La reelección en Sonora ¿Va?

Columna Mujer y Poder


* Hay alcaldes en Sonora que, ni de broma, deberían de pensar en la reelección el año que entra.

NATALIA VIDALES

SemMéxico. Sonora. 24d e mayo de 2017.- Aunque prácticamente todo está listo para que el 2018 los alcaldes y los diputados de aquí de Sonora puedan ser candidatos para reelegirse a un segundo período continuo de su gestión, no parecen entender cabalmente ni sus posibilidades de repetir en el cargo y tampoco qué significa ni para qué sirve la reelección.

Suponen que la reelección es más un derecho para ellos que una fórmula de la ciudadanía para premiar o no con un segundo período la gestión, atendiendo lo realizado o no en el primero. A la pregunta --que recientemente se les ha formulado-- de que si tienen contemplado ir por la repetición en sus cargos el común denominador de la respuesta es que están ocupados con su tarea actual y que no son tiempos para pensar en ello. Pero… ¿entonces cuándo?.

Responden a la defensiva como si les preguntaran sus ambiciones políticas rumbo a otra responsabilidad. En México es un pecado --que todos nuestros políticos cometen-- pretender anticipadamente otro puesto descuidando el que están ejerciendo. Por ejemplo, cada que le preguntan a nuestra gobernadora si buscará la candidatura a la presidencia de la República --posibilidad que no desaparece del todo-- dice que no. Lo cual es correcto, porque “buscarla” significaría descuidar sus obligaciones presentes. Y la frase “que me den por muerto” rumbo al futuro de otros políticos es utilizada una y otra vez, aunque después “revivan” para conseguirlo.

Al ciudadano no le parece que los gobernantes “chapulineen” de un puesto de elección popular a otro antes de concluir el encargo para el que fueron electos. Se considera deshonesto amen de una burla a la voluntad de la gente. Pero eso no ocurre en el caso de la reelección que comentamos. Por el contrario, por definición, la reelección se busca incluso desde el primer día del mandato original. Pero --paradójicamente— ahí la ambición política es legítima, porque consistirá en hacer el mejor esfuerzo desde un principio precisamente para que la ciudadanía le conceda una segunda gestión (que no oportunidad).

Puede disculparse a los alcaldes --sobre todo a aquellos que respondieron que no, o que quien sabe, o que lo pensarían-- porque la reelección se aprobó en estos días, cuando ya ha transcurrido más de la mitad de sus trienios, es decir que no existía esa posibilidad desde el principio de sus gestiones. Pero, aun así, se esperaría que todos se aplicaran más a partir de estos días para merecer la reelección. Y que hicieran un esfuerzo de buena gestión para lograrla.

Tal vez se deba a que conforme a la nueva ley no se trata de una segunda nominación automática de las candidaturas, como ocurre por ejemplo en los Estados Unidos donde los electos la primera vez serán de nueva cuenta los candidatos para la reelección, salvo casos excepcionales. Aquí el alcalde o legislador que desee continuar deberá primero ser elegido internamente, otra vez, por su partido. Y solo de conseguirlo irá a las urnas por un segundo período. De ahí también la reticencia de decir, claramente, salvo uno que otro más avispado, que sí va por la continuidad.

Para el gusto ciudadano, todos deberían trabajar para lograr la reelección. Lamentablemente primero tendrán que trabajar para “convencer” a sus partidocracias de que los dejen intentar ganar de nuevo en las urnas. Así, puede ocurrir que, habiendo caído de la gracia cupular no se le re-nomine aunque la opinión pública lo avale, y viceversa: que un mal mandatario repita en la papeleta.

Finalmente, existe otro detalle: la paridad de género obliga a los partidos a presentar candidaturas que la acaten. Y puede suceder que un-a buen-a alcalde o diputado-a no pueda ser re-postulado-a en aras de ese principio.


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