Internacional

Parirás con el sudor de la de enfrente

El seminario sobre Maternidad Subrogada fue moderado por Stella Villarmea


* Las organizadoras del seminario mostraron su preocupación ante la incipiente tramitación de una ley que banaliza los procesos de embarazo y parto sin el debido debate social

Redacción

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, 25 mayo. 17. El seminario sobre Maternidad Subrogada fue moderado por Stella Villarmea, profesora de Filosofía de la Universidad de Alcalá que citó a Concha Roldan como autora de la frase “parirás con el sudor de la enfrente”, y contó con cuatro ponentes.

La primera fue María José Guerra, profesora de Filosofía de la Universidad de La Laguna, cuya charla se tituló la ‘Ética de la reproducción humana y enfoques feministas’. En ella incidió en la mercantilización de los cuerpos de las mujeres durante este proceso destacando además que los países de las mujeres gestantes no coinciden con los países de las mujeres y hombres que desean la maternidad o paternidad.

También participó Ibone Olza, psiquiatra y profesora de la Universidad de Alcalá, cuya charla se tituló ‘En la piel del bebé: la gestación subrogada desde la salud primal’. La experta profundizó en el tremendo impacto que supone para el bebé la separación de su madre gestante, consecuencias que demuestran distintas investigaciones de neurobiología. Según la profesora de la UAH y psiquiatra, Ibone Olza, en la actualidad hay muchas evidencias científicas que demuestran que al bebé le afecta profundamente cómo vive la madre el embarazo. “Si la madre tiene ansiedad, estrés, depresión…puede afectar al neurodesarrollo del bebé de diversas maneras. Igualmente sabemos que, si el parto se programa sin causa médica, si se separa al bebé de la madre nada más nacer, si no hay contacto piel con piel, ni lactancia materna, todo eso repercute negativamente en su salud. En la gestación subrogada se da una suma de todos esos factores, por lo que es probable que muchos de esos bebés sufran luego las consecuencias de todo ello”.

En su opinión, la experiencia de un bebé nacido de un vientre de alquiler “es similar a la muerte de la madre en el parto, especialmente si luego no va a mantener un vínculo con la madre que le ha gestado…Es lo que llamamos la herida primal, invisible pero que puede afectar a todas sus futuras relaciones y vínculos afectivos”.

Ibone Olza apela a la protección de los derechos de los recién nacidos “porque en todo el proceso de maternidad subrogada no se está teniendo en cuenta lo que supone para el bebé ser gestado por una mujer que lo hace por motivos económicos y con la que probablemente no vaya a tener ningún vínculo. Creo que no se está respetando el derecho básico a tener un nacimiento digno”.

Beatriz Gimeno, activista y diputada en la Asamblea de Madrid, expuso ‘Mujeres como úteros: subrogación y derechos reproductivos’. En ella, la activista informó que en España no hay demanda de mujeres que quieran gestar voluntariamente, sino que quienes están presionando para que sea legal este proceso son los hombres y mujeres que desean ser padres y no pueden. Para quienes están en contra de la maternidad subrogada resulta curioso que se llame ‘donación’ a un proceso donde se gesta a un bebé a cambio de dinero. Y creen que a estas agencias comercializadoras, que tienen prisa por que exista una ley, les interesa que no se debata socialmente sobre el tema. En los términos que figura el borrador que están ya en el Parlamento, una “donación altruista con compensación económica” es un contrato mercantil. “¿Por qué si los cuerpos están fuera de los intercambios económicos (las donaciones de órganos sí son altruistas) en la maternidad subrogada hay que pagar? La respuesta es obvia, se hace por dinero.” Beatriz Gimeno también recalcó dos aspectos que se dan en la subrogación y que según ella suponen un grave retroceso y amenaza para los derechos de las mujeres: el que en los contratos de subrogación la gestante no pueda abortar, y el que el embrión puede ser considerado propiedad del hombre que ha facilitado el semen.

En último lugar intervino Lara Redondo, becaria en el Servicio de Doctrina del Tribunal Constitucional, que se centró en la ‘Gestación por sustitución: marco jurídico español y europeo’, abordando así los derechos jurídicos relacionados con este proceso, explicando las consecuencias del contrato de subrogación para los derechos fundamentales de la mujer y del menor, la filiación, el registro de los menores, las obligaciones fiscales y las agencias mercantiles. Planteó los límites de la autonomía y la elección preguntándose si existe un derecho a tener hijos, si es un comercio de seres humanos y si se protege el interés de la mujer y del menor o más bien lo único que se garantiza son los derechos de los padres comitentes.

En definitiva, las organizadoras del seminario mostraron su preocupación ante la incipiente tramitación de una ley que banaliza los procesos de embarazo y parto sin el debido debate social sobre las cuestiones que afectan a la gestante y al bebé. “Un deseo no es un derecho y no se puede convertir en un derecho, a pesar de la presión de las agencias que están proliferando o de los deseos de un determinado colectivo”, subraya la investigadora Stella Villarmea.

Y es que en la maternidad subrogada no todos los finales son tan felices como transmiten las familias que se pueden permitir cumplir ese deseo por este proceso.

Durante el seminario se repasó el reciente Informe sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada que ha elaborado el Comité de Bioética de España, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y que quiere promover a nivel internacional un marco común regulatorio que prohíba la celebración de contratos de gestación subrogada (los llamados vientres de alquiler en los que una mujer gesta un hijo cuya paternidad y maternidad cede a otras personas) “en garantía de la dignidad de la mujer y del niño”.

Los numerosos asistentes aportaron reflexiones y experiencias relacionadas con la subrogación y la reproducción asistida. Se habló de algunos casos en los que ha habido padres o madres que después de un parto múltiple sólo han querido quedarse con el bebé que estaba sano y han dejado el enfermo a cargo de la gestante, casos en los que se obliga a la mujer a abortar contra su voluntad por llevar un feto enfermo o casos en los que cuatro ‘padres’, dos biológicos y dos comitentes, reclaman cada uno por su cuenta el bebé nacido.



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