veía fertilizar el suelo con estiércol de vaca, oveja y alpaca.
“Empecé a hacer lo mismo después de los entrenamientos porque entendía que las técnicas de mis antepasados respetan el medio ambiente al tiempo que mejora la fertilidad del suelo y nuestra salud”, dijo.
OMIL ayuda a las mujeres a comercializar y vender sus productos en los mercados locales y el haber mejorado el rendimiento ha llevado a una mejor economía y salud de las familias indígenas de la zona.
“En el pasado sólo se sembró papas, un poco de trigo y no podíamos permitirnos comprar nada. Ahora cultivo mis propias verduras y la comida es mejor porque la combino con verduras. Parte de lo que siembro, cocino para mí y vendo el resto para ganar algo de dinero”, contó Carmen Tenorio de la comunidad de Yauca.
Magaly Garayar lidera un grupo de 110 mujeres en OMIL que está abogando por los derechos de las mujeres indígenas.
“El machismo sigue presente en nuestras comunidades. La mayoría de las veces los hombres no nos permiten participar en eventos, actividades o talleres. Eran los únicos que tomaban las decisiones, pero ahora nuestras mujeres están hablando, nuestras autoridades nos escuchan y nuestras opiniones son tomadas en cuenta”, señaló Garayar.
OMIL ayudó a establecer un “todo-mujeres” de negocios locales de productos lácteos en la región andina de Ayacucho que ha desarrollado una marca popular para el queso, yogur y otros productos.
“Este programa muestra el ingenio y la capacidad de resistencia de las mujeres indígenas. A través del uso combinado de las estructuras económicas colectivas y apoyo técnico apropiado, que han logrado mitigar el impacto del cambio climático y ampliar las oportunidades económicas, el uso de medios ecológicamente sostenibles de producción y consumo”, dijo Elisa Fernández, Jefa del Fondo para la Igualdad de Género.


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